CUENTA CON MÁS DE 300 ESPECIES DE ESTA FLOR

Luis Milesi: “Cultivar orquídeas es un desafío”

Hace más de una década que tiene este hobby, que abrazó con pasión a partir de un hecho casi fortuito. Participó en numerosos concursos y ganó distintos premios. Asegura que es una planta “diferente” a las demás.

Hasta hace poco más de diez años, la relación de Luis Milesi con la jardinería era “normal”. Tenía algunas plantas en su casa que cuidaba como para que no se le marchitaran, pero nada más.
Sin embargo, hace una década, un programa de televisión encendió una pasión por el cultivo de orquídeas que hizo que en la actualidad cuente con más de 300 especies de esa planta en su pequeño vivero.
“Un día –recuerda– mi esposa vio en un programa sobre jardinería a una señora conocida como La Doña Flor, que lidera un grupo importante de orquideófilos en Buenos Aires, y a partir de su explicación sobre el cultivo, mi esposa quiso tener orquídeas”.
Así fue como se iniciaron en este hobby, sin saber que se iba a convertir en una pasión.

Orquideófilo
Milesi es veterinario, oriundo de Pergamino, y por cuestiones laborales se vino a Junín hace 36 años. “A mí las plantas, como los animales, siempre me gustaron y empecé acompañando a mi señora”.
Sus primeras plantas las compraron en la ciudad de Corrientes (donde había nacido su esposa), a “una nativa que tiene un puesto en el centro y vende orquídeas naturales de la región”.
Poco a poco fueron comprando algunas más y se sumaron a un grupo de orquideófilos de Rosario que se llama CRO (Cultivadores Rosarinos de Orquídeas).
“Ahí nos relacionamos con gente de Buenos Aires, Corrientes, y empezamos a viajar, a conocer, a aprender”, explica Luis.
Una vez unido al grupo, pudieron tener su pequeña colección. Se conectaron con especialistas, referentes de los circuitos de producción y concurrieron a exposiciones: “Así fuimos eligiendo y comprando, de acuerdo a nuestras preferencias y a las variedades que se adaptan a nuestros cultivos”.
En un principio las instalaron en el lugar que tenían disponible, hasta que armaron su propio vivero. “Fuimos sumando plantas y hoy tengo más de 300 variedades de orquídeas”, se enorgullece Milesi.

Concursos y premios
La primera vez que Luis se presentó en un concurso fue hace ocho años y su planta sacó un segundo premio.
Desde entonces, participó en numerosas exposiciones obteniendo distintos lauros. El año pasado mandó tres plantas a una en Corrientes y sacó un segundo, tercer y cuarto puesto. “Creo que hubiese sacado un mejor premio si mi planta hubiese florecido una semana más tarde o el concurso se hubiese hecho una semana antes”, se lamenta hoy.
En tanto, explica que hay distintos ítems que se evalúan en un concurso: “La distribución de la planta, la forma, el aspecto, la cantidad de flores, el formato uniforme de las flores, la floración compacta. Para lograr una buena planta depende del cuidado pero es cierto que también depende mucho de la suerte”.

La orquídea

Milesi advierte que la orquídea tiene sus particularidades, y enumera: “En primer lugar es una epífita, es decir, una que crece sobre otro vegetal usándolo solamente como soporte, como lo hace el clavel del aire. También hay orquídeas terrestres, pero son las menos. Las raíces de las orquídeas son diferentes a las de cualquier planta y sirven para poyarse sobre algo. El tronco es un pseudobulbo en donde tiene todas las reservas de energía, agua y nutrientes”.
Asimismo, sostiene que para su cultivo “hay que tener en cuenta muchos factores, de humedad, corriente de aire, luz, y cada una requiere algo específico”.
A Luis le resulta imposible elegir una orquídea preferida: “Tengo plantas que pueden parecer hasta ridículas por lo chicas, que tienen una flor de tres milímetros, hasta otras que tienen una vara de 15 a 18 centímetros. No hay una que me guste más porque cada una tiene una particularidad, algo diferente”.
Con todo, afirma que entre las que hay en su casa, “las mejores probablemente sean los paphiopedilum”, aunque las más numerosas en su vivero son las catleias. “De ellas tengo muchas especies”, afirma.
Una pasión
Luego de más de diez años de dedicación a estas plantas, Milesi asevera que “lo lindo del cultivo de orquídeas no sólo es la flor sino todo el trabajo que hay que hacer para llegar a esa floración”.
Dada su pasión, le dedica mucho tiempo a sus plantas, no menos de una hora todos los días. “Cuando puedo, paso por el vivero y reviso cómo está todo, sobre todo las plagas. En invierno también chequeo la calefacción, la humedad y riego”.
Con todo, al momento de explicar esta pasión, Luis Milesi asegura que esto es “un desafío” para él: “Cuando uno conoce ese mundo, cultivar orquídeas es un desafío a la memoria, es un desafío intelectual, técnico y práctico, para lograr que esa planta crezca y se desarrolle. Dicen que un buen cultivador de orquídeas es un buen cultivador de raíces, porque cuantas más raíces tenga, más capacidad tiene de alimentarse y de crecer”.
Asimismo, subraya que entre los orquideófilos hay un muy buen ambiente. “Debe haber mala gente, como en todos lados –comenta– pero yo resalto el respeto y la amistad que nos brindamos entre nosotros, los cultivadores”.

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