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ECONOMIA

La economía presenta síntomas de debilidad

Los problemas económicos no ceden, pero los males no se deben al contexto internacional. El mundo avanza lento, pero no está en caída. Estados Unidos crece a tasas bajas, la Unión Europea está en problemas, pero lejos del año 2008. China sigue a buen ritmo y Brasil está en un parate coyuntural, pero no en recesión. El comercio internacional no cae como después de la debacle de Lehman Brothers y el precio de la soja está en valores récord. Son las decisiones internas las que siguen pegando sobre las expectativas, trabando las inversiones, afectando las exportaciones y precipitando una desaceleración que ahora ya no se puede disimular.
Un número creciente de indicadores de producción pasaron al terreno negativo en el período abril a junio, y la tendencia no es hacia la recuperación. Según un informe del IERAL, la recaudación del IVA retrocedió en términos reales 1,4% en este lapso y las transferencias a las provincias 3,2%. No es casualidad que la crisis de los aguinaldos haya estallado en la provincia de Buenos Aires precisamente en este momento. Los ingresos de IVA son un indicador muy eficiente de cómo evoluciona el consumo.

La construcción

La construcción, una actividad que mueve enormes cantidades de empleo, ha ingresado en una contracción significativa. Mientras las escrituras de propiedades cayeron 19,9%, los despachos de cemento lo hicieron 11,4% y por primera vez el empleo que también bajó 1,9%. Otro ejemplo es el de la industria automotriz que se desplomó 28% en la producción, arrastrada por las exportaciones que cayeron 37%, básicamente por el conflicto con Brasil y el menor nivel de actividad en ese país.
No es una novedad que estas dificultades económicas están vinculadas con el cepo cambiario, las restricciones a las importaciones y la insistencia oficial en avanzar sobre la pesificación. Y si bien estas políticas se advierten poco eficientes, nada indica que la administración de Cristina Kirchner vaya a flexibilizar estos controles. Al contrario, en la última semana hubo claros indicios de que esas decisiones se van a profundizar. Los anuncios llegaron por el lado de la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que estableció mecanismos obligatorios a los bancos para que otorguen préstamos a los sectores productivos y luego anunciando la prohibición de ahorrar en dólares y de realizar transacciones inmobiliarias en esa moneda a partir de octubre.
Los anuncios desplomaron las cotizaciones de los bancos argentinos y activaron otra ola de pesimismo e inquietud entre los inversores. ¿Cuánto más intervendrá el gobierno en el negocio bancario? ¿También avanzará sobre los contratos entre privados, y regulará las ganancias? Las versiones indican que el viceministro de economía Axel Kicillof trabaja sobre un seguimiento de las rentabilidades empresarias. ¿Para qué lo haría si no es para algún tipo de regulación?
El Gobierno también avanza hacia un nuevo “relato” de la realidad económica que tendría autoría en el secretario de Comercio Guillermo Moreno. Según este discurso, el fracaso en los controles sobre el dólar y el comercio no se debe a las decisiones oficiales, sino a la responsabilidad de los empresarios y banqueros. Una manera de trasladar las cargas y exculpar a la Casa Rosada de las políticas económicas aplicadas. Este “relato” podría ser una manera del popular Moreno para justificar su ya larga lista de fracasos en controlar los precios, normalizar el Indec, provocar la lluvia de gasoil y otros récords similares. Pero también se advierte que la propia Presidenta avanza en esta victimización, por la cual los responsables de que no ocurran los resultados anunciados son el resto del mundo, o los empresarios, las corporaciones, los dirigentes sindicales e incluso los mismos trabajadores.

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