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CASO MÍA, LA NENA RESCATADA EN NUESTRA CIUDAD

Policías y vecinos de Junín declaran hoy en un juicio por doble homicidio

Peritos afirmaron que Enrique Alcaraz, acusado del horrendo caso y quien fue atrapado en Junín, es un psicópata e imputable

El caso conmocionó al país a mediados de noviembre de 2015 y hoy, a 13 meses de un doble crimen conmocionante y que terminó esclareciéndose en buena parte en Junín, varios integrantes de la Policía Local y de otras fuerzas y quienes recibieron del H. Concejo Deliberante juninense el "Mérito al ciudadano", el maletero Raúl González y el administrativo Federico Alonso (de la empresa de micros Pullman General Belgrano), deberán declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 3 del Departamento Judicial Morón en el denominado "Caso Mía", que se inició, lamentablemente, con el homicidio de Sabrina Soledad Martín (24 años) y el hijo de ésta, Ian (3), mamá y hermano de la niña rescatada en Junín tras el notable aporte de los citados González y Alonso y de uniformados de la Local y la Bonaerense.
Además de los empleados de Pullman General Belgrano, entre otros declararán hoy el oficial policial Daniel "Pollo" Benossi y los ascendidos por este hecho a sargentos, Leandro Vivier, María Laura Salvia y Marcos Pettinarolli, los cuatro de la Policía Local y algunos vecinos juninenses, sumando en total 16 los testigos de nuestro medio citados para hoy por el TOC de Morón.
En audiencias anteriores, los peritos psiquiátricos que declararon en el juicio por el doble crimen de una mujer y su pequeño hijo cometido en 2015 en una casa de la localidad bonaerense de El Palomar afirmaron que el único acusado es un "psicópata" peligroso e imputable, informaron fuentes judiciales.
Se trata de los médicos que se entrevistaron con el carnicero Enrique Alcaraz (26 años), quien es juzgado por el doble crimen de Ian y Sabrina Martín y por la sustracción de menores, por escapar tras el doble hecho de sangre con la nena, Mía, rescatada poco después en Junín.
Los peritos oficiales del Poder Judicial ratificaron sus conclusiones incorporadas al expediente y en las que afirmaron que Alcaraz es una persona con "conducta psicópata, peligrosa y que comprende la criminalidad de sus actos", ante la mirada del acusado, quien no declaró.
También testimoniaron dos hermanos de Sabrina, quienes vistieron sendas remeras con una imagen de la mujer y su hijo juntos y la leyenda: "Justicia para Ian y Sabri".
También declararon los primeros policías que arribaron a la escena del doble crimen y vecinos de Sabrina, quienes escucharon los gritos de las víctimas.
"Los testigos mantuvieron lo que ya consta en la acusación", dijo una fuente con acceso al expediente y agregó que el debate se reanudó ayer, con más declaraciones testimoniales.
De acuerdo al vocero, es probable que los informes de los peritos genéticos se incorporen por lectura, por lo que no se requerirá su exposición oral, mientras que hoy jueves se espera a 16 testigos que viajaron desde Junín, donde el acusado fue detenido un día después del hecho.

Una dura imputación, que le haría pasar varios años en prisión
Alcaraz está imputados de los delitos de "homicidio calificado por alevosía (dos hechos) y violencia de género, robo y sustracción de menores" ya que luego de apuñalar a Sabrina e Ian, el asesino se llevó cautiva a Mía, la hija de 5 años de la mujer y que fue rescatada ilesa junto a él cuando lo apresó la Policía, con el enorme aporte de González y Alonso, quienes denunciaron rápidamente cuando vieron a Alcaraz y Mía en la terminal de micros de nuestra ciudad, aque lluvioso martes 17 de noviembre.
El hecho ventilado en el debate fue cometido un día antes, el lunes 16 de noviembre de 2015, en la casa en la que vivían las víctimas, situada en Murillo 484 de El Palomar, en la zona oeste del conurbano.
De acuerdo a los investigadores, el doble crimen fue cometido entre las 0.27 de esa madrugada, que fue la última comunicación de Sabrina desde su teléfono celular, y las 3.07, cuando se registró el llamado al 911 que alertó sobre el hallazgo de los cuerpos.
La principal hipótesis apunta a que en ese lapso, el asesino entró a la vivienda con llaves -el acusado sabía que Sabrina las guardaba en el buzón-, y primero fue hasta la habitación del fondo donde mató a la mujer de nueve puntazos con un cuchillo que se cree tomó de la cocina, donde luego dejó abiertas las llaves de gas de las hornallas.
Siempre según la acusación fiscal, el homicida se dirigió luego a la habitación donde dormían los hermanitos y asesinó a Ian de 19 puñaladas.
Tras cometer el segundo crimen, el asesino fue hasta el baño, se lavó y regresó al dormitorio de los niños donde armó un bolso con ropa de la niña y escapó con Mía en brazos.
Los investigadores estiman que la niña estuvo siempre dormida mientras asesinaban a su madre y a su hermanito.
Luego de conocerse el doble crimen, la Policía montó un amplio operativo de búsqueda para dar con el sospechoso y rescatar a la niña y el martes 17 lo detuvieron en Junín, cuando pretendía huir con Mía hacia la provincia de Santiago del Estero.
Esa maniobra fue descubierta por González y Alonso, al reconocer a la niña por una foto suya publicada en el diario Democracia y enseguida, alertaron a policías de la Local.
Para los investigadores, Alcaraz primero pasó el lunes al mediodía -cuando ya se había cometido el doble crimen- por la casa de su padre en Merlo, para pedirle dinero prestado, tras lo cual, ese mismo día a las 20.29, tomó el tren local, el ahora inutilizado "Martita", en la ciudad de Mercedes, con destino a nuestro medio, donde arribó poco antes de la medianoche de ese lunes.
Los voceros señalaron que Alcaraz tenía antecedentes penales desde que era menor de edad, registraba varias fugas de hogares, entre ellos, de la Fundación Felices Los Niños, su madre lo había denunciado por abuso de un hermanastro y es fanático del animé japonés.
Los pesquisas determinaron que Alcaraz había conocido a Sabrina en un ciber de El Palomar, donde ella trabajaba, y se hicieron amigos al punto que la joven a veces lo dejaba dormir en su casa y solía pedirle que se quedara al cuidado de sus hijos.
Los acusadores resaltaron entre las pruebas recolectadas el resultado de los estudios de ADN sobre las muestras de sangre levantadas de la hoja del cuchillo que se le secuestró al imputado al momento de la detención y que arrojó que pertenecía a Sabrina y a Ian.

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