La familia, con angustia y dolor, presente en la sala de audiencias.
La familia, con angustia y dolor, presente en la sala de audiencias.
UN CIUDADANO BOLIVIANO, IMPUTADO POR “DOBLE HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO Y LESIONES GRAVES”

Comenzó el juicio por el siniestro vial en el que perdió la vida Sol Medialdea

Las audiencias se llevaron a cabo en el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Junín. La joven juninense había fallecido en marzo de 2016 tras una colisión frontal en Ruta 7, a la altura de O’Higgins. “El estado de ebriedad de los ocupantes de la Partner pudo quedar acreditado”, informaron.

En la mañana de ayer, pasadas las 10, en el Tribunal Oral Criminal de Junín Nº 1 comenzaron las audiencias del juicio por el fallecimiento de Sol Medialdea (19), quien perdió la vida en un trágico siniestro vial ocurrido el jueves 3 de marzo de 2016 sobre Ruta Nacional 7 cuando iba a bordo de un automóvil Volkswagen Bora, de Buenos Aires a Junín, conducido por Miguel Ángel Colombo, quien también falleció por el accidente.
La sala de audiencias del piso 4 de los Tribunales estaba colmada cuando se comenzó a leer la acusación para el único imputado de la causa caratulada “Doble homicidio culposo agravado y lesiones graves”, David Quispe, de nacionalidad boliviana que conducía el utilitario Peugeot Partner que cruzó de carril e impactó de frente contra el segundo rodado, a la altura del kilómetro 232 (cerca de la entrada a O’Higgins). Iba acompañado por Freddy Huarcaya Cruz.
Producto del fuerte choque, el vehículo de mayor porte quedó volcado del lado del conductor sobre la ruta, mirando hacia el sector del río Salado. De esta manera, según los bomberos que asistieron, explicaron que uno de los ocupantes quedó encima del otro. El Bora terminó en la banquina, con las ruedas delanteras sobre la calzada.
Con la presencia de las partes, el fiscal Dr. Daniel Nicolai junto al abogado defensor, Dr. Darío De Ciervo y la defensa a cargo del Dr. Claudio Del Negro, comenzaron a pasar los testigos presenciales y de parte del trágico hecho.
El Tribunal, integrado por los jueces Miguel Ángel Vilaseca, Esteban Melilli y Jorge Cóppola, fue incisivo en las preguntas para con los más de 15 declarantes que cooperaron con la causa.
Un detalle: en este caso aparece la figura del “arrepentido”. Se trata de José Ovidio, dueño del rodado mayor, hermano de Quispe, quien admitió que ofrecieron 40 mil pesos para hacer el cambio de sangre. De esta manera se abrió una causa paralela y está en proceso de investigación.


La ebriedad, acreditada
Según informaron fuentes judiciales a Democracia, tras las 10 horas que duró el debate oral, “se puede decir que el estado de ebriedad que tenían los dos ocupantes del utilitario pudo quedar acreditado”.
El médico del Hospital de Chacabuco, Fabián Molina, explicó que luego de clasificar a los heridos “se hizo el traslado de los ocupantes de la Partner. Uno de ellos quedó aprisionado en el habitáculo del vehículo que quedó volcado y tuvo que ser sacado por los bomberos luego de cortar el asiento. El primero que llevamos dijo llamarse David. Dejamos constancia el aliento etílico y el traumatismo de miembros”.
En su declaración de aquel año, Freddy Huarcaya Cruz aseguró que habían parado a almorzar y a tomar en un pueblo cerca de 9 de Julio. “Íbamos viajando desde Rufino, paramos a comer y compramos cuatro cervezas”.
Ampliando el panorama médico, la perito Dra. Lorena Vacaró de la Policía Científica de Junín explicó que al otro día del accidente “viajé a Chacabuco a ver a las víctimas. David tenía marcas de cinturón en el tórax, golpe en región temporal izquierdo del cráneo, quebradura de tibia. Esto indicaría que pudo haber quedado atrapado en el habitáculo. Freddy no tenía marcas de cinturón”.
La enfermera, Vanesa Velazco que trabajó en el lugar del hecho, explicó en su declaración que trasladó a Freddy al Hospital: “Tenía fractura de fémur derecho y estaba inconsciente. El segundo que llegó consciente, David, tenía olor etílico e inundó la sala de emergencias con olor a alcohol. Me contó que habían tomado cuatro cervezas, que fue a poner un CD al equipo y cuando levantó la vista tenía encima el auto que venía de frente”.
En su declaración, la oficial de policía de Chacabuco, Colaneri dijo que “a Freddy le sacaron un tubo y medio de sangre, mientras que al segundo le sacaron tres tubos. La doctora que le hizo la extracción me dio las muestras a mí y yo los tuve para llevarlos a la Comisaría. El DNI que tenía David no coincidía con el de él, sino que era de su hermano José Ovidio. David me dijo que él iba manejando”.
Según dos testigos que se detuvieron en el lugar del choque, indicaron que pedían ayuda al grito de “somos cinco, ayudame papito”. El restante aseguró que preguntó cuántos había dentro del vehículo y que le contestaron “somos 20”.
El oficial Pablo Forte expresó que les tomó declaraciones a los dos ciudadanos bolivianos cuando estaban en la sala de terapia en el Hospital Chacabuco. “No eran claros, no hablaban mucho y uno -que dijo ser Quispe- aseguró que era el chofer. Dijeron que habían tomado cerveza, por momentos se tapaban los rostros y se sentía olor a alcohol cuando hablaban”.

