None
LA PROVINCIA

Una tregua precaria

Decantado el impacto inicial que alcanzó el anuncio de que Cristina Kirchner iba a auxiliar a Daniel Scioli para que pudiera completar ya el pago del aguinaldo a los empleados públicos de la Provincia, en uno y otro campamento se consolida la idea de que esa decisión alcanzó apenas para instalar una tregua precaria, que ubica en rigor a la Presidenta y al Gobernador tan lejos de la paz como lo estaban hace una semana.
Los analistas creen que la primera razón que atendió la Casa Rosada para pasar de la consigna "que Scioli se arregle solo" a decidir una asistencia que sacara al Gobernador de la crisis del aguinaldo en cuotas fue aportada por las encuestas. Por sondeos que decían que el estallido de los problemas financieros de Buenos Aires afectaban la imagen de Cristina más que la de Scioli. Y que mostraban una tendencia creciente en la sociedad a considerar que la Casa Rosada tenía la obligación de ayudar a la Provincia.

La rebelión

De la dimensión de la Provincia suelen tomar nota -no sólo ahora- en el resto del país en situaciones de crisis. El aguinaldo en cuotas afectaba a medio millón de trabajadores, una cifra de damnificados que, con sus familias, se elevaba a dos millones de personas. El 5% de los argentinos. El 15% de la población de la electoralmente decisiva área metropolitana. Los paros de los docentes en rechazo a esa medida afectaron a las familias de 2.400.000 chicos que asisten a escuelas públicas bonaerenses y representan el 34% del total del alumnado de colegios estatales del país. La atención en los hospitales públicos y en los tribunales de la Provincia se resintió por las protestas de profesionales y empleados.
Con esos universos rebelados o profundamente molestos -pocas cosas irritan más a los padres que las complicaciones que generan los días sin clases-, los sondeos mostraron que una pregunta se iba imponiendo: cómo es posible que en un país cuyo gobierno central tiene todos los días buenas noticias para dar y recursos para repartir y ofrece su modelo económico a un mundo en crisis, la provincia que concentra al 40% de la población caiga en dificultades tan mayúsculas como para no poder pagar siquiera en tiempo y forma todos los componentes salariales de su personal.
Todo indica que fueron esos factores y "lecturas" los que decidieron a la Presidenta a ordenar el diseño de un aporte que permitiera completar ya el pago del aguinaldo bonaerense. Y fueron también esos elementos los que definieron el formato en que fue presentada la medida: era la Presidenta la que "ponía" los fondos necesarios para que los trabajadores del Estado bonaerense pudieran terminar de cobrar ya el beneficio; un auxilio anunciado primero por su ministro de Economía, y luego por la propia Cristina, incluyendo la inusual movida de dejar ingresar periodistas y cámaras a su despacho para que mostraran la firma de los documentos correspondientes.

Partes de guerra

Pero no se estaba firmando "la paz con Siria", como bien lo aclaró la propia jefa de Estado. Y en lo gestual, los estados de ánimo pudieron más que las intenciones. Fueron los rostros de los protagonistas de esas escenas -y sobre todo el de Scioli, con su fama de imperturbable algo ajada- los que mostraron que la plata había aparecido pero la tensión no había cedido, y, por lo tanto, tampoco sus causas.
La ayuda de la Nación -600 millones de pesos-, por lo demás, fue concedida bajo las impiadosas condiciones de "el mercado": un préstamo a un año de plazo a una salada tasa del 17,5% anual.
La guerra de fondo, en tanto, sigue explayándose sin pausa en escaramuzas diversas. El viernes mismo, el ministro De Vido desplegó otra de sus reuniones con intendentes peronistas para la definición de obras en los municipios; una política en la que ya se prescinde absolutamente de la Gobernación. Han vuelto a ser diarios los actos del vice Boudou en territorio bonaerense. La Cámpora apura y extiende sus "jornadas de trabajo" en barrios del Conurbano. Y en la Legislatura el cristinismo se prepara para dar allí las batallas más relevantes del segundo semestre.

COMENTARIOS