OPINIÓN

El vacunado

Y así fue como estando sentado en el patio de Dadá luego de una jornada de trabajo miro como tantas veces lo hacemos el celular como para entrar en ese recreo mental de cinco minutos en el que solo uno busca vaya a saber ¿qué? para encontrarme con un mensaje que me provocó una felicidad que hacía tiempo no transitaba. Cabe destacar que días previos veía en las redes que muchísimos colegas y compañeros laborales recibían la vacuna, mensajes alentadores, de profunda alegría por lo que les acontecía, esperanza en volver “al ruedo” sin miedo o saber que al menos la luz se enciende luego de meses y meses de incertidumbre. Esto inevitablemente desató en mí una catarata de supuestos, de preguntas sin respuestas que fueron disipándose con el correr de las horas.
Lo primero que se me vino fue valorar el gran esfuerzo que todo el país está realizando para que esto suceda; desde el minuto uno cada agente involucrado en la rueda de esta gran Nación dio y da todo para salir adelante. Personal de salud, de seguridad, docentes y auxiliares, la comunidad que en su gran mayoría respetó el aislamiento cuidando no solo su salud sino de quienes nos rodean. Fueron meses durísimos porque se paró la economía, porque de golpe nos encontramos 24 horas aislados sin el contacto de muchos seres queridos, conviviendo y trabajando desde casa, muchos perdieron sus puestos laborales, otros a alguien cercano.
Hoy, la certeza de que nos falta poco se incrementa porque nuestro presidente Alberto Fernández tomó la decisión de seguir cuidándonos mediante una campaña de vacunación como hacía décadas no vivenciábamos. Con un país quebrado, endeudado a 100 años, con una cifra indecorosa e impagable fugada al exterior, no le tembló el pulso y determinó que seamos de manera gratuita y mediante nuestra voluntad vacunados. Y me dio calma saber que no da lo mismo un Estado presente o ausente, que aquí se están haciendo bien las cosas, que el terror de volver a vivir a la deriva como nos pasó en el gobierno anterior hoy es recuerdo de un trago amargo que no me gustaría repetir. Comparo la situación sanitaria de otros países y agradezco estar aquí hoy presente.
No iba a cerrar esta nota sin mencionar lo acontecido con las “vacunas vip”. Como docente y director sé que de los errores se aprende, que pasan para posicionarnos en un lugar de preguntas y que solo aquel dispuesto a superarse podrá salir adelante. Lo que sí pude ver entre líneas en los medios es que se le pegó a un solo sector del problema, no me pondré a justificar nada ni a nadie, todos de igual medida han demostrado un lado lamentable que la sociedad no tiene por qué apañar, tanto los que autorizaron como los que recibieron, y eso no puede sernos indiferentes. En campaña escuché de manera presencial a Alberto, a Axel y también a Mario o Valeria a nivel local decir que volveríamos mejores, descartando esa duda que intentaba instalar la oposición. Y este hecho hoy me da la certeza que así fue que se cumple con la palabra, volvimos mejores porque se dejó de lado toda una trayectoria indiscutible de un ministro como Ginés, su capacidad y el cariño que el presidente puede tenerle por sostener un modelo que tiene que ver no solamente con las capacidades y trayectorias, sino también con la empatía y el respeto hacia el otro, se rectifica aquí realmente el empoderamiento de ¡La patria es el otro! Con esto se demostró que si alguien no hace bien su trabajo no hay lazo ni atadura que haga que continúe en su cargo. ¿Quién entonces puede lanzar la primera piedra? ¿Quiénes de todos los que salieron a hablar indignados pueden decir que hicieron al 100% bien las cosas? ¿Acaso nos enfurecimos cuando aparecieron miles y miles de vacunas vencidas? ¿Podemos justificar la contracampaña de vacunación cuando mentían o inculcaban palabras como “nos envenenan”? Escuchar meses atrás a Carrió despotricar contra la Sputnik V y saber que ella hoy la lleva en su cuerpo gracias a su compañero Larreta ¿no es igual de indignante? Todos y cada uno han errado.
Que este acontecimiento no empañe el trabajo maravilloso que se está haciendo, yo no soy un vacunado vip, lejos de eso puedo decir que sí soy un ciudadano que se inscribió como corresponde y espera su turno como tantos otros, lleno de esperanza y dispuesto a dar lo mejor. Me gustaría dejar aquí una frase para apaciguar esta brecha y descontento: “La multitud no odia, odia la minoría, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor” (Jauretche). Que hoy contemos con la vacuna es un derecho irrevocable para festejar; me preocupa muchísimo  la acción performática macabra que sucedió en la marcha del 27F en Capital Federal, un acto que solo quien odia sin razón puede avalar, desearle la muerte a alguien y manifestarlo con la bandera de la república en mano es una contradicción sin igual. Vivimos en democracia, actuemos de la misma manera sin generar miedo o violencia para con el que piense distinto, no queremos más odio, ni violencia y mucho menos muertes intencionales. Si aún no te inscribiste y querés vacunarte, podés hacerlo ingresando a vacunatepba.gba.gob.ar o en cualquiera de los puntos de información de nuestra ciudad, podés seguirme en mis redes y con gusto te acerco más información.

(*) Integrante del Frente Renovador de Junín

COMENTARIOS