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SEGUN UN ESTUDIO EN LA PROVINCIA

Los hijos de padres excedidos de peso tienen tres veces más riesgo de sufrir obesidad

El 16 por ciento de los preadolescentes tienen más kilos de lo recomendado.

Un estudio efectuado sobre 1.700 chicos de entre 10 y 11 años del área metropolitana reveló que aquellos cuyos padres presentaban exceso de peso triplican el riesgo de sufrir, también, sobrepeso y obesidad.
En rigor la investigación, que se llevó a cabo en 80 escuelas públicas del Conurbano y la Ciudad de Buenos Aires, mostró que un 16,2 por ciento de los preadolescentes presenta sobrepeso y un 11,6 por ciento llega incluso a niveles de obesidad. De modo que un 27,8 por ciento presentó algún grado de exceso.
Para abordar esta problemática, que revela un futuro asociado a enfermedades cardiovasculares, hiperten-sión arterial, diabetes y patologías articulares, el Ministerio de Salud provincial llevará a cabo, mañana, una conferencia sobre obesidad infantil dirigida a padres, miembros del equipo de salud y educadores interesados en el tema.
El encuentro tendrá lugar en la sede platense de Osde (50, Nº 925) a partir de las 9, y allí disertará la especialista Irina Kovalskys, miembro de ILSI (Internacional Life Sciences Institute), entidad que llevó a cabo el primer estudio de este tipo en escuelas de 23 distritos del Conurbano y Capital.
Al respecto, durante el Congreso de Atención Primaria que se realizó en Mar del Plata el viernes pasado, el ministro de Salud provincial Claudio Zin recordó que “hace algunos años la desnutrición infantil era uno de los problemas más acu-ciantes, en cambio ahora, observamos con preocupación los altos índices de sobrepeso infantil que, en el año 1995, alcanzaba al 12,6 por ciento de la población y ahora trepó al 16 por ciento”.

Pesada herencia

Además de estudiar a los chicos, los investigadores lograron que 1.046 padres acepten responder preguntas sobre su propia talla y peso. De tal suerte que quedó demostrado que un 63,7 por ciento de los que respondieron presentaba sobrepeso al momento de la encuesta, es decir, un Índice de Masa Corporal superior a 25
De ese total, un 45,7 por ciento tenía sobrepeso y un 18 por ciento llegaba a niveles de obesidad.
“En estudios internacionales, el peso de los padres está descripto como uno de los principales factores de riesgo de padecer sobrepeso en la infancia, y en nuestro trabajo los datos son muy consistentes en ese sentido”, enfatizó Kovalskys.
De hecho, la investigación reveló que el 12 por ciento de los chicos con padres de peso normal presentaban sobrepeso. En tanto, cuando se analizó a los chicos que tenían a uno de sus padres excedido, se obtuvo que el 24 por ciento de ellos también sufría sobrepeso.
En tanto, el 36 por ciento de los chicos que tienen a ambos padres afectados por exceso de peso padecían también un Indice de Masa Corporal superior al recomendable para su edad.

Poco movimiento

Además de la dieta poco balanceada, uno de los factores que más incide en el sobrepeso es el seden-tarismo. Por eso, el estudio encuestó a los preadoles-centes para conocer que importancia le dan en su rutina a los juegos o actividades que exigen movimiento y desgaste energético.
Las respuestas muestran que el 36 por ciento de los chicos dedican entre cuatro y seis horas diarias a estar frente a una pantalla. Un 40 por ciento, en tanto, contestó que dedica entre 2 y 4 horas del día a ver televisión, jugar con la computadora o a los videojuegos.
Sólo un 5 por ciento de los encuestados dijo no haber estado frente a una pantalla el día anterior. “En contraposición, el tiempo invertido en juegos que invo-lucran movimiento fue de una hora por día en promedio”, comentó Kovalskys.

La dieta prevalente

En cuanto a la conformación de la dieta, el estudio dio cuenta de un exceso de proteínas y grasas, y una escasez en el consumo de fibras, dada por el bajo de nivel de consumo de frutas y verduras.
Los investigadores tomaron como parámetros normales los establecidos por el Food and Nutrition Board, del Instituto de Medicina de los Estados Unidos. A partir de esos valores se obtuvo que la ingesta calórica promedio de los chicos encuestados fue de 2.316 calorías diarias, un 16 por ciento más de las 2.000 consideradas normales.
El consumo de grasas promedio fue de 84 gramos por día, cuando la recomendación indica un máximo de 77. Finalmente, la ingesta de fibra da un promedio bajo, de 9,1 gramos diarios, cuando debería ser de 28. “El bajo nivel de fibra coincide con la escasez de frutas y verduras. De hecho sólo un 2 por ciento de la población estudiada consume una cantidad de vegetales acorde a lo recomendado”, explicó Kovalskys.
Y agregó que entre los alimentos de mayor consumo mencionados en el estudio figuran, en primer lugar, la pizza y empanadas; en segundo término, los fiambres en sándwiches y, tercero, las hamburguesas y panchos.

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