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RECONOCIDO BATERISTA Y MAESTRO DEL INSTRUMENTO

Bernie Bojko: “La música y las ciencias naturales me acompañaron siempre”

Formó parte de numerosas bandas de la escena local y, como docente, hoy tiene unos 60 alumnos. Además, desarrolla una actividad poco frecuente en la ciudad: el avistaje de aves.

Cuando alguien le pregunta a Bernie Bojko de dónde surgió inclinación por el avistaje de aves, responde sonriendo y sin dudar: “Yo miro pajaritos desde los nueve años, mi currículum es ese”.
También desde muy chico estuvo vinculado a la música. Su padre tocaba en algunas orquestas y era profesor de acordeón. Además, su madre y su hermano lo iniciaron en la escucha de grandes bandas de entonces, como Creedence Clearwater Revival o los Rolling Stones.
Fue así como Bojko conjugó ambas actividades y en la actualidad es un músico muy respetado, que toca en tres bandas y da clases a unos 60 alumnos, al tiempo que realiza avistajes en forma particular y coordinando grupos de expedición.

Músico
Bernie estudió guitarra en el Conservatorio y después se inclinó por la batería, formándose en el instituto Luchelli-Bonadeo, donde se certificó.
Luego siguió su capacitación en el conservatorio López Buchardo y con profesores particulares.
Por entonces, se dedicaba de lleno a la música. “Durante el secundario no conocí un cumpleaños de quince ni un boliche, porque me quedaba estudiando batería en mi casa, con mis libros”, recuerda.
Es que en esos días pensaba en el futuro “porque quería vivir de la música y de dar clases”. Y así lo hizo.
Como músico tuvo una banda a los 16 años, que duró muy poco tiempo, y años más tarde fue parte de Yunque, un grupo de heavy metal que también integraban Eduardo “Buri” Burgueño y los hermanos Jorge y “Cano” Titanti.
“Fue la primera banda de heavy rock en Junín –afirma Bojko–, y marcó un quiebre porque acá estaban Horacio Gambarte, el grupo Vida. Yunque propuso algo distinto y tuvimos mucha aceptación”.
Estuvo cuatro años y luego fundó Café Tokio, una banda que duró largo tiempo y por la que pasaron muchísimos músicos. Según dice, hacían “una mezcla de muchas cosas, desde música dark o new wave, hasta ritmos africanos, latinos o folclóricos, fue mutando y fue bastante ecléctica”.
También tuvo La Pampeana, un grupo de música instrumental, y pasó por la banda de rock Pato Lucas. Después llegó Isidoro del Rey, formada por casi todos exintegrantes de Café Tokio, pero que hacían otro estilo.
Hasta que lo convocaron para integrar The Clovers, una formación de música celta, donde todavía está, en la que ejecuta instrumentos como el bohdran, las cucharas o el bouzouki.
Hace algunos años también volvió con Yunque: “Era algo pendiente, había corrido mucha agua bajo el puente, mucha música, y había una necesidad de hacer una relectura de los temas que habíamos hecho. Es una especie de Yunque siglo XXI”.
Sin embargo, “su” banda es Circus Buffoni, que fundó hace algunos años y por la que también pasaron distintos integrantes.
“Lo que a mí me desvela –remarca– es la música progresiva, de grupos como Yes, King Crimson, Genesis, o Emerson, Lake & Palmer. Y en Circus Buffoni hacemos eso, creo que esto es lo que más me completa”.

Docente
Bojko se inició como profesor de batería el 31 de octubre de 1987, con su primer alumno: Héctor Soto. “Era un terreno yermo”, asegura.
Por entonces ya tocaba en Yunque y tal vez al verlo tocar fue que empezaron a llegar los alumnos.
Así se fue asentando en la profesión, que hoy es su principal sustento. Tanto es así que en la actualidad tiene unos 60 alumnos.
Según dice, para sostener esto “hay que mantener una responsabilidad, honestidad, estudio y respeto”.

Avistaje
Bojko asevera que su pasión por el avistaje de aves viene de mucho tiempo atrás. “Yo miro pajaritos desde los nueve años”, dice, para luego agregar: “La naturaleza siempre me atrajo. De hecho, yo iba a estudiar zoología, pero finalmente seguí con la música”.
El avistaje surgió, entonces, “de la curiosidad y de la necesidad de estar en contacto con la naturaleza”.
Periódicamente Bojko sale por la Laguna de Gómez, algún pastizal o bañado a observar la avifauna local que, según dice, “es muy rica, con muchas especies”.
Formado en la materia de manera autodidacta, más allá de observar, buscar e investigar, hace un control de determinadas especies, de nidos, lleva registros, toma datos. “Porque toda la vida quise ser un naturalista”, insiste.
Tanto se apasionó con el tema, que inició el proyecto Junín Avistajes, en el que –como guía– lleva gente a realizar esta actividad. La iniciativa fue lanzada en marzo: “Hicimos una charla sobre una introducción al avistaje de aves, explicando algo de anatomía, de ecosistemas, de técnicas, y al otro día hicimos una salida con 17 personas. Ese fue un punto de partida. Y es algo muy interesante para el turismo también”.

Balance

Al momento de pensar cómo conjuga la música, la docencia y el avistaje, Bojko sentencia: “La música y las ciencias naturales me acompañaron siempre, toda la vida, y las desarrollo de manera distinta, entonces tengo mi escuela de batería, que se llama Big Beat, y lo del avistaje lo hago como una actividad paralela”.

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