ANÁLISIS POLÍTICO DE LA SEMANA

La pulseada por las cuentas y la pelea de fondo

No era difícil de adivinar que el primer gran choque real entre la fuerza triunfante en la Provincia en las legislativas de octubre, el massismo, y el oficialismo -en rigor, el gobierno de Daniel Scioli- se iba a dar en torno del Presupuesto y las pautas impositivas de la Provincia para el 2014 que elaborara el Ejecutivo. Son las únicas dos grandes leyes que quedan por afrontar, en principio de manera imprescindible, de acá a fin de año, es decir, en rigor hasta marzo del año que viene. Pero muchos creyeron que la primera guerra del nuevo escenario legislativo iba a tener más de más de duelo verbal que de intercambio de disparos. Y no fue así.
La pulseada por las cuentas del Estado bonaerense está alcanzando una dimensión en consonancia con la pelea de fondo entre estos dos sectores o, si quiere, entre Scioli y Massa: convertirse nítidamente, en la opinión pública, en el dirigente que ejerce la representación de la gente, y maximizar esa imagen en los dos años que quedan hasta la batalla de 2015 por la Presidencia.

Puntajes para la largada

Un objetivo para el que, en el arranque, ambos se sienten altamente calificados. Massa se apoya en el 44% de los votos que obtuvo hace dos semanas, con una brecha de doce puntos sobre el oficialismo, que tuvo en Scioli el alma máter de la campaña. Y el Gobernador, pese a ese rol que se autoadjudicó, se respalda en que no fue candidato en esta instancia y que la última vez que lo fue -en 2011, cuando resultó reelecto al frente de la administración provincial, cosechó el 55% de los sufragios. Desde esas marcas, que no son equivalentes, correrán una carrera que, en el caso de Scioli, deberá ser seguramente disputada en paralelo con la que deberá dar dentro del kirchnerismo para alcanzar el título de candidato de ese espacio.

Primera batalla

Mientras tanto, la primera gran batalla post-electoral comenzó a librarse en la Legislatura aún antes del recambio en las bancas que determinaron los comicios de octubre. Una batalla en torno de leyes capitales que amenaza con convertirse por lo tanto en un conflicto de ribetes políticos e institucionales.
Frente a los proyectos de Presupuesto -el cálculo de recursos y gastos- y de reforma de la Ley Impositiva que la administración Scioli propone para 2014, el massismo cuestionó -y anticipó que no dará sus votos para la aprobación- dos puntos de esa iniciativa: una autorización al Ejecutivo para tomar financiamiento (nueva deuda) por unos 15 mil millones de pesos y la creación de una tasa de Seguridad que se cobrará a razón del 18% de lo que cada contribuyente pague por el Inmobiliario.

Aprovechando los puntos débiles

Son dos puntos relevantes de las cuentas que sacó el equipo económico del Gobernador, es cierto, cuestionados también por otros bloques políticos. Pero son también en los que el massismo puede incidir en la votación.
Es que el oficialismo está en condiciones de conseguir los votos necesarios para aprobar el Presupuesto y la Ley Impositiva en ambas Cámara, en términos generales. Pero para aprobar el artículo del endeudamiento en particular necesita los dos tercios de los sufragios, y en el Senado los 14 legisladores del massismo ya sumaron la adhesión de otros tres de minibloques para rechazar esa autorización, dejando al Gobernador sin el número necesario (32 legisladores). Y el aumento del Inmobiliario -la medida consecuente de crear la tasa de Seguridad- se aprueba con mayoría simple, pero esa reforma de la Ley Impositiva es rechazada no sólo por el massismo sino también por el radicalismo y el Fap en ambas Cámaras, cuyos representantes del interior, sobre todo, han tomado nota del duro rechazo del campo a ese incremento, de modo que su aprobación también está en dudas.
En la Gobernación prevén que podrán desatar el nudo impositivo, dispuestos a buscar un acuerdo con los radicales y el Gen basado en no crear la nueva tasa y obtener por otras vías tributarias los 900 millones que ese cobro extra sobre el Inmobiliario hubiera aportado a las arcas del Estado.

Estrategias

Pero, ¿cómo se destraba el conflicto en torno del endeudamiento, sin el cual Scioli no estaría en condiciones de pagar sueldos y/o aguinaldo en algún momento del año que viene?
“Que digan la verdad -disparan desde el massismo-, si dejan de pretender que aceptemos un cálculo de Presupuesto que es un dibujo, y sinceran la situación de las cuentas de la Provincia; que admitan que los ingresos están calculados con una inflación del 30% y los gastos prácticamente sin inflación; y que por lo tanto el déficit no es ‘casi cero’ como dicen sino de 40 mil millones; que blanqueen que además de los 15 mil millones de autorización para endeudarse que piden tienen permisos sin utilizar, de manera que la nueva deuda sería muy superior...”.
Desde el Frente Renovador sugieren que, de darse ese “sinceramiento” y rehaciendo los números del Presupuesto, el sector podría reconsiderar la decisión de no aprobar el endeudamiento.
Pero en el sciolismo creen que al massimo “no le preocupan los números; la resolución de trabar el Presupuesto es una jugada política” y entienden que, por lo tanto, no habría “correcciones” que modificaran la postura asumida por este sector opositor. Y buscarán una eventual salida que no implique conceder planteos del Frente Renovador. Aunque por ahora no la estén encontrando, salvo la de denunciar al massismo por negarle “la ley fundamental” para administrar la Provincia y manejarse con una prórroga del Presupuesto de este año.
En medio de esta confrontación, por lo demás, el sciolismo aparece ahora bancado, aunque con tibieza en las expresiones públicas, por legisladores del ultrakirchnerismo que hace un año eran quienes ponían condiciones para aprobar el Presupuesto.
Nada indica hasta ahora, en suma, cómo terminará este pulseada.

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