El mono aguarda por su traslado a un hábitat acorde a su naturaleza.
El mono aguarda por su traslado a un hábitat acorde a su naturaleza.
UN EJEMPLAR EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Tras una denuncia, encontraron un mono enjaulado en una casa de Junín

El primate, de la especie caraya, se encuentra encerrado y en cautiverio, en el patio de una vivienda del barrio La Vaca. “Están trabajando para reubicar al animal en alguna organización o en una reserva natural, ya que es ilegal su tenencia”, explicaron a Democracia.

A mediados de este mes, y luego de recibirse una denuncia al sistema 911 que alertaba sobre la presencia de fauna silvestre en cautiverio en un domicilio de Junín, efectivos policiales se hicieron presentes en una vivienda del barrio La Vaca.
Tal como explicaron en el llamado telefónico, los agentes pudieron constatar que -efectivamente- en el patio de la vivienda había un mono caraya dentro de una jaula. Esta especie se encuentra en peligro de extinción”, explicaron a Democracia.
“Los entendidos en el tema están trabajando para reubicar al primate en alguna organización o en una reserva natural”, afirmaron. Y exclamaron: “El animal se encuentra en un domicilio, ilegalmente, porque son animales que no pueden estar en cautiverio”.
“En el país no hay criaderos de monos”
Cada año ingresan al país animales exóticos para ser vendidos como mascotas, ser parte de colecciones privadas o destinados a criaderos. Tres cuartas partes son reptiles, el resto aves y algunos mamíferos, según informó el Ministerio de Ambiente nacional.
Entre las especies que arriban ilegalmente, se encuentran las pitones, arañas tipo tarántula, ranas exóticas, hurones, iguanas verdes, gekos y tortugas de agua o tierra, no autóctonas.
Mientras tanto, en los criaderos nacionales se pueden encontrar aves como loros habladores, guacamayos, calafates, manones, diamantes, y reptiles como la serpiente pitón.
"Lo que está prohibido es la comercialización de animales de compañía no convencionales, que sean silvestres, porque no se pueden extraer de su hábitat natural", dijo el secretario nacional de Política Ambiental, Diego Moreno.
Sin embargo, hay excepciones, como el caso de la ardilla, una especie exótica -no nativa- que se introdujo en algunas zonas de la provincia de Buenos Aires y hoy es considerada plaga, ya que generó desequilibrios en la biodiversidad de los ambientes que pobló.
Hay otras mascotas no convencionales que también son populares, pero es ilegal tenerlas, como la tortuga terrestre y los cardenales amarillos. Ambas especies son nativas y están en peligro de extinción.
También es muy común la venta de algunos tipos de monos, y en todos los casos es ilegal: no hay criaderos habilitados en el país ni se importan.
"Varias especies de la tortuga terrestre que se han tenido históricamente como mascota están en peligro de extinción en Argentina, y aunque presumimos que la mayoría viene de Santiago del Estero, a veces llegan grandes cargas de las que no se puede determinar el origen ni encontrar un buen destino para reinsertarlas en su hábitat", dijo por su parte Paula González, responsable del Programa de Especies Amenazadas de Temaikén.
Desde el Ministerio, lo que recomiendan es "optar por las mascotas convencionales, que están más adaptadas a la vida en cautiverio y a convivir con el hombre, y no representan un riesgo como sí lo representan animales como las arañas y algunos reptiles como la pitón", apuntó Moreno.
El funcionario también aconsejó a aquellas personas que estén interesadas en tener en casa alguna especie no convencional, asegurarse de que el origen del animal sea legal, solicitando la documentación que acredita que fue trasladada con el consentimiento de las autoridades ambientales de cada jurisdicción.
El tráfico de fauna es considerado el tercer negocio ilegal a nivel mundial, después del comercio de drogas y de armas. De cada diez animales que se capturan en estado silvestre, nueve mueren antes de ser comercializados, según cifras oficiales. En 2016 se decomisaron 1.600 animales, más de la mitad fueron aves.
No todos los animales que se decomisan pueden devolverse a la naturaleza, ya sea porque se acostumbraron a vivir en cautiverio y no podrían sobrevivir, o porque al vivir en un ambiente distinto al propio contrajeron alguna enfermedad que transmitirían a la población de origen. Por esto, los lugares donde se pueden alojar, como zoológicos o la fundación Temaikén, están saturados.
Moreno y González coincidieron en que una de las maneras de contrarrestar el tráfico de animales es concientizar a la población y desalentar la compra.
"Muchas veces nos dicen que lo compraron porque lo vieron en una jaula y les dio lástima, pero en esos casos lo que hay que hacer es hacer la denuncia ante la Dirección de Fauna nacional o a la autoridad de cada distrito", apuntó Paula González.

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