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DELITO QUE SE MANTIENE

Crece el temor a dejar la casa sola ante la amenaza de “escruches” en la Ciudad

Mientras la mayoría de los hechos que predominaban en la escena delictiva juninense bajaron, el asalto a viviendas y comercios en momentos en que están deshabitados es uno de los más comunes de la actualidad.

En un momento fue un síntoma pre-vacacional que enjuagaba en incertidumbre y temor la celebración propia de los viajes de placer. Las familias que se disponían a ausentarse unos días de su vivienda no lo hacían sin antes apalabrar a algún pariente o amigo para que se pasara, tres o cuatro veces al día, por el domicilio que iba a quedar sin moradores y controlara que todo estuviera en orden.
Otros iban más allá y pedían de favor que esos conocidos se instalaran en la casa durante el tiempo que los dueños iban a estar fuera de la ciudad, para contrarrestar así la posibilidad de que los delincuentes detectaran los horarios en los que podían actuar sin que hubiera “moros en la costa”. También había un tercer grupo que invertía en alarmas, en una póliza de seguro y luego emprendía la ruta hacia el esparcimiento.
Esas alternativas dejaron de ser una cuestión exclusiva de los veranos, del receso de invierno y de los fines de semana largos y hoy son materia de evaluación cotidiana en numerosos hogares de Junín que ya han sido foco del accionar delictivo o, al menos, han estado cerca de la presencia intrusa y avasallante de los ladrones.
En términos puntuales, la modalidad conocida como “escruche”, es decir, el asalto a inmuebles en momentos en que no hay ocupantes, no ha bajado en las estadísticas delictivas que manejan las autoridades de la seguridad juninense. Es más: dentro de la mutación que se ha dado en los hechos policiales, esa variante se ubica hoy por encima de los robos calificados y de la sustracción de motos, que a principios de año eran, por lejos, un jeroglífico indescifrable para todos los actores involucrados en la lucha contra la inseguridad.
Uno de los que admiten el asunto y se anima a exponerlo ante la consulta de Democracia es Andrés Rosa, director de Asistencia a la Víctima, quien señaló que en la actualidad los “escruches” y los arrebatos en la vía pública realizados por “motochorros” son los que mayores dolores de cabeza están generando.
“No podemos decir que haya un vendaval de casos porque sería generar un estado de miedo excesivo, pero sí tenemos que decir que en la medida en que las distintas clases de accionar delictivo fueron bajando, la intromisión de malvivientes en propiedades ajenas no ha seguido esa línea y se mantiene por lo menos estable. Es algo que lógicamente preocupa, pero se está trabajando desde la fuerza policial y desde el apoyo que podemos aportar nosotros, los foros y los vecinos de cada barrio”, aseveró el funcionario al ser consultado por este diario.
Esta semana arrancó con dos hechos ocurridos con muy pocas horas de diferencia, uno en una casa y otro en un comercio.
En el primero de ellos, delincuentes ingresaron a una vivienda situada en la zona de Camino del Resero y José Hernández y sustrajeron un televisor y electrodomésticos, en otro hecho de la modalidad conocida como “escruche”.
En el otro, dos malvivientes irrumpieron en el comercio “Súper pollo”, situado en la calle Intendente de la Sota y Paraguay de nuestra ciudad, de donde los ladrones, vestidos con ropas oscuras, se llevaron la caja registradora y se dieron a la fuga en una motocicleta de 110 c.c. de cilindrada, por calle Paraguay, en dirección a la Ruta Nacional 7.
No bien el comerciante dio aviso a la Policía, los efectivos arribaron al lugar y montaron un operativo cerrojo para atrapar a los individuos, que aún no fueron capturados.
Episodios similares suceden con gran frecuencia en la Ciudad, aunque no todos son denunciados por las víctimas. “A veces, lo que se llevan del lugar es un objeto de valor relativamente bajo y entonces el damnificado no lo da a conocer en la comisaría”, le dijo a Democracia un alto jefe policial.

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