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OPINIÓN

La tecnología al servicio del medio ambiente

Skolstrejk för Klimatet (School Strike for the Climate-Huelga escolar por el clima) es lo que se puede leer en el cartel que sostiene Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años que en 2019 pateó el tablero de los líderes mundiales, viaja por el mundo en velero para reducir su huella de carbono con el objetivo de concientizar sobre el cambio climático, y participa de las cumbres de acción climática más importantes del mundo.
Mientras, los incendios forestales amazónicos crecen en Brasil, Paraguay y Bolivia; los habitantes de Los Ángeles se ven obligados a abandonar sus hogares frente a los incendios fuera de control; las llamas en Nueva Gales del Sur, Australia, se extienden en toda la costa este del país y cubren de humo al Sídney Opera House y ponen en peligro de extinción a varias especies autóctonas.
Estas son solo algunas de las catástrofes climáticas que aquejan al mundo, su periodicidad aumenta y se intensifican cada año.
La mayoría de estos fenómenos están fuera de control, son muy difíciles de contrarrestar y en algunos casos hasta resulta imposible. Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?
En primer lugar, es posible revertir la situación climática a partir de mejores prácticas, principalmente eficientizando el consumo de combustibles fósiles y migrando hacia energías renovables. 
Las llamadas envirotech (environmental technologies) reducen el impacto ambiental utilizando energía solar, hidráulica, eólica, mareomotriz y geotérmica, entre otras energías limpias y renovables, tecnologías que velan por un desarrollo sustentable.
La optimización del consumo energético, es decir, consumir de forma eficiente, es fundamental en este camino. Es ahí donde IoT, o Internet de las cosas, puede cumplir un rol fundamental: medir magnitudes para tomar acciones de justa mesura. Por ejemplo, una posada en la Universidad estatal de Ohio utiliza sensores para determinar la cantidad justa de agua que debe utilizar para procesar restos de alimentos que luego serán utilizados como biocombustible, lo que se traduce en un ahorro anual de unos US$12.000.
Una cadena de productos para mejora del hogar en los Estados Unidos logró un ahorro de US$5 millones anuales en consumo de agua de usuarios finales con un sistema de riego inteligente, un consumo que hubiese significado la quema de 320.000 litros de combustible.
Alrededor del 20% de la huella de carbono total pertenece al consumo energético edilicio y este es uno de los sectores más avanzados en optimización energética gracias a IoT. Hoy se pueden monitorear magnitudes de energía, potencia instantánea, factor de potencia, distorsión armónica, corriente, tensión y muchas más dentro de una red eléctrica y tomar acciones casi instantáneas ante la presencia de anomalías en cualquiera de estas. Es posible verificar el estado de los generadores eléctricos y la cantidad de combustible que utilizan en caso de una interrupción prolongada de suministro.
Por supuesto que todas estas variables pueden relacionarse con factores de temperatura, humedad y otras para obtener conclusiones, análisis más complejos y predicciones.
La situación actual es desafiante. Hoy consumimos una cantidad de energía que el planeta no puede regenerar. La Global Footprint Network (GFN) establece que actualmente utilizamos por año la energía de 1,7 planetas.
El escenario no es sustentable, pero el aporte tecnológico es evidente y se presenta como uno de los pocos caminos viables para apaciguar los efectos del cambio climático y asegurar un futuro para todos.


(*) Ingeniero de innovación en Logicalis Argentina. 

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