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MARKETING APLICADO

Bricolaje

Los riesgos del hágalo usted mismo.

En los últimos años, y con las herramientas digitales como medio, el verbo vender alcanzó su conjugación completa. El tradicional “yo vendo” se extendió hacia el tú, él, nosotros y ellos. Cada uno con su melodía, tonos y estilos. Ferias, perfiles en redes sociales, mensajes múltiples por whatss app, té canasta y todo tipo de estrategias tendientes a vincular grupos de personas con inclinación a la compra. La historia es perfecta hasta que las estadísticas trazan una línea. 
El boom emprendedor nos impulsa a la acción. Al parecer ya no hace falta un local o empleados, ni siguiera un stock permanente de productos. Una notebook, subir un par de fotos y ya estamos en el ruedo. Los artículos periodísticos sobre el tema solo nos empujan a emprender con tono de libros de auto-ayuda: vos podés. Al mejor estilo “Utilísima” el “hágalo ustéd mismo” emprendedor lanza al mercado proyectos carentes de orientación. El límite se presenta promediando el semestre, cuando el pasatiempo debería transformarse en un proyecto. La realidad indica que muchos caen en ese momento. Ilusiones, esfuerzos, tiempo y algo de dinero, todo se pierde. 
Vender no es lo mismo que emprender.
La solución está en rodearse de personas que puedan aportar a tu proyecto, compartir experiencias y nutrirse de información. Personas que te orienten, y te indiquen los pasos iniciales para desarrollar un negocio sustentable. El producto, el precio, la forma de difundirlo, el público al que nos dirigimos, el lugar donde lo comercializaremos y la inversión inicial. Todo debe estar en la mesa de trabajo para planificar una estrategia, un rumbo que nos permita medir lo que estamos haciendo. 
Vender parece simple. En la actualidad se trata de subir unas fotos al Facebook y esperar que alguien haga la consulta que nunca llega. Quizá el punto sea que eso es re-vender, es decir tomar un producto, sumarle un porcentaje de ganancia y lanzarlo. Emprender significa proyectar un negocio como marca, definir un servicio, un estilo de comunicación, un valor agregado. Sin complejidades, solo una hoja de ruta que vaya un poco más allá de publicar imágenes de forma frenética en redes sociales ya que de ese modo solo estaremos creando la ilusión del “hágalo usted mismo” y como bien sabemos, el bricolaje solo queda bien en televisión. Rodeate de gente que te ayude y después sí, a emprender!

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