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PERSPECTIVAS PARA 2013

Dudas sobre un rebote económico

L os últimos datos de nivel de actividad indican que el año está definido en términos económicos y que los pronósticos moderadamente optimistas para el 2013 siguen entre un signo de interrogación. El resultado del 2012 es negativo en un amplio espectro de indicadores, pero muy concretos en el nivel de vida de la gente: los niveles de consumo han bajado, la inflación afecta los niveles de ingreso real, y hay destrucción de empleo.
Por el lado de los datos duros de la economía, la inversión registra una caída pronunciada, las luces de alerta sobre el retraso cambiario han pasado de amarillo a rojo y los controles cambiarios y sobre las importaciones afectan el nivel de actividad; la emisión monetaria continúa en niveles muy elevados y los problemas financieros de la Nación y las provincias son endémicos.
De todas maneras, el problema no es la foto, sino la película.

Pesimismo

Los niveles de actividad no han caído en porcentajes similares a la crisis del 2009 y la destrucción de empleo no es irreversible. Pero a diferencia de lo ocurrido con la salida de la debacle financiera en el 2008, las expectativas son pesimistas y las bases del modelo ya no están vigentes: no hay superávit fiscal, ni comercial y tampoco un dólar recontraalto.
Algunos meses atrás se especuló con que el 2013 sería un año de rebote económico, sosteniendo esa recuperación en las buenas expectativas de la cosecha y los precios de la soja, y en una recuperación del mercado brasileño. Ahora, estos factores se han debilitado: los precios de la soja han caído, y si bien continúan en valores sostenidos, están muy lejos de los récords de julio. El cierre de las cotizaciones de la semana pasada fue de 508 dólares la tonelada.
En cuanto a la recuperación brasileña, todo parece indicar que habrá un mejor nivel de actividad en ese país, pero los beneficios no serán tantos para el lado argentino: por un lado, porque la recuperación no sería tan importante, y además existen conflictos comerciales no resueltos entre los dos países, y a esto se suman las dificultades de competitividad por la mayor depreciación del real.
Los pronósticos para el 2013 continúan en el terreno positivo, pero la mayoría de los economistas ha corregido hacia abajo sus estimaciones: se espera una mejora del orden del 3%, pero que no tendría su correlato en el humor social.
El nivel de empleo privado no aumentaría, y tampoco existen chances de que el sector público compense ese déficit. Pero el riesgo mayor está ubicado en la marcha de la inflación.
Los índices de precios que surgen de los institutos de estadísticas provinciales hablan de un porcentaje en el orden del 24%, y las encuestas sobre expectativas inflacionarias se proyectan al alza hacia adelante.
¿Cuánto más subirán esos índices?
¿Cómo se compatibilizarán las demandas sociales en las negociaciones salariales del año próximo con las posibilidades reales?
¿Y de qué manera impactarán los cambios que se hagan en los descuentos de ganancias sobre los salarios?

Respuesta tímida

El reciente anuncio del Gobierno de exceptuar el segundo aguinaldo de Ganancias aparece como una respuesta tímida a la fuerte presión sindical y social sobre los impuestos que gravan los salarios.
La decisión de Cristina Kirchner da una señal sobre dos aspectos que debería prestarse la atención: uno, de las dificultades fiscales que afronta el Gobierno que le impiden abrir la mano sobre ciertos incentivos que, en otros años, se manejaban con mayor flexibilidad; y dos, de la fuerte presión social que obligó luego del 8N a dar alguna señal de distensión.
¿Habrá más señales de distensión en el terreno económico? Existen versiones y comentarios en el ámbito oficial que hablan de subas y bajas de funcionarios en la preferencia de la Presidente; que las graves dificultades que enfrentan YPF y la gestión de Galuccio para avanzar habrían encendido algunas luces de alerta.
También los apagones y la presión internacional sobre la Argentina por el fallo del juez Griesa en Nueva York o la captura de la Fragata Libertad. Las próximas semanas habrá más indicios de esos eventuales cambios o giros en la política oficial, o si todo sigue en la misma dirección.

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