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OPINIÓN

Duros cruces entre el Gobierno y el campo

La estrategia de los dirigentes del agro ya fue explicada, se pone en marcha casi todos los días y consiste en no dejar pasar declaraciones del Gobierno, que durante enero se encuentra activo en sus referencias al campo.

Así los cuatro integrantes de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) renunciaron a las vacaciones y se mantienen al pie del cañón con respuestas rápidas.

En el sector oficial no se quedan atrás: el jefe de Gabinete en su ya habitual ronda de prensa diaria dijo últimamente que “ninguna actividad crece como lo hizo el campo si no tiene rentabilidad” y le respondió así al presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Rubén Ferrero, quien en una carta le pidió que elimine las retenciones al trigo.

Capitanich, en tanto, ratificó las deducciones en la exportación de granos, con el objetivo de que la renta excedente de los productores rurales “se vuelque a un proceso de industrialización acelerada”.

La carta de CRA fue muy ponderada por consultores y referentes del agro que la consideraron, como hizo Arturo Navarro, expresidente de la entidad (y de CARBAP), quien dijo que es “muy completa la respuesta”.

En el escrito, CRA realizó una minuciosa revisión del proceso de caída de la producción de trigo que retrotrajeron la profundización del problema a la campaña 2006-2007 con la implementación de un precio máximo del trigo a 370 pesos la tonelada sugerido por el Gobierno a los exportadores y el acuerdo de precio del pan a 2,5 pesos el kilo.

Los ruralistas de la Confederación pidieron que se establezca un nuevo régimen de exportaciones sin retenciones para el trigo mientras que el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, solicitó que se bajen para todos los productos.

Una propuesta trascendió desde la cartera de Economía cuando se conoció que el ministro Axel Kicillof estudiaría la factibilidad de aumentar los derechos de exportación a la soja (hoy 35%) y reducir la de otros granos como el maíz (20%), trigo (23%) y el girasol (32%).

El trascendido está fundamentado en la intención de limitar el proceso de “sojización” agrícola argentina, ya que al tener reducida la rotación soja con maíz o la alternancia trigo seguida por la oleaginosa, desaparecen nutrientes en los agobiados suelos.

En tanto, el Ministerio de Agricultura le dijo a Kicillof que el área recolectada de soja en la campaña 2002-2003 era de 12,4 millones de hectáreas y 6 millones de hectáreas de trigo: es decir por cada hectárea de trigo había dos de soja.

Pero en el ciclo 2011-2012, la soja llegó a 17,6 millones de hectáreas y de trigo sólo 4,5 millones, cuatro hectáreas sojeras por cada una triguera y ahora se transita un período de trigo de los más bajos en 110 años.

Sin embargo, un incremento de los derechos de exportación de la soja es impensable para el productor agropecuario y la versión sorprendió a los presidentes de la Mesa de Enlace congregados en la primera protesta del año.

Eduardo Buzzi había calificado de “hipócrita” a Kicillof en la semana y anunció protestas que finalmente se materializaron en el kilómetro 53 de la Ruta 14 a la altura de la localidad entrerriana de Gualeguaychú, en medio de la ola de calor que asoló este viernes a los argentinos.

Los productores entrerrianos se dieron cita a las 15:00 en una movilización con volanteada, custodiados por gendarmes que aseguraban la libre circulación en la arteria, porque la medida era sin cortes de ruta.

La protesta fue por el “impuestazo” en Entre Ríos, ya que al 600 por ciento de aumento el año pasado al inmobiliario rural en esa provincia le siguió una nueva reforma con un incremento del 40% y se agregaron los Ingresos Brutos.

Mientras tanto, la Bolsa de Cereales dio por finalizada la cosecha de trigo en todo el país con un producido de 10,10 millones de toneladas, según había previsto, y el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura retrasó los tiempos para dar a conocer sus conclusiones de la campaña triguera 2013-2014.

La cartera que conduce Carlos Casamiquela planeaba brindar las cifras definitivas este viernes, pero fuentes del Ministerio aseguraron a Noticias Argentinas que los números estarán listos para el 23 de enero y sólo rondan las provisorias que marcan una producción de 9,2 millones de toneladas, un millón menos que la Bolsa porteña.

Un detonante fue cuando el jefe de Gabinete anunció la liberación para la exportación de 500 mil toneladas de trigo con la promesa de llegar hasta el millón y medio. Se sucedieron las réplicas de los dirigentes del agro que consideraron insuficiente la cifra en lo que deploran: un mercado intervenido.

Capitanich, por su parte, decidió que la recientes críticas de dirigentes agropecuarios se deben a que “cada tanto determinado tipo de instituciones establece una estrategia de visibilidad, con declaraciones grandilocuentes respecto a las políticas públicas del gobierno”.n

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