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Axel Kicillof, ante la imperiosa necesidad de recursos económicos, trata con Alberto F. la actualización del devaluado Fondo del Conurbano.
LA PROVINCIA

La pesada carga de los subsidios, en el centro de la negociación con la Rosada

“Las cuentas provinciales no pueden aguantar la transferencia de los subsidios”, acaba de señalar Axel Kicillof. Para la Provincia, hacerse cargo de esos aportes que son destinados a sostener los servicios de transporte y de luz a cambio de que no se disparen las tarifas, supone una carga que para este año en el Ejecutivo estiman en unos 50 mil millones de pesos.
Desde 2019 el Estado bonaerense tuvo que absorber el costo de esos aportes que dejó de pagar la Nación producto de un acuerdo ente el anterior gobierno nacional y los gobernadores, en especial los de origen peronista, sellado en el Congreso. María Eugenia Vidal tuvo que afrontar ese costo que se dispara año a año. Ahora Kicillof empuja una marcha atrás con esa medida; quizás, alguna alternativa para reducir ese impacto. 

Fondos escasos
Las cuentas de la Provincia no cierran. La histórica discriminación en materia de distribución de recursos federales sumó la mencionada transferencia. Vidal había conseguido una actualización del Fondo del Conurbano que estuvo congelado por años en apenas 650 millones de pesos. En 2019, producto de ese retoque, el Estado provincial pasó a recibir unos 44 mil millones. Pero el cálculo se hizo sobre una proyección de inflación que quedó pulverizada por la realidad. En la Provincia estiman que esos recursos, actualizados por el costo de vida, deberían ascender a no menos de 65 mil millones de pesos.
El Gobernador comenzó a tratar estos temas con el Presidente, pero su resolución acaso no sea inmediata y deba aguardar otra negociación crucial que le espera a ambos funcionarios: la de convencer a los acreedores de una quita de la deuda.
Kicillof apuntaría a varios blancos. Uno de ellos tendría que ver con los subsidios al transporte. Representan cerca de 1.100 millones de pesos que el gobierno provincial aporta a las empresas para mantener sin cambios el valor del boleto. También inquieta la frenada transferencia de las eléctricas Edenor y Edesur a la órbita provincial y porteña, que representaría otro dolor de cabeza para la Provincia. Además, aparece el mencionado Fondo del Conurbano que Kicillof busca que se actualice.

Todo depende…
Mucho tendrá que ver en el desenlace de esa negociación el resultado de la pulseada con los bonistas y qué margen de maniobra tendrá la Nación para asistir a la Provincia. Por eso, recién se espera que hacia fines de abril exista un bosquejo de los Presupuestos de ambas administraciones. Es la misma causa por la que la administración provincial, con esa incertidumbre a cuestas, apuesta a acuerdos salariales de corto plazo con los gremios.
La oposición olfatea que aquellas dificultades oficiales requieren de un esfuerzo propio adicional. Una parte no escrita del destino de Juntos por el Cambio parece atada a la necesidad de la supervivencia de su unidad. En esa línea comenzaron a trabajar diversos dirigentes del PRO. 
La reaparición pública de Vidal hay que inscribirla en ese norte. La ex gobernadora encabezará el jueves un “retiro espiritual” con los legisladores provinciales. El encuentro previsto en San Nicolás tiene diversas lecturas. La más trascendente tiene que ver con la supuesta decisión de Vidal de seguir trabajando políticamente en la Provincia luego de que se pusiera en duda su vocación de dar la batalla en un distrito que le regaló por igual, en términos políticos, alegrías desbordantes y sinsabores profundos.
Ese reentré tiene, obviamente, una lectura electoral: la de su probable candidatura a diputada nacional el año que viene encabezando la oferta opositora. Aun cuando el liderazgo de Vidal tiene objetores tanto dentro del macrismo como en la UCR, su fortaleza radica en que es la única dirigente en condiciones de reunir entre 30 y 35 puntos si es que se decide a liderar la pelea con el PJ en la Provincia.

Hay más postulantes
Pero esa concesión no implica para otros dirigentes resignar aspiraciones para la Gobernación en 2023. En primer lugar, porque creen tener el legítimo derecho de que se abra competencia en el armado opositor. En eso andan los intendentes Jorge Macri y Gustavo Posse. 
También, porque en el macrismo se extiende la versión de que Vidal no tendría intenciones de competir por volver al cargo que ocupó hasta diciembre del año pasado. “Si pudiera optar, iría como vice de Horacio”, dicen en el PRO para referirse a Rodríguez Larreta, el alcalde porteño que pretende ser el candidato presidencial que nuclee a la oposición. 
Por eso en el PRO empiezan a asomar nombres alternativos como los de Cristian Ritondo y Esteban Bullrich. Diego Santilli continúa profundizando su presencia en la Provincia y habrá que ver si Emilio Monzó se decide a dar la batalla y desde qué armado podría hacerlo.

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