Vidal se despide con una jugada a dos bandas
OPINIÓN

Vidal se despide con una jugada a dos bandas

María Eugenia Vidal sorprendió ayer con una jugada a dos bandas, que tiene implicancias en su relación con Mauricio Macri y también se inmiscuye en la interna del Frente de Todos, que la desalojará del poder el 10 de diciembre. En los hechos, la Gobernadora se despedirá dando una señal de que ganó cintura política en el ejercicio de su mandato y preanunciando que, tal vez, pueda aprovechar esa experiencia en el futuro.
La última jugada de Vidal consiste en la actualización del Fondo del Conurbano. En rigor, una actualización en tiempo de descuento, porque reclama al Gobierno nacional que reconozca el efecto negativo que la alta inflación de los últimos meses tuvo sobre las partidas destinadas a la provincia de Buenos Aires. La particularidad del caso es que la demanda recayó en el despacho de Hernán Lacunza, quien fue ministro de Vidal hasta que Macri lo convocó de urgencia en medio del tembladeral económico que dejó Nicolás Dujovne.
El propio Lacunza había impulsado el reclamo original de Vidal por el Fondo del Conurbano. La Gobernadora intentó primero un acuerdo político improbable en el Congreso y luego presentó una demanda ante la Corte Suprema de Justicia. Finalmente Macri la convenció de desistir del litigio, pero a cambio la Provincia firmó un Pacto Fiscal que, desde 2018, le garantiza el ingreso de fondos frescos desde las arcas nacionales.
Según estimaciones oficiales, este año fueron transferidos a la Gobernación 44.000 millones de pesos, que a esta altura fueron deglutidos por el efecto inflacionario. De ahí que Vidal le recordara a Lacunza –que ayer estuvo un rato escuchando la rendición de cuentas de la mandatariaque la fórmula de actualización acordada con la Nación tiene un componente importante en el índice de precios que elabora el INDEC.
Dentro del oficialismo, entonces, Vidal cuenta a su favor con el hecho de que Lacunza reconoce la justicia de la demanda bonaerense y, al mismo tiempo, le marca la cancha al presidente Macri hasta la última semana de la gestión. Si hay un déficit político que tuvo la Gobernadora desde 2017 fue su falta de firmeza para hacer prevalecer sus opiniones sobre la mesa chica de la Casa Rosada, que le vetó la posibilidad de desdoblar las elecciones este año.
Pero ahora, a la salida del poder, Vidal parece estar diciéndole a Macri que no le da lo mismo el estado financiero en el que dejará la Provincia en manos de Axel Kicillof. Sobre todo, porque el gobernador electo es un economista que pondrá la lupa sobre las cuentas públicas desde el discurso inaugural de su mandato ante la Asamblea Legislativa bonaerense.
Vidal no soporta que Kicillof hable de “tierra arrasada”, porque es así justamente como sostiene que le dejó a ella la Provincia su antecesor Daniel Scioli. Por eso salió ayer a dar su propia versión de los números que deja su administración y, de paso, avanzó con la actualización del Fondo del Conurbano.
Si se observa detenidamente la jugada de Vidal, el reclamo no implica solamente un compromiso para Macri –y también para su ex ministro Lacunza-, sino también una manera de advertirle a Kicillof que cuenta con un mecanismo para hacer valer frente a Alberto Fernández una vez que éste se instale en la Casa Rosada.
¿Cuál será el compromiso real de Alberto F. con el Fondo del Conurbano? Responder a esa pregunta llevará, en el mediano plazo, a evaluar también cuál será el apoyo que el nuevo presidente de la Nación le dará al gobernador entrante, dentro de una coalición peronista en la que las relaciones entre las distintas líneas internas será un factor político determinante.
Si en el Frente de Todos realmente quisieran equilibrar la balanza histórica en la provincia de Buenos Aires, podrían impulsar en el Congreso una nueva ley de coparticipación. No está demás recordar que dos de sus figuras decisivas, Cristina Kirchner y Sergio
Massa, fueron elegidos repetidamente como representantes de los ciudadanos bonaerenses. La gobernadora Vidal concluye en una semana su mandato, en el que volvió a izar la bandera del Fondo del Conurbano pero nunca llegó a conseguir un volumen de partidas similar a las que manejó Eduardo Duhalde en la década del ´90. Podría decirse que se quedó a mitad de camino, aunque también es justo reconocer que hizo más al respecto que otros gobernadores como Scioli y Felipe Solá.
El futuro político de Vidal es ahora una incógnita. Algunos de los intendentes que ayer estuvieron en Vicente López reconocen más el liderazgo del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, el único del triunviro del PRO que quedó en pie tras la oleada peronista. Pero la dama no da todo por perdido. Por eso ensaya su última jugada como gobernadora.

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