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RECORRIENDO LOS BARRIOS

En 9 de Julio destacan que el arreglo de la plaza “le devolvió vida” al sector

Los residentes de esta zona aseveran que desde la remodelación, hay más actividad en ese punto neurálgico del vecindario, con caminatas, jóvenes andando en rollers y hasta picnics los fines de semana.

El barrio 9 de Julio comprende la “zona histórica” de Junín, que dio origen al Fuerte federación que luego se convirtió en la ciudad que es hoy.
Donde hoy está la Plaza 9 de Julio, se encontraba la puerta de la guardia. La calle principal del fuerte era la que actualmente es XX de septiembre. La plaza de armas, hoy es la Plaza 25 de Mayo. Y toda esa zona que fue el germen de los que somos, en nuestros días es el corazón del barrio 9 de Julio.
Lejos de aquellos años en los que todo estaba por hacerse, en este vecindario se advierte que mucho se ha realizado y, si bien hay asuntos pendientes, los residentes se sienten conformes con el notable desarrollo y revalorización inmobiliaria que se puede apreciar en la última década.

El paso del tiempo

Como se sabe, este sector formó parte del área fundacional del Fuerte Federación, que abarcó desde la zona en donde actualmente se encuentra la plaza 9 de Julio, hasta el espacio que ocupa la plaza Leandro N. Alem.
Con el paso del tiempo, se fue formando el pueblo, primero alrededor de la Plaza de Armas, para luego extenderse a las inmediaciones de todo el fuerte, y el territorio en el que hoy está enclavado el barrio 9 de Julio, que fue uno de los primeros en ocuparse.
Ya en 1906, la construcción del Canal del Norte fortaleció el desarrollo de esta zona que fue denominada con un nombre nada original de Barrio del Canal, al tiempo que los inmigrantes y empleados ferroviarios hacían crecer los barrios Pueblo Nuevo, Belgrano (por entonces, conocido como Tierra del Fuego) y más tarde, Villa Talleres.
Pero el Barrio del Canal tenía su propio perfil, cuyos habitantes eran -en su gran mayoría- gente humilde que vivía en modestos ranchos.
A principios de la década del ´60, la construcción de la Avenida de Circunvalación, sobre el lugar que había ocupado el Canal del Norte, estableció un nuevo estilo urbanístico que dio origen a lo que se denominó Barrio 9 de Julio. Los ranchos dieron paso a las viviendas señoriales y viejas casonas, que aún hoy se pueden ver, alternadas con las modernas construcciones que en el último tiempo le dieron un aire de modernidad al vecindario.
Dentro de su jurisdicción, se pueden encontrar varios hitos que hablan de la historia, la tradición y la cultura juninenses, como la Plaza 9 de Julio con su clásico Obelisco, la calle XX de Septiembre, los bancos Nación y Provincia, el edificio de Tribunales, el Teatro de la Ranchería, la Escuela de Arte Xul Solar, el ex Colegio Industrial (hoy Escuela de Educación Técnica N° 1), el Colegio Comercial, la Escuela N° 24, el Jardín N° 901, el Taller Protegido, el Club 9 de Julio y el Anexo del Club Social, entre otros.

El presente

Delimitado por las calles Garibaldi, Lebensohn y su continuación, Mayor López, Urquiza y la Avenida de Circunvalación, en sus más de 70 manzanas sus residentes cuentan con la mayoría de los servicios de primera necesidad.
Las redes de agua corriente, cloaca y gas natural se extienden por todas sus arterias, llegando a cubrir la totalidad del vecindario.
Del mismo modo que ocurre con el alumbrado público, presente en todas las cuadras, aunque se prevé un programa de reconversión de luminarias en la zona comprendida entre Zapiola, Urquiza, Villegas y Álvarez Rodríguez.
En cuanto al cotejo de las calles, hay nueve cuadras que aún no cuentan con asfalto, en la zona aledaña a la Avenida de Circunvalación, aunque sí hay allí mejorado y cordón cuneta.

La Plaza


Durante muchos años, la Plaza 9 de Julio, que es emblema de este barrio, estuvo ausente de todo tipo de mantenimiento y mejoras. De hecho, esta situación se constituyó en el principal reclamo de los vecinos, que veían cómo decaía y se tornaba oscura y hasta peligrosa. “Este lugar sólo servía para que vinieran grupos de muchachos a drogarse”, cuenta un vecino que hace más de 20 años vive enfrente del lugar.
Sin embargo, hace poco más de un año se comenzó con un profundo trabajo de remodelación que modificó completamente la fisonomía del lugar. Eso provocó otro cambio: el de las costumbres de los transeúntes.
“El arreglo de la plaza le devolvió vida al barrio”, se alegra la propietaria de un comercio de Álvarez Rodríguez y Moreno, que recuerda que “antes estaba todo muy oscuro, era peligroso”.
En la actualidad, en un día de semana se ve gente caminando, tomando fresco en sus bancos y jóvenes andando en rollers.
“Los fines de semana vienen muchísimas familias a pasar el día y se arman hasta picnics”, comenta otra vecina para graficar la magnitud del cambio que experimentó esta zona.

Otros temas

Dos puntos sobre los que los residentes marcan algunas dificultades, tienen que ver con el tránsito y la inseguridad, aunque los testimonios no suenan a reclamos, sino que se remarca que hay problemas “como en todos lados”.
En el primero de los ítems, los lugareños comentan que las arterias más riesgosas son las que ingresan desde Circunvalación, como Bartolomé Mitre y Narbondo, y las de egreso, Saavedra y -en menor medida- Álvarez Rodríguez. Aunque los semáforos instalados sobre Saavedra “organizaron bastante” la circulación vehicular.
Además, desde que se pavimentó Garibaldi, hay una nueva calle de entrada que, más allá de agilizar el tránsito, también la tornó peligrosa. “Los autos entran y salen a toda velocidad”, se queja una vecina que vive en Garibaldi, casi Borchex.
En referencia a la inseguridad, los residentes que tienen sus viviendas cerca de la Plaza insisten en que también se mejoró en ese aspecto, y que si hubo algún hecho delictivo, se produjo en los sectores Sur y Oeste del barrio.

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