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RECORRIENDO LOS BARRIOS

Pueblo Nuevo: “La intendencia hace oídos sordos a los reclamos por los plátanos”

Hace años que piden una respuesta ante los inconvenientes que generan las plantas: rotura de veredas, adoquinado y cañerías, anegamientos y disminución en la intensidad de las luminarias, además de las alergias respiratorias.

Desde que asumió la actual comisión directiva de la sociedad de fomento del barrio Pueblo Nuevo, su prioridad fue la de buscar y encontrar una solución a los problemas que generan los árboles añejos plantados en el sector: la rotura de las veredas, el adoquinado y las cañerías producto del crecimiento de sus raíces; el anegamiento de calles por los desagües tapados por esas raíces; la disminución en la intensidad de las luminarias del alumbrado público por su frondoso follaje; además de las alergias respiratorias que provocan los plátanos.
Este tema, que es histórico dentro de la lista de reclamos de este sector, lejos de mejorar, se agrava día a día. Pasaron dos años la asunción de la comisión directiva y las respuestas no llegan.
Max Arteaga, presidente de la entidad barrial, explica que “el árbol, con su altura, más las raíces, genera problemas de todo tipo. Hasta sucedió la muerte de una persona, que se subió al techo a destapar los desagües, y se vino abajo. Acá no hay intención de solucionar el tema. Las raíces tapan los caños de desagüe y por eso se generan anegamientos, en cualquier momento va a reventar”.
Los fomentistas aseveran que se presentaron en numerosas oportunidades ante las autoridades comunales, pero la solución no llega.
Sin embargo, Arteaga asevera que este tema tendría una solución bastante sencilla: “En la campaña electoral vinieron acá y trajeron como solución una reforestación a largo plazo, lo cual es ridículo. Yo estuve averiguando en la facultad de Agronomía de Rosario y me informaron que hay una forma muy sencilla de terminar con el problema: hacer un talado de las grandes ramas y luego una poda de mantenimiento, que creo que en un momento ya existió. Pero la Intendencia hace oídos sordos a los reclamos por los plátanos. Nuestro principal enemigo es el Municipio, lamentablemente, no hay preocupación, y esto no lo decimos desde el punto de vista político, lo decimos como vecinos”.

Otros temas

Los fomentistas remarcan su pedido sobre el problema de los plátanos porque es cierto que no tienen mayores inconvenientes en otros aspectos.
Cuentan con todos los servicios básicos y su prestación “es buena”.
En cuanto al tránsito, la vicepresidenta de la sociedad de fomento, Ilda Alicia Costantino, señala que “es bastante fluido” y destaca que a partir de la semaforización de San Martín y Primera Junta “circulan más automóviles por las paralelas”, aunque aclara que “en general, no hay problemas”.
Asimismo, la inseguridad tampoco es un asunto de extrema gravedad, como puntualiza Costantino: “No es un barrio mayormente inseguro, hay sí hechos como en todos los barrios, hay algunos arrebatos, pero no más”.
Con todo, remarca que “el problema grave es la toma de casas: hay muchas viviendas usurpadas y ya se hicieron las denuncias correspondientes”.
En cuanto a los patrullajes, Arteaga añade que “son frecuentes, y además, se hace el ‘peinado’ sobre las perpendiculares, así que en ese sentido el barrio está cubierto”.

El barrio


Delimitado por la calle Jorge Newbery y las avenidas Rivadavia, San Martín y República, el barrio Pueblo Nuevo se formó hace más de un siglo, cuando se instalaron allí personas (principalmente inmigrantes) que venían a trabajar en el Ferrocarril.
Es por ello que, actualmente, la población del barrio se constituye, en su mayoría, de personas mayores: antiguos empleados del ferrocarril y sus familiares que se quedaron a vivir en esa zona.
No obstante, la apertura de la UNNOBA, con sus dos sedes afincadas en Pueblo Nuevo, cambió de manera importante la fisonomía de la zona.
“Acá viven unas cinco mil personas, más los ‘vecinos golondrina’, que son los estudiantes, que vienen, están un tiempo y después se van”, dice Arteaga.
Hoy entre sus calles se encuentran instituciones, museos, escuelas primarias y secundarias, públicas y privadas, lo que lo transforma en un sector muy rico en cuanto a la variedad de opciones que ofrece.

Sociedad de fomento


Cuando asumió la actual comisión directiva, la sociedad de fomento contaba con unos 300 socios y en menos de dos años, la actual gestión logró duplicar la nómina.
Además, se alquila el local para fiestas y se dan diferentes talleres: Gimnasia, Yoga y Manualidades, entre otros.
También hay dos peñas que se reúnen semanalmente en la sede fomentista.
Arteaga cuenta que allí funciona también un Centro de Idiomas: “Se pensó en enseñar idiomas para adultos, hablamos con algunos profesores de la UNNOBA y arrancamos con este proyecto por el que, actualmente, se brindan cursos de Italiano, Inglés y Alemán”.
Otra iniciativa novedosa es la generación de un Centro de Turismo en el que, a través de un convenio con dos empresas, se le brinda un precio especial para socios en los viajes que contraten.
Esta administración también obtuvo la bandera de la sociedad de fomento, como cuenta Ilda: “Queríamos tener una bandera y le propusimos a las escuelas del barrio que la elaboraran y para eso se hizo un concurso. Recibimos más de 40 trabajos y ganó una que tiene las referencias más importantes de este lugar: las vías y la hoja de plátano”.
Por último, desde la sociedad de fomento lamentan no haber podido cumplir el sueño de las autoridades del Jardín N° 913, que se encuentra en este sector: “Vinieron para ver si se podía solicitar, a través de la Sociedad de fomento, un pedazo de terreno de los ferrocarriles para que los chicos puedan hacer algunas actividades. Se hicieron las gestiones, desde la empresa ferroviaria nos dijeron que podía hacerse pero nos solicitaron una nota del Municipio para apoyar el pedido, pero en esto la Intendencia tampoco nos dio respuesta”.

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