Francisco Ariel Muñiz Serio dio su versión del hecho que protagonizó, apenas quedó en libertad.
Francisco Ariel Muñiz Serio dio su versión del hecho que protagonizó, apenas quedó en libertad.
PINTENSE QUE QUISO ENTRAR ARMADO A LA CASA ROSADA

Muñiz quedó libre y señaló: "Quise llamar la atención y me salió mal"

Dijo que la halló en su casa y que no sabe a quién pertenece la pistola que llevaba consigo.

Luego de una semana detenido, el pintense Francisco Ariel Muñiz Serio brindó su versión del caso que lo tuvo como protagonista central hace pocos días, cuando llegó hasta las puertas de la presidencial Casa Rosada llevando en una caja un arma, una pistola "Magnum", que terminó arrojando tras las rejas del edificio de Balcarce 50 de la Capital Federal, para luego huir pero siendo finalmente atrapado a pocos metros de allí.
Sin teléfono y sin billetera, Muñiz salió ayer de los tribunales federales de calle Comodoro Py, dirigiéndose a un estudio televisivo para dar, por primera vez y a cara descubierta, su versión sobre el hecho insólito que lo puso en el centro de la escena nacional y hasta internacional.
El pintense, de 36 años, dijo: "Fue una especie de reclamo… Quise llamar la atención, sé que es algo un poco extraño", en relación al caso que desató la alarma de los encargados de la seguridad de la sede presidencial, quienes rápidamente lo aprehendieron, el lunes 13 pasado.
Según relató, Muñiz había hecho dos pedidos de audiencia ante el presidente de la Nación, Mauricio Macri, para transmitirle "aspectos políticos y económicos" sobre el país y "situaciones personales".
Habría reconocido que hace unos siete años que "no tiene un ingreso estable". En cada una de las instancias, asegura, fue de "manera diplomática y civilizada" y hasta llevó un "presente": una espada de acero elaborada en forma de artesanía por él mismo.
Hace diez días, cuando llevó un revólver Magnum Taurus calibre ´44 sin balas en el tambor, coincidió con el tercer pedido de reunión, reconociendo al respecto:
"Lo del arma fue algo descabellado. No medí las consecuencias de lo que iba a pasar, no fue una amenaza y no quise intimidar a nadie. La Magnum estaba cerrada, en un estuche, iba a hacer la entrega del arma, pero me negaron la audiencia", comentó en la entrevista con colegas del canal televisivo capitalino A 24.
Recordemos que todo ocurrió el lunes de la semana pasada alrededor de las 9 horas, cuando Muñiz -tras viajar desde General Pinto hacia Buenos Aires esa misma madrugada-, se presentó ante la puerta de entrada de la Casa Rosada.
Al acercarse, mantuvo un diálogo con efectivos de seguridad de la Policía Federal Argentina, a quienes les aseguró que tenía en agenda oficial una audiencia con el primer mandatario nacional.
Una vez que los custodios de la Casa de Gobierno confirmaron que no existía tal cita, le dijeron que se fuera. En ese momento, el hombre, que afirmó ser un "militante activo del PRO" e intentó ser candidato al Consejo Escolar de General Pinto, respondió a la invitación arrojando entre las rejas el estuche con el arma, hacia uno de los patios internos.
Enseguida escapó del lugar, pero los efectivos de la Federal lograron detenerlo a los pocos metros, en la boca del subte de la lina "A", ubicada en Balcarce e Hipólito Yrigoyen.

El arma estaba en su vivienda
De acuerdo su testimonio, el arma, que tiene su número de serie limado, estaba en su casa pero desconoce a quién le pertenecía. "Nunca la usé, no es mía, no estoy vinculado a nada oscuro ni a ningún hecho delictivo", insistió. "Fue un impulso y no medí lo que iba a pasar", reiteró.
Muñiz Serio sigue acusado por el delito de "Intimidación pública" y tiene una causa en el Juzgado Federal Nº 11 de la Capital Federal. Después del proceso correspondiente y tras haber sido analizado por "seis psiquiatras", según aseguró, el martes por la mañana, ocho días después del insólito hecho que lo puso en la escena nacional, quedó en libertad, pero sigue una imputación grave a cuestas, que sigue su curso investigativo.
al imputado le preocupa el curso de la investigación.
"Me preocupa porque es un arma, si no no estaría dando la cara en televisión. Hace una semana que mi familia no tiene comunicación conmigo, vine a declarar para que sepan dónde estoy. Me secuestraron el teléfono y mi billetera. No voy a venir a embarrarme solo", completó el muchacho residente en avenida Mitre casi calle Arístides Fernández Blanco de General Pinto, donde tiene una pizzería, desconociéndose si retornará a su ciudad de origen y qué hará en su futuro.

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