LA INTENCION DE LOS JUECES FUE CONOCER DE PRIMERA MANO LA SITUACION DE LA JOVEN

Aborto: La Corte escuchó a la chica embarazada

Antes de resolver, los magistrados se reunieron con ella y con su madre. Ya analizan el pedido pero fallarán entre lunes y martes.

La Suprema Corte bonaerense comenzó a analizar ayer el pedido que realizó la familia de una chica discapacitada que quedó embarazada tras una violación para que se le permita abortar, pero la decisión final del máximo tribunal provincial se conocerá recién la semana próxima.

Como primer paso, los magistrados se reunieron con la menor, con su madre y con la hermana para escuchar su planteo en forma directa. La convocatoria podría considerarse, en términos procesales, una medida heterodoxa, ya que ante la Corte no comparecen las partes en audiencias orales.

El acuerdo de los jueces de la Suprema Corte provincial finalizó alrededor de las 19, luego de lo cual voceros judiciales indicaron que la definición judicial sobre el debatido tema se conocerá «el lunes o el martes».

Durante el fin de semana, cada uno de los integrantes del máximo tribunal provincial meditará la forma en que votará sobre el asunto y a primera hora del lunes se anunciará el momento en que se dará a conocer la decisión sobre el pedido de aborto.

Cara a cara

Antes de la reunión, los integrantes de la Suprema Corte recibieron en el palacio de tribunales a la joven embarazada y a su madre, quien fue la que presentó el pedido para que se autorice el aborto.

De este modo, la intención de los integrantes del tribunal fue conocer de primera mano la situación de la chica embarazada y el pensamiento de su madre sobre el asunto.

Asistida por una psicóloga de la Asesoría Pericial de la Corte y aconsejados por la profesional, los jueces se entrevistaron en tandas de dos y tres con la joven, con la presencia de dos asesores de incapaces: una por la menor y otro en representación de la persona por nacer, dijeron las fuentes.

Los familiares de la joven discapacitada que reclaman autorización para que ésta interrumpa un embarazo derivado de una violación, afirmaron que ella posee una capacidad intelectual similar a la de un niño de 10 años y que no comprende que tendrá un hijo.La situación de la joven está contemplada en el Código Penal como una de las causales (embarazo de una discapacitada por violación) que permite el aborto eugenésico, pero la jueza de menores platense, Inés Siro, negó el pedido de la familia para que se autorice el aborto.La Cámara Civil de La Plata avaló la decisión de la jueza, al resolver una apelación de la defensora de incapaces del fuero de Menores Laura Ozafrain, quien luego recurrió a la Suprema Corte.

En la antevíspera, la Procuradora General, María del Carmen Falbo, dictaminó en el sentido de que el aborto, en este caso, no sería ilegal sino que estaría amparado por la legislación vigente.Ahora, la Suprema Corte deberá definir si lo prescripto en el Código Penal está en contradicción con lo establecido en la Constitución Nacional y los tratados internacionales con respecto al valor de la vida humana.

Nuevas expresiones

El análisis de la causa, en la que la Corte se pronunciará por primera vez sobre la despenalización o no del aborto de un embarazo producto de una violación, se da en medio de una fuerte polémica de la que participan diferentes sectores que apoyan o rechazan esa posibilidad.

En ese marco, ayer y mientras más de un centenar de mujeres se reunía frente al edificio de tribunales de calle 13 reclamando la autorización del aborto, el rector de la Universidad Católica de La Plata, Ricardo de la Torre, envió una nota a la Corte por la que se comprometió a «brindar asistencia a la joven embarazada y hacerse cargo del niño después de su nacimiento si la familia de la joven no quiere o no puede hacerlo».

El directivo propuso a su vez «colaborar en la adopción de la criatura por otra familia si esa fuera la decisión de los responsables de la joven».

Al mismo tiempo, la Corporación de Abogados Católicos difundió ayer una declaración pública en la que destacan su «alarma ante el auspicio que la ‘cultura de la muerte’ recibe por parte de algunos funcionarios», y agrega que «confía en que los jueces sabrán resguardar los derechos del niño, especialmente el derecho a nacer y a vivir, que constituyen el principio y el fundamento de todo lo demás».

La carta, firmada por el presidente de la entidad, Alberto Solanet y por su secretario, Juan Manuel Medrano, destaca que «los jueces de instancias ordinarias han resuelto correctamente la cuestión defendiendo en forma estricta la vida inocente».

Puntualiza, además, que «hay un principio de Derecho Natural, que tiene jerarquía constitucional y que se encuentra incorporado a la Convención Americana de Derechos Humanos y a la Convención de los Derechos del Niño, según el cual nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente».

El caso

La joven, cuya identidad se preserva por cuestiones legales, estaba internada hace unos veinte días en el hospital San Martín de La Plata.

Allí se le iba a practicar el aborto, de acuerdo con lo establecido por el Código Penal en el artículo 86 inciso 2do, pero la intervención de una fiscal provocó la judicialización del caso. Fuentes consultadas señalaron que los médicos estaban convencidos de que el aborto, en este caso, era lo correcto.

Blanca Campostrini, jefa del Servicio de Ginecología del San Martín, admitió que «hay que tener en claro que cuando viene una paciente a la cual hay que interrumpirle el embarazo, hay que hacerlo con la celeridad que corresponde y por eso el equipo de salud actuó rápidamente para tener todo listo lo antes posible».

Pero ante una situación como ésta, los médicos suelen recurrir al Comité de Bioética de cada hospital, que es el encargado de fijar una postura al respecto.

Al parecer, el equipo del San Martín estaba por emitir su dictamen, cuando intervino la Justicia para prohibir el aborto.

En ese sentido, Campostrini señaló que «cuando estaba todo dado para realizar la intervención, vino un médico del juzgado con una orden para que interrumpiéramos todo lo que estábamos haciendo, así que la paciente fue externada».

Según el relato de Campostrini, la joven llegó al hospital acompañada de su madre. «Trajo un informe de la denuncia policial de la violación -dijo la especialista- y cursaba un embarazo de aproximadamente 14 semanas y media. Esto fue hace unos 15 ó 20 días y por eso, inmediatamente, llamamos a reunión del Comité de Bioética».

La médica también manifestó que «si esto pasara con una mujer de una condición socioeconómica más alta, todos sabemos que se resolvería de otra manera, pero como pasa en un medio socioeconómico bajo, la gente no conoce que tiene acceso a poder interrumpir el embarazo y que es legal».

En relación a su obligación como profesional, la doctora Campostrini concluyó que «un aborto es siempre una cosa desagradable, y a nosotros no nos da placer concretarlo.

Pero como se trataba de un caso de aborto eugenésico, es decir, que está contemplado en el artículo 86 del Código Penal, se decidió llevar adelante la práctica».

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