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LA PROVINCIA | ANÁLISIS POLÍTICO DE LA SEMANA

Presiones y pulseadas políticas

La naturaleza parece haberse ensañado con la Provincia desde que comenzó el año. Primero fueron los incendios que, alimentados por el calor extremo y los vientos, devoraron miles y miles de hectáreas, especialmente en el sudoeste, una región que ya viene siendo castigada duramente por el clima. Y luego, el rayo que, en medio de una tormenta de verano de mínima magnitud, se llevó de una playa de Villa Gesell la vida de cuatro jóvenes y dejó un tendal de heridos. La tragedia volvió a alcanzar, así, a los bonaerenses como contracara de un tiempo signado por las vacaciones. Y cayó en lo que constituye el núcleo de ese tiempo de turismo y esparcimiento en la Provincia, la costa atlántica.
La administración de Daniel Scioli, en tanto, buscó sobre el filo de esta semana encauzar la presión por la pauta salarial del año para docentes y demás empleados de la Provincia; una presión que cobra fuerza día a día.
La salida del gobierno provincial a anticipar que convocará a los gremios de esos sectores para iniciar las discusiones en la segunda quincena de este mes apuntó, en efecto, a descomprimir un reclamo unánime de los sindicatos, que quieren que se abran ya las mesas de negociaciones.
Claro que el reclamo de inicio de las paritarias, en un universo de casi 400 mil docentes y unos 200 mil empleados de la Administración, es apenas la punta del iceberg de un proceso cuya auténtica fuente de diferencias, tironeos y conflictos será la definición del aumento salarial que se otorgue a esos trabajadores. De cualquier modo, la presión que se venía acumulando para empezar a discutir ya era tanta que la Gobernación decidió colocarle una válvula de escape.
En rigor, la administración sciolista tiene una dificultad “externa” para poner en marcha las paritarias. La primera que se define es la docente, porque lo que en ella se resuelve funciona como parámetro para el resto. Pero a su vez la definición del aumento de los docentes bonaerenses está enganchada a la paritaria docente nacional, que debe concretarse primero. Y en la Rosada no hay señales de que esa negociación vaya a iniciarse en breve. Más aún, el jefe de Gabinete de Cristina, Jorge Capitanich, dijo esta semana que ese tema “se resolverá en febrero”.

Docentes (pulseada I)


Pero ocurrió que al reclamo sindical para la apertura de las paritarias -marco en el que los gremios van dando crecientes señales de la magnitud de las mejoras salariales que plantearán, para creciente inquietud del gobierno- se sumó esta vez un foco de presión política, con el pedido del diputado nacional y líder del Frente Renovador, Sergio Massa, de “inmediato inicio” de las negociaciones con los docentes.
La movida de ese sector opositor provocó notorio enojo en la Gobernación, desde donde salieron bloque a contestarle.La convicción de que Massa buscaba poner contra la espada y la pared -el reclamo de los gremios, y desde ese momento, también del massismo, por un lado, y la decisión de la Casa Rosada de no poner todavía en marcha el proceso salarial, por el otro- enfureció a varios ministros de Scioli.
De ese modo, la decisión del gobierno provincial de convocar para antes de que termine enero a los gremios estatales quedó en el medio -en rigor, como parte sustancial- de esa pulseada política. Ganada, en el criterio de algunos observadores, por Massa, aún cuando la decisión de Scioli no haya tenido que ver tanto con la presión política generada por el reclamo del tigrense, como con reducir la tensión con los gremios que aceleradamente se va acumulando en la previa de las paritarias.

El campo (pulseada II)

Pero la “cuestión docente” no fue la única pulseada de estos días entre el massismo y el gobierno provincial. También “el campo” fue centro de acciones casi simultáneas de unos y otros.
La administración Scioli convocó al campo para dos reuniones a comienzos de esta semana. Y una cuestión netamente coyuntural -los daños por los incendios en establecimientos agropecuarios- pasó a ser el eje casi excluyente de una convocatoria a los dirigentes bonaerenses de la Mesa de Enlace que estaba programada desde antes de que los siniestros estallaran.
El cambio de agenda a último momento excluyó de los temas a conversar con los ruralistas la posibilidad de un aumento del impuesto Inmobiliario Rural; una medida que Scioli postergó a fines del año pasado pero no eliminó, según se encargó de decirles personalmente en aquel momento a los dirigentes del campo. Y también fue una decisión sobre la marcha que el Gobernador asistiera a la segunda reunión de esta semana con los ruralistas.
A esa altura, ya se sabía que Massa preparaba para este fin de semana un nuevo encuentro con los referentes nacionales de las entidades rurales. Y para los observadores, en esta pulseada fue Scioli quien se adelantó a los movimientos del diputado opositor.
No obstante, los dirigentes rurales pusieron en un brete al Gobernador. Tienen planteos sobre cuestiones netamente provinciales y aspiran a que los funcionarios de Scioli les aporten respuestas. Pero las grandes preocupaciones del sector pasan por políticas nacionales que, en el criterio de los productores, perjudican al campo. Y así lo plantearon en la reunión con funcionarios bonaerenses, a los que les pidieron que “transmitan y acompañen” ante la Casa Rosada esos reclamos.
Un “acompañamiento” que Scioli no puede otorgar. Pero sí puede Massa, que ayer, en su propia reunión con la dirigencia del campo, se despachó con una “propuesta” de medidas, que incluyen todas las acciones que los ruralistas le vienen reclamando a la Casa Rosada (y al Gobernador en un rol de gestor).

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