ANÁLISIS

Guzmán, entre el apoyo público y un virtual ultimátum

Aunque por lo bajo en el gobierno se sostiene que Martín Guzmán tiene “plazo” hasta agosto para bajar sustancialmente los números de la inflación, el Presidente seguirá respaldando en público el plan que su ministro de Economía acordó con el FMI para intentar ordenar la macro y, de esa forma, estabilizar la economía. Es que en el Ejecutivo hay un convencimiento, pese a todo, que el sistemático ataque que el kirchnerismo realiza sobre la figura del funcionario no hace más que propagar mensajes contradictorios desde el seno del oficialismo generando “ruido” en el mercado.

El problema para Alberto Fernández son las presiones de los dirigentes aliados que, preocupados, observan una falta de reacción oficial ante jornadas como las de ayer en la que hubo una suba récord del dólar blue a $239, se disparó el riesgo país y siguieron desplomándose los bonos argentinos. El freno a las importaciones dispuesto el lunes, una semana después que Cristina Kirchner había alertado sobre un “festival” de compras al exterior, provocó un aumento de todas las valuaciones de la divisa, ensanchando una brecha con la cotización oficial que agiganta los fantasmas de una futura devaluación.

El jefe de Estado suele consultar economistas de distintas vertientes sobre la actual coyuntura producida, entre otros factores, por los enfrentamientos en el propio Gobierno. Uno de los que le transmite “preocupación” por la difícil situación en la que se encuentra Argentina es Roberto Lavagna, que ayer participó en el Congreso de un homenaje a la memoria del ex gobernador santafesino Hermes Binner.

Alberto Fernández había regresado al país ayer a las 8 después de su gira por Alemania y permaneció durante toda la jornada en la Residencia de Olivos. Pese a los cimbronazos financieros, no se reunió con Guzmán. Sí habló por teléfono con un ministro que durante la tarde estuvo monitoreando la licitación de los bonos en pesos. Pese a las dudas iniciales, se logró cubrir todos los vencimientos de junio que sumaban $243.701 millones aunque a una tasa de interés más alta.

Durante la víspera Guzmán recibió otro guiño del Ejecutivo al publicarse en el Boletín Oficial la resolución que le otorga a un técnico de su confianza, el subsecretario Santiago López Osornio (Planeamiento Energético), la implementación de la segmentación del ajuste tarifario. En el kirchnerismo, que tiene una mayor tutela en el área energética, dudan que el sistema se pueda llevar a cabo en el corto plazo. Hasta ahora ni siquiera se pudo poner on line el registro donde se podrán inscribir los usuarios que deseen mantener los subsidios.

Si la salida de Roberto Feletti del gabinete depositó toda la responsabilidad sobre el control de la inflación en el economista platense, lo mismo ocurrirá con la quita de subsidios a la energía. Pese a las diatribas de la Vicepresidenta y su entorno, el funcionario considera que Argentina debe ir reduciendo el déficit fiscal para ordenar la macro. El Presidente también había respaldado esta postura desde su periplo europeo. Pero, como ocurrió con el freno a la importaciones que había sugerido la Vice, no se puede descartar una eventual relajación en la reducción del gasto comprometida con el Fondo.

Preocupa, también, que las importaciones de combustibles sigan drenando las reservas del Banco Central. En el Palacio de Hacienda ponen la mira sobre un área que está administrada por funcionarios camporistas. Pero, en verdad, es el loteo de los distintos ministerios lo que viene paralizando la gestión desde hace meses. En las últimas horas la falta de gasoil se produjo un cruce entre la secretaría de Energía, que en los papeles está bajo la órbita de Economía pero depende de un dirigente cercano a la Vice como Darío Martínez.

Son varios los funcionarios que reciben quejas de productores, cooperativas y cámaras por la escasez del fluido, como ocurre con el vicejefe de gabinete, Jorge Neme. El problema es que nadie arriesga en qué fecha se podrá estabilizar el abastecimiento del fluido, más allá de las promesas de la pronta llegada de tres barcos cargueros de gasoil.

Es en medio de esta “inestabilidad” en el propio equipo de gobierno, es que Guzmán sigue en el ojo de la tormenta. Se espera que el próximo sábado Cristina, en un acto programado en Ensenada, vuelva a embestir contra la gestión del discípulo de Joseph Stiglitz. Una eyección del gabinete del economista debilitaría aún más al jefe de Estado en su actual disputa con la Vice.

Pero, en privado, son varios los funcionarios que aseguran que fue el propio ministro fue el que puso como plazo el mes de agosto para lograr que la inflación vaya descendiendo sustancialmente. Parecería, en verdad, una forma de deslindar la responsabilidad del Presidente ante una eventual renuncia de Guzmán y un ulterior intento del Ejecutivo, por intentar encarrilar una gestión que pone en riesgo la continuidad del oficialismo en el poder más allá de 2023.

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