El Presidente le avisó al kirchnerismo que dará pelea por las candidaturas en 2023
ANÁLISIS

El Presidente le avisó al kirchnerismo que dará pelea por las candidaturas en 2023

Casi al final de los 24 minutos que duró su discurso ante la multitud reunida en plaza de Mayo por el Día de la Militancia, Alberto Fernández dirigió el mensaje hacia la interna de su coalición y más especialmente ante la gran ausente de la jornada, Cristina Kirchner: reclamó institucionalizar el Frente de Todos para evitar futuras tensiones y que en 2023 haya internas para dirimir todas las candidaturas como paso previo para que el oficialismo vuelva a ganar una elección.

A tres días de perder los comicios de medio término, que no sólo redefinieron el Congreso sino que hicieron sucumbir a los candidatos de unos 15 gobernadores peronistas, el Presidente intentó ganar centralidad dentro de la coalición oficial y, de alguna manera, ordenar las internas que desgastaron la gestión y, junto a la crisis económica agravada por la pandemia, provocaron que el justicialismo cosechara un piso histórico de votos alcanzando un 33 por ciento a nivel nacional.

La convocatoria originalmente realizada por la CGT y los movimientos sociales, que se amplió a los intendentes y al kirchnerismo mediante una reunión previa en la sede del PJ, finalmente se pareció bastante a su matriz original. Es que se pudo ver a militantes del Movimiento Evita y del MUP (Movimiento de Unidad Popular) junto a una fracción de Camioneros como los más próximos al palco.

La Cámpora no pudo llegar a la plaza al momento del discurso y se concentró sobre la Diagonal Norte, a unos metros del perímetro de la Casa Rosada. Allí se lo vio a Máximo Kirchner sacándose selfies con sus seguidores. El principal delegado de la agrupación en Balcarce 50, el ministro Wado de Pedro (Interior), arribó al lugar donde se encontraba gran parte del gabinete - no hubo platea por orden del jefe de estado y los funcionarios tuvieron que permanecer parados casi bajo el escenario- ya con el discurso presidencial bien avanzado.

NO AL DEDO
Desde lejos escucharon la interpelación que hizo el Presidente hacia el sector más cercano a la Vicepresidenta. “Quiero que este tiempo sea de debate entre nosotros, discutiendo de cara a la gente. Que dentro del Frente de Todos cada uno pueda decir lo que piensa para encontrar la síntesis que nos deje avanzar en el país”, advirtió Fernández y sostuvo que “mi mayor aspiración es que en 2023 desde el último concejal hasta el Presidente de la República lo elijan primero los compañeros del FdT”. Traducido: que haya internas dentro de 2 años y no el dedo de Cristina como ocurrió con la definición de la boleta bonaerense de “Todos” en esta última elección.

Un referente camporista consultado, que había llegado a metros de Casa de Gobierno una vez desmovilizada la marcha, dijo que “el Presidente puede garantizar que haya PASO” dando a entender que no tiene porque pedirla en público. La cuestión de fondo es que nadie sabe que hará la Vicepresidenta de aquí en más.

Por ahora acompaña la reacción del Presidente frente al traspié electoral con su silencio. “Es imprevisible”, confió un funcionario que reviste bajo la agrupación kirchnerista.

También llamó la atención la presencia en medio del gabinete del desplazado secretario de Comunicación, Juan Pablo Biondi, a quien Cristina eyectó con la redacción de su última carta tras las primarias. “Vine como militante”, dijo el ex funcionario, que sigue manteniendo su influencia entre el equipo de Comunicación y mira de reojo a la portavoz Gabriela Cerruti.

Fue con este telón de fondo, con el que Fernández pronunció un discurso para relanzar lo que considera “la segunda etapa” de su Gobierno y en el que hizo foco en las batallas que le quedan para intentar cumplir con la manda de “poner a la Argentina de pie”. En este sentido, enumeró las “batallas” que debe dar el Ejecutivo: “Terminar con el problema de la deuda, enfrentar a los formadores de precios y que el crecimiento y la riqueza llegue a cada rincón de la patria”. Respecto a la convocatoria a la oposición para discutir el acuerdo con el FMI, no pareció ingenua la crítica a Mauricio Macri y Javier Milei, como una forma de meter “cuña” en la interna de “Juntos”.

El otro apartado del discurso presidencial que más resonó, fue el dedicado a la polémica por el apotegma del “perder ganando” que echó a rodar el oficialismo desde el domingo a la noche. Esta vez, Fernández eligió una frase parecida a la de algún manual de autoayuda, al asegurar que “el triunfo no es vencer sino nunca darse por vencido”.

El jefe de Estado finalmente pareció animarse a fijar postura frente a la interna del FdT. En la previa estuvo rodeado de asesores como Ricardo Forster, que admitió la necesidad de “institucionalizar la coalición” a través de una Mesa o “un partido.” En la previa, se rodeó de sus incondicionales, el canciller Santiago Cafiero y el secretario Julio Vitobello, con quienes observó a la multitud congregada desde la terraza del palacio de gobierno.

Terminó la jornada con una cena con otro sector con en el que busca recostarse en medio la interna oficial: los intendentes del Conurbano, que salieron fortalecidos tras la remontada electoral del último domingo.

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