Kicillof anunció el auxilio crediticio provincial para los municipios en una teleconferencia con los 125 jefes comunales.
Kicillof anunció el auxilio crediticio provincial para los municipios en una teleconferencia con los 125 jefes comunales.
PANORAMA PROVINCIAL

Pandemia, tensiones con Capital Federal, el enigma de un retorno y el caso Baradero

En el Gobierno bonaerense están preocupados. Si se repitiera la curva de contagios desde que arrancó la pandemia, en algunas semanas se registraría un importante aumento de casos de coronavirus en la Provincia.
La lógica matemática en esta circunstancia no resulta infalible, pero el antecedente asusta. Capital Federal empezó con un número de personas infectadas que casi duplicaba al que se registraba principalmente en el Conurbano. Con el correr de las semanas y ya con la cuarentena instalada a pleno, la cantidad de bonaerenses contagiados fue superando a la de porteños. Pero ese escenario comenzó a modificarse y en la Ciudad de Buenos Aires los casos que aparecieron dejaron una vez más atrás los guarismos de contagios que surgieron en la Provincia. Si el mapa de oscilaciones se mantuviera en el tiempo, al gobierno de Axel Kicillof le aguardaría un porvenir sanitario complejo en los próximos días.
Ese posible derrotero inquietante acaso explique, al menos en parte, el clima de tensión política que estalló entre la administración de Horacio Rodríguez Larreta y la de Kicillof. En la Provincia resisten la flexibilización de la cuarentena en territorio porteño. Los funcionarios bonaerenses están convencidos de que ese relajamiento se traducirá en un inexorable aumento de casos en los próximos 15 días. Adicionales a los que ya esperan por aquel comentado desarrollo de la curva de contagios. Aun así, esos datos son relativos: por lo que se sabe, en Capital existen más testeos que en el Conurbano y, por lo tanto, el registro de infectados también será mayor.
Esa inquietud no es privativa de los funcionarios del Ejecutivo. Intendentes del Conurbano pusieron el grito en el cielo por la decisión de la gestión porteña del PRO de permitir el funcionamiento de distintos sectores comerciales y de las salidas recreativas. Sostienen que el 40% de la mano de obra que absorben muchas de las actividades permitidas en Capital Federal proviene del Gran Buenos Aires. “Van al foco de contagio y vuelven a nuestros distritos”, le explicaron alarmados hace algunos días al Gobernador.

Reunión de alto voltaje
Aquellos temores abrieron la puerta para el desarrollo de una reunión de alto voltaje entre ambas jurisdicciones y la Nación. Tanto, que algún funcionario de Kicillof habría planteado directamente limitar la circulación de trenes entre Provincia y Capital y el virtual cierre de las autopistas que las comunican. Se llegó a la conclusión de extremar los controles para evitar traslados injustificados de gente. También se anunció un monitoreo exhaustivo de aquellos que utilizan la tarjeta SUBE que no está claro cómo se ejercerá.
Cerca del Gobernador afirman que el proyectado aumento de contagios oficia de freno para que la lapicera de los funcionarios firme autorizaciones para la apertura de distintas ramas del comercio que claman volver a abrir sus puertas, asfixiados por un parate económico que no reconoce antecedentes anteriores a la pandemia.
El caso de lo que ocurrió hace horas en Baradero también sobrevuela la mesa de decisiones. En esa comuna del interior se había dispuesto una flexibilización de la cuarentena, incluso, autorizando salidas recreativas. Pero el contagio de un médico y de su esposa hizo volver todo a fojas cero. Y ahora Baradero quedó incluido como un botón perdido en el conglomerado de restricciones del Área Metropolitana.

Cuestiones políticas
Los cruces entre las administraciones bonaerense y porteña puede que tengan condimentos adicionales al de la pandemia. La política acaso esté metiendo la cola y amplificando fricciones. Varios funcionarios de Kicillof salieron a cuestionar con dureza la decisión de Rodríguez Larreta de flexibilizar el confinamiento.
Sorprendió más la imprevista andanada que le dispensó el presidente Alberto Fernández a la exgobernadora María Eugenia Vidal, a la que acusó de ser la responsable de las falencias que exhibe el sistema sanitario bonaerense. Una situación que, más allá de los reproches que pueden caer sobre Vidal, suponen una postal del deterioro de la infraestructura que la Provincia arrastra desde hace varias décadas.
En la política bonaerense se especula con que no serían casuales algunos de estos movimientos: los cañones apuntan una vez más a las orillas de Cristina Kirchner como motor de un supuesto avance tendiente a endurecer el trato con la oposición.
Vidal reapareció en público luego de las críticas presidenciales y volvió a mostrarse recorriendo la Provincia. Su futuro político se divide entre Capital y el territorio bonaerense. La incógnita recién encontraría algún indicio de resultado en función de cómo emerjan quienes tienen responsabilidades de gobierno tras el desafío de la pandemia.

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