Espera que empodera
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Espera que empodera

¿Las cosas buenas realmente llegan a aquellas personas que saben esperar? Las investigaciones indican que sí, existe una relación entre la paciencia y el bienestar. Varios estudios han determinado que las personas que son más pacientes experimentan menos estados anímicos depresivos, son más empáticas y sienten mayor gratitud. Nuestro nivel de paciencia incluso podría estar relacionado con nuestro nivel de felicidad.
La paciencia es una virtud, una cualidad que se puede aprender y practicar para mejorar nuestra salud, porque causa menos presión arterial, menos enojo y estrés, menos ansiedad y más control.
La paciencia surge de la profunda aceptación. La paciencia nos permite tolerar los errores de otros y actuar con libertad, lejos del resentimiento y de los deseos de venganza. La paciencia no es saber esperar, no es resignación, ni un acto de masoquismo, no es aguantar, es justamente no esperar nada y soportar eso que nos está sucediendo en el presente con una actitud positiva y a nuestro favor.
Creemos tener paciencia, pero es tan simple darnos cuenta de que no es así cuando estamos en la fila de un supermercado, con cada semáforo en el que debemos detenernos o cuando tenemos que esperar un ascensor. Vivimos sin paciencia cada cuestión cotidiana, sólo que no lo percibimos, o de lo contrario, también lo justificamos, convenciéndonos de que perdemos o no tenemos tiempo y mil cosas más, en lugar de aprender a gestionar esos “disgustos” cotidianos para poder aprender de paciencia y subir de nivel como un video game.
Entonces, para poder ser más pacientes tenemos que aumentar nuestra aceptación por las situaciones que se nos presentan y practicar transformarlas, desde el enojo o la irritabilidad, hasta aceptar que suceden cosas e inconvenientes que están fuera de nuestro control.
La paciencia no es debilidad, es poder, poder esperar el momento justo para actuar sin desespero, ni rabia, sin malgastar nuestra energía. Si estamos listos para ser personas más pacientes debemos dejar de ser reactivas y convertirnos en personas reflexivas y por ende más conscientes. O bien, elegir seguir siendo víctimas de la impaciencia y la frustración, controlados por nuestras emociones, debilitando nuestra salud y bienestar.
La clave está en la actitud que elegimos ante nuestras situaciones y esa espera, es la que nos empodera.

(*) Coach educativo, neurosicoeducadora, coach emocional
Instagram: @danielatrech

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