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El resultado de los controles más rigurosos recién mostraría sus resultados en las dos próximas semanas.
LA PROVINCIA

La cuarentena y la política vuelven a instalar una atmósfera de alta tensión

En el Área Metropolitana se registra una atmósfera de tensión. Es la región donde se anota poco más del 90 por ciento de los contagios de coronavirus y en algunos distritos del Conurbano como San Martín, José C. Paz y Tigre, la ocupación de las camas de terapia intensiva llegó al tope del 100 por ciento. Ese cuadro empieza a mostrar otro costado inquietante como efecto colateral de la pandemia: un aumento de la inseguridad de la que empiezan a dar cuenta funcionarios de todos los niveles.
La cuarentena endurecida habría conseguido, de acuerdo a las primeras proyecciones oficiales, cumplir con un primer objetivo: reducir la circulación. De acuerdo con los datos que se manejan en la Provincia, entre el jueves 25 de junio y el jueves 2 de julio, los distintos medios de transporte registraron una merma del 30 por ciento en la carga. El número de 1,5 millones de personas que transitaban por el Área Metropolitana, que incluye a Capital Federal y 35 distritos bonaerenses, cayó a cerca de 1 millón.
Resta saber si esa baja consigue generar un achatamiento en el número de contagios. Si esa asociación termina fraguando, recién podría registrarse en los números a partir de la semana que viene. Por ahora, la Provincia sigue en la inercia de batir sus propios registros.
En medio de ese escenario inquietante reflotaron las tensiones políticas. La foto de la armonía que mostró al gobernador Axel Kicillof, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el presidente Alberto Fernández en el anuncio de las nuevas restricciones frente al avance del virus quedó en un ostensible tono sepia.
Ese equilibrio inestable encontró al menos dos elementos que lo pusieron en jaque. El primero es que en Capital Federal, si la tendencia se mantiene, se habría comenzado a encontrar una suerte de meseta en la cantidad de contagios. Y en consecuencia, Rodríguez Larreta está apurando la instalación de un escenario mucho más flexible para después del 17, cuando concluya la etapa endurecida de la cuarentena, incluso escindido de la suerte bonaerense.

Capital y Conurbano
En la Provincia aseguran que esas insinuaciones no están formando parte de los diálogos diarios que mantienen Kicillof y Rodríguez Larreta. Pero por las dudas, arrancó un sigiloso operativo oficial para contrarrestar esa posible diferenciación que pretendería instalar el alcalde porteño: en un encuentro con intendentes bonaerenses el mandatario se ocupó en varios pasajes de zamarrear a Larreta; también, de marcar que cualquier estrategia post día 17 debe contemplar al AMBA como territorio único.
El otro asunto remite a la política y al clima de creciente tensión que existe en el PRO que de alguna forma comienza a operar sobre los movimientos del jefe de Gobierno porteño. La investigación sobre las presuntas escuchas ilegales sobre políticos y periodistas en la gestión de Mauricio Macri terminó en encrespar las aguas en la oposición. También, a profundizar las diferencias entre el ala dura confrontativa con el Gobierno y la moderada que lidera, justamente, Rodríguez Larreta.
Distintos sectores del macrismo empujan a Larreta a plantarse con mayor dureza frente a la estrategia del Gobierno en torno de la pandemia. Y, obviamente, a marcar claras diferencias con Kicillof. Allí abrevan, entre otros, el propio Macri y Elisa Carrió. El jefe de Gobierno creería que no estarían dadas las condiciones para plantear una ruptura de lanzas con la Casa Rosada, en sintonía con el pensamiento que expresan María Eugenia Vidal, Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Preferiría mostrar, por ahora, algunos matices.
Esas cuitas opositoras encuentran espejos en situaciones que se ventilan en el oficialismo. Se ha tornado un verdadero intríngulis las actitudes de Sergio Berni, anotado en una carrera frenética de final incierto.
La Casa Rosada, al menos el ala más vinculada al Presidente, comenzó a exhibir un alto nivel de saturación con las actitudes del ministro de Seguridad. No solo por las críticas a Sabina Frederic, sino también por actitudes que, por caso en los últimos días, lo llevaron a desafiar un operativo de la Policía Federal.
El ministro va juntando inquinas por aquí y por allá. Varios intendentes peronistas del Conurbano cuestionan que la gestión del funcionario empezó a adoptar un formato en el que sus apariciones televisivas se terminaron transformando en insumo básico. “Mucha pantalla y poco territorio”, es la síntesis que se le escuchó a uno de los alcaldes del PJ que viene detectando desde hace algunos meses una disparada del delito en su distrito en medio de la cuarentena y el desplome de la economía.

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