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ANÁLISIS

Generar empleos, el desafío de los municipios modernos

En la actualidad, casi todos los distritos de la provincia de Buenos Aires padecen de un déficit importante en materia de empleo privado. Por falta de desarrollo económico privado, los municipios tienen que salir a cubrir esa demanda, especialmente luego de grandes crisis. Nuestro distrito no es la excepción. Es más, Lincoln es uno de esos distritos donde el principal empleador es el Estado. Esto implica también, que al tener una planta de personal tan grande los sueldos terminen siendo miserables. Es por eso que Salvador Serenal lo asume como uno de los principales desafíos para nuestro futuro.
El caso de Lincoln es especial cuando se lo compara con distrito de similares características (población, territorio y presupuesto), ya que en nuestro caso tenemos todos los indicadores negativos. Eso significa: muchos empleados en el sector público, con sueldos magros y un municipio que casi no presta servicios por cuenta propia ya que en muchos casos los terceriza.
Las causas que transforman a este problema (la falta de empleo genuino) en un círculo negativo del cual es difícil de salir, suelen ser tres. La primera es un diagnóstico equivocado y que a partir de allí todas las políticas aplicadas serán ineficientes. La segunda es la falta de planificación y apertura para realizar eficazmente las políticas de desarrollo junto a todos los sectores sociales involucrados. Y la tercera, como siempre dice Salvador, es una cuestión de decisión política, o sea cuando el objetivo no es desarrollar una sociedad sino mantenerla atrasada y vulnerable para que permanezca dependiente del sustento otorgado por el Estado.
En esta situación, la sociedad ingresa en un círculo negativo: falta de empleo privado => el Estado absorbiendo esa demanda => el sector privado no progresa => por lo tanto continuará la falta de empleo privado.
Si observamos la información del año 2014, veremos que según el Presupuesto municipal hay 1.675 trabajadores. Esto implicaría que de cada 25 habitantes linqueños, uno de ellos es empleado municipal. Y si utilizamos las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que establece para la Argentina una Población Activa del 61%, veremos que en el distrito de Lincoln 1 de cada 15 personas en edad de trabajar es empleado municipal.
Lo primero que se debe encarar, de forma inmediata, y especialmente en este distrito que posee uno de los salarios municipales más bajos de toda la provincia de Buenos Aires, es la recomposición salarial y mejorar la calidad del ámbito laboral. Esto implica una serie de políticas administrativas.
Por ejemplo, en lo salarial, Salvador Serenal viene planteando desde el año 2011 un aumento del 30%. Esto implicaría una inversión de 39 millones devolviéndole a los municipales parte del poder adquisitivo perdido en estos años frente a la inflación. Además esto significaría una inyección positiva a la economía que implica a los sectores comerciales y de servicios de Lincoln.
Asimismo, para mejorar las condiciones laborales, se debe crear una Comisión Paritaria Municipal para garantizar desde ese espacio un Salario digno a los Trabajadores, establecer un sistema de premios y castigos en busca de la eficiencia y la equidad en el ámbito laboral, la jerarquización del empleo municipal: garantizando las capacitaciones, las recategorizaciones, la entrega de indumentaria, generando el sentido de identidad y pertenencia como miembros del Estado, terminar con la precarización laboral (salarios en negro, contratos basura) y no menos importante: la predicación del respeto y la responsabilidad desde los más altos cargos y castigar enérgicamente el maltrato laboral desde funcionarios hacia trabajadores y desde empleados públicos hacia ciudadanos.
En segundo lugar, en vistas a resultados que llegarán en el mediano plazo, se debe promover el sector privado para que con el tiempo se descomprima la demanda laboral dentro de nuestra sociedad y entonces el Estado no tenga que salir a cubrir esta demanda con empleos precarios. Para esto, es fundamental que exista una serie de políticas de desarrollo económico social, que se lleven adelante a través de una planificación estratégica. Esto significa que el Estado debe asumir, con responsabilidad, su rol de tutor de la sociedad. En un Estado municipal moderno no alcanza con prestar servicios básicos como contraprestación a las Tasas que cobra. Un Estado moderno debe afrontar los problemas sociales, diagnosticarlos y solucionarlos. En este caso, debe promover y acompañar al sector privado, procurando su crecimiento y así garantizando la creación de empleos genuinos (que no serán sustentados con subsidios sino con la producción realizada).
Por suerte, y a diferencias de otras regiones bonaerenses, estamos ubicados en una zona de gran producción alimenticia de origen agropecuaria que es lo que demanda el mundo en la actualidad y lo que demandará por el resto de este siglo XXI. Nuestra tarea, como linqueños, será entonces generar valor agregado a esa materia prima para que los ingresos de divisas en nuestro distrito se multipliquen y por ende los salarios de los nuevos trabajos creados por esa cadena productiva sean cada vez mayores. Debemos modernizarnos y un municipio moderno sólo se construye a través de hombres e ideas modernas.<

Ramón Parera
Militancia Radical Lincoln

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