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TENDENCIAS

De la crisis a la reconstrucción del ferrocarril

La situación del sistema ferroviario argentino se encuentra en estado crítico con incidentes y accidentes gravísimos. La gestión y operación de los ferrocarriles fue víctima de una lucha desigual entre sectores políticos, gremiales y empresarios.
 El Estado no supo identificar la misión del mismo en un sistema multimodal de transporte, ni tampoco adecuarlo según las tendencias actuales. El resultado es un sistema ferroviario anticuado, con infraestructuras y material rodante obsoletos y una organización fragmentada y anárquica, que lo convierte en un ferrocarril inviable.
El transporte de cargas en manos de las concesiones es aceptable, pero con muchos puntos críticos y una participación en el reparto modal menor al 10%. El transporte de pasajeros interurbano de largo recorrido y trenes regionales es prácticamente inexistente.
Los servicios de la Región Metropolitana de Buenos Aires habían logrado, en manos de las concesiones, umbrales aceptables de recuperación hasta 1998; desde entonces se produce una marcada declinación y, aunque la administración surgida en 2003 inyectó el 80% de las inversiones ferroviarias en el AMBA, junto a abultados subsidios, el sistema muestra en 2013 la situación más crítica de su historia.
 Las obras necesarias, el reordenamiento operativo, los costos y modalidades de ejecución de los proyectos, la renovación o no de las concesiones, la integración de la red a un sistema intermodal regional y el desorden en los subsidios son temas críticos a ser abordados.
La industria ferroviaria, hasta 1990, fabricaba locomotoras, coches motores, de pasajeros, vagones de carga, rieles, aparatos de vía, etc. En 2013 todo esto es un triste recuerdo.
Hasta 1990, la organización institucional estaba clara: la Secretaría de Transporte de la Nación era la autoridad de aplicación. Desmantelada dicha estructura, actualmente la fragmentación atenta contra la gestión y operación del sistema: concesiones de carga, de pasajeros, unidades operadoras de emergencia, empresas residuales que nunca fueron cerradas, la CNRT, las nuevas empresas (ADIFSE y SOFSE), la Secretaría de Transporte, la Subsecretaría de Transporte Ferroviario, etc.
Con el objetivo de construir el presente con visión de futuro, la reconstrucción y modernización de los ferrocarriles argentinos debería orientarse según los siguientes ejes: reorganización institucional; rehabilitación de las infraestructuras; fortalecimiento del transporte de cargas y logística; transporte de pasajeros de la región Metropolitana de Buenos Aires; rehabilitación competitiva del transporte de pasajeros interurbano de larga distancia en ciertos corredores y reconstrucción de la industria ferroviaria nacional.


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