PIANISTA Y DOCENTE DE UNA DILATADA TRAYECTORIA EN NUESTRO MEDIO

Hilda Isaac: “Hay un público para el tango en Junín”

Dio clases en todos los niveles educativos y se jubiló como directora del Conservatorio local. Además, integró distintas agrupaciones. Actualmente, forma parte del cuarteto Argentango.

Hilda Isaac nació en Luján, pero a los dos años se vino a Junín. Su padre era viajante de la empresa Esso y por esa razón lo iban trasladando.
Aquí, Hilda hizo la primaria en la Escuela Normal y la secundaria en el Comercial.
Ya a los cinco años había aparecido la música en su vida. Si bien nadie en su familia tocaba un instrumento, su padre “era amante del tango, aunque también escuchaba música melódica”
“En ese entonces –recuerda– las nenas estudiábamos piano, parecía que era una suerte de mandato”.
Empezó con la profesora Marta Zaira y luego siguió con la señora Otilia Costi de Suárez. Rendía todos los años con profesores del Conservatorio Thibaud Piazzin y a los 15 años se recibió. “Pomposamente nos daban el título de profesora, pero en realidad era una enseñanza parcial”, admite.

Formación musical

Cuando terminó el Colegio ingresó en el Profesorado de Matemática, pero no lo terminó porque se casó y tuvo sus hijos: “En un momento alguien me sugirió dedicarme a dar clases en las escuelas, porque faltaban profesores de música, y ahí empecé el terciario en el Instituto 20”.
Cuando terminó la carrera docente, se inscribió en el Conservatorio, en donde había abierto el Magisterio de Música. Allí siguió su formación, “con mucho apoyo” de su familia, y completó el profesorado. “Fue como un revival, como un despertar de aquel estudio hecho en la niñez”, asegura.

Docente

Isaac dio clases en varias escuelas, públicas y privadas, y en todos los niveles, desde el jardín hasta el secundario.
Cuando terminó el profesorado, se desempeñó como docente en el Conservatorio de Pergamino y luego en el de Junín. “Ahí hice toda mi carrera: trabajé como profesora de piano y en el espacio de las prácticas docentes”, comenta.
De acuerdo a su explicación, de todos los niveles en los que dio clases, donde más disfrutó fue en el conservatorio ya que, según dice, ahí “le enseña música a quien quiere aprender”.
En el año 1999 rindió para acceder al cargo de Secretaria del Conservatorio. Estuvo en ese cargo hasta el 2008 y en ese año, por jubilación de la directora y la vice, los cargos quedaron vacantes e Isaac rindió el concurso para la Dirección.
Dos años más tarde, se jubiló como directora.

Pianista


A mediados de los 90, Jorge San Martín, que había compuesto la Cantata Alas, estaba armando un grupo de músicos para presentar la obra, fue al conservatorio a buscar alguien que tocara teclados y la convocó a Hilda.
“Era muy simple mi participación en los teclados –cuenta– haciendo duplicación de cuerdas y algún apoyo armónico. Ese fue mi primer contacto en un escenario con un gran grupo”.
Hasta ese momento, solamente se había presentado en las audiciones del Conservatorio y durante algunos años en un dúo de música de cámara, con Daniel Ferrúa.
Al poco tiempo José ‘Pocho’ Luca, que formaba parte de la Cantata Alas y estaba armando una gran orquesta, la llamó para incorporarla como pianista. Y se sumó.
Era la Orquesta Típica Junín, que tenía 14 músicos y ocho cantantes, y debutó en 1998.
A partir de ahí no se detuvo más.
Permaneció en la orquesta hasta 2001, pero no se pudo sostener más porque “era un emprendimiento antieconómico”, por la cantidad de músicos que la integraban.
Cuando se disgregó, un grupo de músicos formó Argentango. Los primeros integrantes eran: Orlando ‘Lalo’ Rasia, Nelson Lorenzo, Mariano Gugliermetti, ‘Buby’ Walter, Valeria Huichaqueo e Isaac.
Luego fueron cambiando las formaciones y en la actualidad lo integran ‘Lalo’ Rasia e Hilda, junto con Mario Aragüés y Daniel Ferrúa.
Los cantantes también fueron variando, y hoy en día los acompañan Andrés Pastorino y María Ángela Picchi.
Isaac se muestra muy conforme con la actualidad de Argentango: “Hay un público para el tango en Junín, que no es mucho, pero que nos sigue y sabemos que cuando tocamos, está. Si los lugares no son muy grandes, nosotros los llenamos. Y en la zona sí se llena siempre, normalmente es con baile y nos gustan mucho a nosotros esas milongas”.
Balance
Al momento de hacer un repaso por el camino recorrido, Hilda Isaac se manifiesta satisfecha por lo que pudo alcanzar: “Veo la oportunidad que la vida me dio de hacer lo que me gusta, que mi familia lo compartiera, porque mis hijos y nueras también están en esto, y está bueno porque si bien no nos va a dar un gran nivel económico, sí nos da la satisfacción de poder dedicarnos a algo muy placentero. Y en este momento que está todo tan difícil, la vida pasa por un buen lugar si uno está haciendo lo que le gusta. E intelectualmente, es una satisfacción haber podido contribuir a la formación de músicos o de gente interesada en la música que son buenos escuchas, o haber influido en niños que luego terminaron en el Conservatorio por aquello que yo les pude dar, y a partir de ahí se manifestó una vocación. Eso es muy bueno”.

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