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LA PROVINCIA | ANÁLISIS POLÍTICO DE LA SEMANA

Afinando el lápiz rojo: todas las cuentas de nuevo

El propio Gobernador y dos de sus ministros salieron el viernes a respaldar y elogiar los “anuncios económicos” de la administración nacional. No quedó del todo claro si se referían sólo a la decisión de aflojar el cepo cambiario (aún en una dimensión no definida) o también a la devaluación del peso provocada en la última semana, porque convengamos que no fue ésta última una medida anunciada.
Se sabe que Daniel Scioli y sus asesores económicos coinciden, al menos en términos teóricos y más allá de los modos de instrumentación, con ambas medidas. Las consideraban “necesarias” para “promover la inversión y mejorar la competitividad de las empresas y sobre todo de los sectores ligados a la exportación”, como dijeron él y sus ministros en un comunicado.

Devalución y después

Otro tema -sobre el que nada dijeron los ministros bonaerenses- es, con todo, la incidencia de la devaluación sobre las finanzas de la Provincia.
Si el Presupuesto formal de Gastos y Recursos de la administración bonaerense para este año, elaborado por el Ejecutivo y sancionado por la Legislatura en diciembre último, ya carecía de la virtud de la exactitud, por decirlo de alguna manera, ahora habrá que empezar de cero. Aunque con el mismo pronóstico pero agravado: cuentas que no cerrarán.
Los especialistas descuentan que de los cálculos de gastos de funcionamiento del aparato estatal y de las inversiones en obras públicas (ya de por sí, pocas), efectuados sobre la base de una pauta inflacionaria del orden del 10% para todo el año, no quedará un número en pie. Al menos si se cumplen las “profecías” de los economistas, que sostienen que la devaluación tendrá un duro impacto alcista sobre los precios, que ya venían creciendo al ritmo de una inflación que en el 2013 se ubicó más cerca del 30% que del 20%.
Algunos funcionarios suelen señalar que los procesos inflacionarios ejercen una suerte de “compensación” sobre las cuentas públicas: a su ritmo también aumenta más de lo calculado originalmente la recaudación por el impuesto que más aporta al Tesoro bonaerense, Ingresos Brutos. Pero los especialistas que monitorean las variables de la Provincia no creen que por ese lado vaya a producirse una verdadera compensación de la escalada del gasto, en especial si la mayor inflación llega a venir de la mano de una recesión, como prevén algunos economistas.

Recalculando

Pero además preocupa centralmente a los funcionarios bonaerenses la negociación salarial con los docentes, médicos, judiciales, administrativos y el resto de los empleados del Estado provincial.
Sólo sobre la base de la inflación del año pasado, la mayoría de los gremios de esos sectores ya venía proyectando llevar a la mesa de las discusiones paritarias pedidos de ajustes salariales con un piso del 30%. Varios sindicatos habían definido plantear, incluso, aumentos del orden del 35%.
Pero la devaluación generada desde comienzos de año, en particular en la última semana, superior al 22%, ha puesto por estas horas a todos los gremios a revisar sus cuentas. No creen, como el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, que la brusca depreciación de la moneda no se trasladará a los precios. Una depreciación consolidada, por lo demás, como política oficial, según los dichos del jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, que admitió el viernes que tras la escalada de la última semana, que llevó el dólar oficial a 8 pesos, el Gobierno consideraba que el tipo de cambio había alcanzado “un nivel adecuado”.
Lo cierto es que un aumento en los costos de los gastos básicos y el ajuste de salarios profundizarán el serio déficit financiero que afronta el Estado provincial hasta niveles que por ahora resultan imposibles de precisar pero que ya generan preocupación en los especialistas.
El gobierno de Scioli estimó, en el Presupuesto formal de este año, en unos 14 mil millones de pesos la necesidad de financiamiento (toma de nueva deuda) para afrontar sus obligaciones de este año. A esa suma habría que restarle algo más de 4 mil millones, por el refinanciamiento de la deuda con el Estado nacional. Pero aquel cálculo no contemplaba el aumento salarial de este año; un gasto que cálculos optimistas de fines del año pasado ubicaban en torno de los 10 mil millones de pesos, pero que ahora nadie se anima a estimar.

Quién presta plata y a cuánto


La otra inquietud es dónde podrá obtener la Provincia ese financiamiento y a qué costo. En los últimos dos años el gobierno bonaerense colocó sendos bonos por una suma del orden de los 200 millones de dólares, nominados -y por lo tanto a devolver- en esa moneda. Uno de esos títulos vencerá este año, y habrá que amortizarlo a una cotización del billete estadounidense que, devaluación mediante, seguramente no esperaban los funcionarios cuando diseñaron ese mecanismo de financiamiento. Y por lo pronto, ya hay dudas sobre si se podrá volver este año al formato de tomar deuda en dólares.
Claro que el financiamiento en pesos tampoco resultará ni fácil de conseguir ni barato. En las últimas emisiones de Letras de la Tesorería, la Provincia ya debió pagar, por fondos a corto plazo (entre 2 y 12 meses) tasas de interés superiores al 20% anual. 

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