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RECORRIENDO LOS BARRIOS

En Barrio Belgrano solicitan que llegue hasta allí el servicio de videovigilancia

Aunque afirman que no se cometen más delitos que en otros sectores de la ciudad, consideran que, al contar con todas las prestaciones básicas, lo que resta es trabajar en la prevención a través de las cámaras de seguridad. También esperan la llegada de una delegación de Bomberos y que se haga la reconversión de luminarias que ya fue prometida.

Que el barrio Belgrano es como una ciudad dentro de Junín es algo que se puede advertir fácilmente, desde su densidad poblacional hasta su estructura geográfica.
Es que su diseño es el típico de una ciudad del interior del país: una plaza en el “corazón” del lugar, rodeada por la delegación municipal, la iglesia, la comisaría, la escuela, una unidad sanitaria, un club y -a media cuadra- hasta el registro civil.
Además, según la información que recolectó la sociedad de fomento, unas 20 mil personas viven en su interior.
En tanto, en el último tiempo las dimensiones “oficiales” de este vecindario crecieron, ya que se anexó el sector del barrio Metalúrgico y del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Abraham Piñeyro”. Es decir que ahora sus límites son las avenidas Primera Junta, Libertad y su continuación, Intendente de la Sota, y las calles Alberdi, Maipú, y su continuación, Jean Jaures.
Pero además, hay allí una frontera bien marcada, como es la vía del ferrocarril.
Este sector, marcado por una fuerte identidad propia, tiene una larga tradición en la historia de la ciudad, cuyos residentes son, en su gran mayoría, ex ferroviarios y sus descendientes.
El barrio tuvo, además, varios nombres y hoy se lo conoce con uno que no es el suyo: en sus orígenes fue Tierra del Fuego, a partir de 1925 se lo denominó Villa Manuel Belgrano, hasta que en septiembre de 1968 se le dio su nombre definitivo: Barrio Belgrano.
Sin embargo, hoy todos conocen al vecindario como Villa Belgrano, o simplemente “Villa”.
Dentro de su jurisdicción también se diseminan numerosas instituciones: los clubes Villa Belgrano, Rivadavia y San Martín, la escuela N° 18 y la N° 16, tres jardines de infantes, la Iglesia del Sagrado Corazón, además de algunos templos de otros cultos, la Delegación Municipal, el hospital, la Unidad Sanitaria N° 12, la Comisaría Segunda, el Registro Civil y una sucursal del Banco Nación, entre otras.

Infraestructura

Todos los vecinos del lugar tienen agua corriente y cloacas. Asimismo, la red de gas natural está extendida a la totalidad del barrio, por lo que, quienes no cuenten con esta prestación, es porque no han hecho la conexión correspondiente.
El 100% de las arterias están asfaltadas y también cuentan con alumbrado público.
Aunque en este último ítem, hay una cuestión a resolver. La presidenta de la sociedad de fomento, Alfonsina Iácullo, cuenta que hay un amplio sector, entre República Libanesa y Libertad, que cuenta con luminarias colgantes y deberían ser reemplazadas por columnas, tal como lo prometió el Gobierno local e fines del año pasado, cuando aseguró que en esa zona se haría una reconversión de 153 luminarias, una obra que aún no comenzó.
No obstante, la dirigente barrial aclara: “Sabemos que es un año irregular en cuanto a los fondos que recibe el Municipio por parte de la Provincia, y esto no es algo de extrema urgencia porque el alumbrado público está, así que podemos seguir así un tiempo más y esperar la reconversión para cuando la situación económica esté mejor”.
Donde sí la situación es más urgente, es en el interior de la Plaza Sarmiento, porque allí “no es buena la iluminación”. Este punto ya fue planteado a las autoridades municipales y ya hay un proyecto para hacer un recambio de luminarias, reestructurando el diseño actual.

Inseguridad

Hoy en día, el nivel de infraestructura está bien cubierto. De hecho, uno de los principales inconvenientes sobre el que había numerosos reclamos, era el de las inundaciones que se daban, principalmente, en en la zona de la plaza. Pero este tema parece haber sido solucionado, como explica Iácullo: “El año pasado se limpiaron las bocas de tormenta y el último verano no tuvimos problemas, veremos si sigue todo igual en poco tiempo, cuando vuelva la época de lluvias”.
Es por ello que ahora todos los esfuerzos y la dedicación están puestos en mejorar la seguridad del lugar. Si bien los residentes sostienen que “no hay más ni menos delitos que en cualquier sector de la ciudad”, los dirigentes barriales piden que las cámaras de seguridad también se instalen en esta zona, como detalla Iácullo: “En este momento hay una sola, en la delegación municipal, y otra que no está en el barrio, sino en el cruce de la vía, sobre Rivadavia. Queremos que la red de cámaras llegue hasta acá para tener otra medida de seguridad. En caso de que se haga, se armarán corredores que, suponemos, serán las principales avenidas: Rivadavia, Libertad y Primera Junta”.

Otros temas


Un aspecto que preocupa a los vecinos y dirigentes barriales, es el del tránsito. En este sentido, los problemas se dan, principalmente, en las avenidas: Rivadavia, Libertad, Intendente de la Sota, y también en la calle Italia, que es doble mano.
En tanto, el cruce de las vías sigue siendo un punto de reclamos por parte de muchos residentes, que piden el paso bajo nivel prometido.
Esto es importante, no sólo para la fluidez del tránsito, sino que, fundamentalmente, puede generar inconvenientes para el paso de vehículos que prestan servicios públicos, como patrulleros, ambulancias o autobombas.
En ese sentido, un proyecto pendiente es el de la instalación de una delegación de Bomberos en este sector. “Eso ya está planteado y el terreno donde se va a instalar está sobre calle Siria, al lado del Radio Club”, explica la presidenta de la sociedad de fomento.

Sociedad de fomento

El último sábado se realizó la asamblea para renovar las autoridades y Alfonsina Iácullo fue reelegida al frente de la comisión directiva de la sociedad de fomento.
Al no contar con un espacio propio, funcionan “de prestado” en la Biblioteca Belgrano. “Ahora -cuenta la dirigente fomentista- tenemos un terreno que nos fue cedido por la familia Cirigliano, en la esquina de Rioja y Dorrego, con la condición de que ahí se haga la sede. En esto nos está ayudando Miguel Corujo, que es maestro mayor de obra, y los planos ya están aprobados. Ya estamos por empezar a hacer el pozo y a juntar el dinero”.
Actualmente tienen unos 350 socios activos que pagan una cuota mensual y ese es su único ingreso.
La entidad ofrece, también, algunos talleres: Computación para adultos, que lo dan las profesoras del Instituto de Formación Profesional 401; Bijou en Tela, que es una propuesta de la Dirección de Cultura; y un curso de Memoria para adultos mayores, que fue una iniciativa de una asistente social que trabaja en la Unidad Sanitaria.
También se está dando un curso de Arte Decorativo en la sede del CPA, que está cerca del barrio Metalúrgico, “como para tener también una opción para los vecinos que viven en ese sector”, comentan desde la sociedad de fomento.
Además, ya estamos organizando un festival para noviembre, con el fin de recaudar dinero para arrancar con las obras de la sede.

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