Momento en que se detuvo a los jóvenes rugbiers de Zárate.
Momento en que se detuvo a los jóvenes rugbiers de Zárate.
BRUTAL ASESINATO A LA SALIDA DE UN “BOLICHE”, EN VILLA GESELL

Espiral de violencia

Mucho se ha escrito al respecto. Mucho se ha especulado. Mucho se ha politizado. Poco importa en definitiva. Hay un muerto y una familia destrozada, la de Fernando Báez Sosa.

“No se puede simplificar el crimen de Fernando Báez Sosa diciendo que fue cometido ´en manada por jugadores de rugby´ y en la conducta de los que practican este deporte, la violencia es algo habitual. Es errar, fundamentalmente, el análisis.
No se debe comenzar ni concluir en esa frase. Las causas van mucho más allá y tienen que ver con cuestiones fácticas coyunturales y con otras que han llevado a construir la personalidad de los agresores.
Mucho se ha escrito al respecto. Mucho se ha especulado. Mucho se ha politizado.
Poco importa en definitiva. Hay un muerto y una familia destrozada, la de Fernando. Las otras, las de los victimarios, deberán analizar qué tuvieron que ver con la conducta de sus hijos. Difícil tarea, pero necesaria.

El escenario inicial
Está claro que podría haber sido otro. Pero fue Le Brique. Y fue determinante, ya que había en su interior varias veces más jóvenes que lo que la Ordenanza permite. La voracidad de los propietarios y la falta de control, conformaron un combo explosivo. En ese ámbito, apretadísimos, conviven menores con mayores, se vende alcohol a todos y es inevitable el contacto físico. Esta situación produce un par de efectos no deseados: “Roces” no deseados por las mujeres y contactos que pueden generar violencia entre los varones, lo que en definitiva, puede derivar en una pelea, cuestión que fue el punto de inicio de lo que terminó afuera.

Mecanismos de control, externos e internos
Queda claro que en la puerta de Le Brique solo se controla que quienes pugnan por entrar tengan en sus manos “los billetes” correspondientes. No importa si están borrachas o borrachos o si son menores de edad. Parecería que la temporada permite todo mientras la caja registradora funcione.
Los controles internos (patovicas) son ineficientes. Obran impulsivamente y por lo tanto no tienen la capacidad de ver más allá de los límites internos. No pueden ser tan elementales de suponer que un conflicto termina cuando desalojan del lugar a los grupos enfrentados.
Lo que hacen es trasladar el conflicto afuera, que es lo que sucedió la madrugada del sábado. Es incomprensible que no tengan diálogo con el personal policial para que ellos colaboren en la dispersión. Deberían haber sacado primero a un grupo, manteniendo al otro dentro.

La policía
Hubo un grupo de policías apostados en la zona. Aseguran que eran cuatro, quizás pocos, porque deben pensar los jefes del operativo que no están ahí para controlar una situación óptima, si no que la hipótesis que tienen que tener en cuenta es la del conflicto. Y este, muy pocas veces es individual. Hay que ser pesimista. Pensar que siempre puede pasar algo y suspirar cuando nada pasa….
La policía actuó cuando debía, inicialmente desactivó el conflicto, fue luego a hacer lo mismo a un par de cuadras con otro que se había generado, pero no contaban con que al grupo proveniente de Zárate los impulsaba el odio.

El odio mata
El odio no pregunta, no tiene límite. No hay argumento posible para defender lo que pasó en Villa Gesell Un grupo de al menos 10 jóvenes, mató a Fernando a patadas y golpes de puño. Lo tiraron al suelo y allí le dieron una y otra vez, eufóricos, gritando, insultando. Mientras tanto, muy pocos intentaron defender al caído y los más, se regocijaban grabando con sus celulares. No hay manera de justificar lo que pasó, aunque no hace falta, solo alcanza con el odio. ¿Odio a qué? Podemos preguntar odio a todo lo que se pueda odiar, a todo aquello que no sean ellos.

La pelota no se mancha
No es el rugby el que asesina personas. En definitiva es un juego leal, pero que fomenta el uso de la fuerza y del conjunto, por ejemplo en el scrum. El rugby es necesariamente limpio.
De no serlo sería un deporte casi trágico. Pero el odio, que tiene tantas caras como odiadores hay, se reconoce mucho más en la construcción de una sociedad patriarcal y elitista que en una actividad deportiva. Privilegios de clase y violencia, actitudes que los zarateños acusados de matar a Fernando ejercían en su pago chico.

La Justicia
La actuación de la Dra. Zamboni (Fiscalía N° 6) y del Dr. Mércuri (Fiscalía N° 11) fue rápida y eficiente. Identificaron y aprehendieron a los implicados en pocas horas. Walter Mercuri confirmó su pedido al juez de que el caso se investigue como "homicidio agravado", ya que consideró que los agresores ´sabían lo que hacían´ cuando golpearon a Fernando Báez Sosa.
Los acusados son Matías Franco Benicelli (20), Ayrton Michael Viollaz (20), Máximo Thomsen (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (18), Alejo Milanesi (20), Enzo Tomás Comelli (19), Juan Pedro Guarino (19), Ciro Pertossi (19), Blas Sinalli (18) y el hasta ahora no ubicado en la escena del crimen, Pablo Ventura (20), liberado ayer por la Dra. Zamboni, fiscal del caso.

Cuando el silencio aturde
El lunes geselinos y turistas se auto convocaron para llevar a cabo una sentada pacífica frente a le Brique. Hubo alrededor de 1000 personas. Pedían justicia. Y seguramente, deseaban que nunca más sucedan hechos tan aberrantes como ese.
Hubo algún intento de politizar la convocatoria, pero privó la cordura y el encuentro fue lo que debió ser. Estuvo presente Virginia Pérez, la joven que asistió a Fernando practicándole la reanimación cardiopulmonar (RCP) en un valiente intento por salvarle la vida.

Conclusión
Cada uno tendrá la suya. También hay tantas miradas como personas que miran pero, seguramente todos habremos de coincidir en una frase: Nunca más…

(*) Periodista de Germania radicado en Villa Gesell. Fue director del diario “El Sol” de Quilmes y ahora dirige el semanario “Los Girasoles” y el ciclo radial “El dueño de la pelota”, en Gesell.

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