“No sabían dónde estaban”
Además, el testimonio de la concubina del imputado, Sara Choqueticlla, aseguró que ese 3 de marzo de 2016, su marido había viajado hacia Rufino y debía regresar ese mismo día a su casa, ubicada en la localidad de 9 de Julio donde trabajaban como encargados de una tienda de ropa de un familiar. “Esto indicaría que no sabían dónde estaban y que hacían en Chacabuco”, expresaron fuentes judiciales.
“El local es de Patricio Quispe, un hermano de David y siempre iban a la feria La Salada con su otro hermano Ovidio –que es el dueño de la Partner- a comprar mercadería para el comercio. Dos días antes del accidente habían viajado y no descansó bien: fue a Buenos Aires con Ovidio, que vive en Bragado, regresó solo a 9 de Julio, lo ayudé a descargar, cenamos y nos fuimos a dormir. En la mañana siguiente, el 3 de marzo, viajó a Rufino donde hay otro local de Patricio Quispe y ese día yo esperaba que volviera, y me terminé enterando del accidente cuando me llamó una enfermera”, recordó Choqueticlla.
“Fui a verlo a Chacabuco donde estaba internado y no podía entender cómo había llegado hasta ahí. David estaba inconsciente cuando se produjo el cambio de sangre. Yo no sabía qué hacía ahí Freddy con mi marido: él trabajaba como albañil y no lo conocíamos mucho. Después del accidente, se rompió la relación con Patricio”, aseguró.

“Se cruzaban de carril”
Por su parte, dos automovilistas que se encontraron con la Partner -en un tramo de 40 kilómetros antes del choque frontal- explicaron en sus declaraciones que el vehículo en varias ocasiones se cruzaba de carril, mordía la banquina y hacía maniobras peligrosas (zigzag).
“Veo la Partner en el peaje de Saforcada. Después de pagar, avancé y quedé detrás por prevención, ya que en el camino mordió dos veces la banquina, una de ellas a la altura de Nidera, donde volanteó y se fue para el medio del camino. Venía un camión de frente que logró esquivarlo”, dijo Diego Greco, quien viajaba hacia la localidad de Morse.
“En Ramón Hernández logré sobrepasarlo. Luego se detuvo en el semáforo de Ruta 65 donde yo doblé para ir hacia Morse. En ese momento bajaron el vidrio y pude ver que no eran argentinos, ya que la Partner gris tenía vidrios polarizados. Cuando llegué a casa vi en las noticias sobre el accidente que después ocurrió”, explicó. Y concluyó: “pensé que estaba dormido, que no sabía manejar o que se encontraba ebrio”.
En este sentido, Valentín Lamadrid contó que viajaba hacia Chacabuco junto a su madre y que desde la estación YPF de La Agraria “salió la Partner hacia la ruta y tuvimos que bajar mucho la velocidad para evitar colisionarlos. Luego comenzaron a cruzarse de carril con maniobras sinuosas y al minuto la perdimos de vista, ya que levantaron gran velocidad. Cerca de 10 kilómetros más adelante vemos el vehículo estacionado en la banquina, uno de ellos golpeaba las ruedas traseras y el otro estaba sentado sobre el burlete de la puerta del conductor. No los pude reconocer a grandes rasgos, pero eran de tez morena al igual que bolivianos. Después, llegando a Chacabuco escuchamos las sirenas”.

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