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Alberto Fernández, mientras define su gabinete, prepara el Plan Verano para impulsar la reactivación económica a través del consumo popular.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

En la hora cero del gobierno de Alberto F. crece la influencia de Cristina Fernández

El presidente electo arma el Gabinete en línea directa con su vice, lo que genera dudas sobre el rol de Massa y los gobernadores del PJ.

Los días previos a la instalación de un nuevo gobierno suelen preanunciar la lógica política que guiará a sus principales referentes. A la hora de la verdad, en el momento más crudo del reparto del poder, comenzó a verificarse la ine-vitable influencia de Cristina Kirchner, que se plasmará en la composición del Gabinete.
Pero en rigor, lo que ocurre entre Alberto F. y Cristina es la recomposición de una mesa chica que ambos integraron con Néstor Kirchner hasta 2008 y que ahora, en ausencia del ex presidente, retoman con la intensidad de quienes saben que tienen ante sí una segunda oportunidad que raramente la política otorga en el primer nivel. La sociedad entre el futuro Presidente y su vice electa presenta, sin embargo, algunos interrogantes para el andamiaje del peronismo reunificado.
Por caso, se abre la duda respecto de si otros actores de relevancia en el Frente de Todos, como los gobernadores del PJ y Sergio Massa, se verán relegados en la toma de decisiones del gobierno que está por entrar en funciones tras el interregno no peronista que encabezó Mauricio Macri. El jefe del Frente Renovador tuvo que afrontar en los últimos días un freno al avance que pretendía sobre algunos cargos del Gabinete nacional.
En ese marco provocó ruido político la negativa de Alberto F. –algunos dicen que por expreso pedido de Cristina- a designar a Diego Gorgal en el Ministerio de Seguridad. El especialista que propugna la “mano justa”, con la que busca diferenciarse de la mano dura y del garantismo, sigue siendo no obstante una de las apuestas de Massa de cara al anuncio del Gabinete previsto para el viernes 6, sólo cuatro días antes de la asunción presidencial.
Luego de que trascendiera que Cristina había dicho en el Instituto Patria que Massa debía darse por “bien pagado” con los lugares que obtuvo en las listas del FdT, se registró el viernes una reunión conciliatoria entre el futuro presidente de la Cámara de Diputados y Máximo Kirchner, que encabezará el bloque peronista, para abordar temas legislativos. Pero se sabe que Máximo es quien traslada a Cristina los planteos de los dirigentes en los momentos más acuciantes.

Secretismo económico
Si bien la relación entre los principales referentes del Frente de Todos (FdT) puede ser importante a futuro, lo que predomina ahora es una incógnita más concreta: cómo se conformará el equipo económico y, como consecuencia, cuál será el rumbo que seguirá Alberto F. al menos en la primera etapa de su administración. Los economistas que ya fueron apalabrados se manejan con secretismo, a tal punto que a todos ellos les pidieron silencio para que no se filtren los planes inmediatos.
De todos modos, en las oficinas de Alberto F. en Puerto Madero se habla del “Plan Verano”, que a grandes rasgos consistiría en forzar la reactivación económica a través del consumo popular. Con ese objetivo inicial, el nuevo gobierno reactivaría la emisión monetaria, además de disponer de una batería de medidas como una suba para las Asignación Universal por Hijo y las jubilaciones mínimas, una eliminación del IVA en los alimentos para los sectores de menores ingresos y un aumento nominal de los salarios -con sumas fijas- estatales y privados.
Aunque esas medidas caerían en saco roto si Alberto F. no consigue sentar a una misma mesa a empresarios y sindicalistas para acordar las reglas de juego y tender a la estabilización de los precios de la canasta básica, que se dispararon con las devaluaciones de la era Macri. En la cabeza del presidente electo siempre estuvo el nombre de Roberto Lavagna para encabezar un Consejo Económico y Social que se encargue justamente de implementar esos acuerdos generales.
Pero hasta el momento, el único Lavagna confirmado dentro del Gabinete económico es Marco, quien dejará su banca de diputado nacional para suceder a Jorge Todesca en la dirección del INDEC. A su vez, Cecilia Todesca –hija del prestigioso funcionario saliente- sigue siendo una de las principales asesoras económicas de Alberto F. junto con Matías Kulfas. Y la pareja de Cecilia, Martín Abeles, se agregó a la lista de posibles convocados desde la oficina porteña de CEPAL. También se le asigna un importante papel a Mercedes Marcó del Pont.
Los nombres de economistas que no tuvieron injerencia en el último gobierno kirchnerista se mezclan, no obstante, con otros como los de Alejandro Vanoli –mencionado para dirigir la estratégica caja de ANSES-; Paula Español, que fue funcionaria de Axel Kicillof y que ahora podría desembarcar en la Secretaría de Comercio; y de la diputada Luana Volnovich, quien desde la agrupación La Cámpora le ganó la pulseada a la vetada massista Mirta Tundis en el PAMI.

Se larga el posmacrismo
Las internas son propias de los espacios de poder. Emilio Monzó, que está a días de dejar la presidencia de la Cámara de Diputados, acaba de decir con todas las letras que el gobierno de Macri “se llenó de obsecuentes”. El primer apuntado por ello es Marcos Peña, quien anunció su alejamiento de la política partidaria y no figura entre quienes seguirán cerca de Macri una vez que deje la Casa Rosada. Eso sí, organizará el acto del 7D para la despedida en la Plaza de Mayo.
Monzó, a su vez, ya inició una recorrida por la Provincia -territorio que le estuvo vedado por orden de Macri y de María Eugenia Vidal- para intentar proyectarse de cara a 2021 y 2023. En lo inmediato, será el referente de un grupo de diputados que prestaría colaboración para la sanción de las primeras leyes del Gobierno de Alberto F. como el Presupuesto 2020 y lo que esté relacionado con la deuda externa. En ese marco, Monzó ensaya un discurso anti-grieta.
También Vidal perfila en las postrimerías de su mandato una línea menos belicosa que la que se presume adoptará el PRO bajo la presidencia de Patricia Bullrich y el comando político de Macri. El presidente saliente tiene en sus planes algo que, curiosamente, emularía la experiencia de Cristina en el llano: el armado de una fundación para coordinar las acciones de la oposición. La descarnada retirada del poder ya se inició con el traslado de muebles desde Olivos a la quinta Los Abrojos.
Macri también padeció en carne propia los cuestionamientos de los industriales en el encuentro anual de la UIA, que antes de su derrota electoral lo trataban con más indulgencia. Los empresarios le enrostraron al mandatario saliente la pérdida de 150.000 puestos de trabajo en el sector. Hacia Alberto F. en cambio las miradas iniciales resultaron más contemplativas, pese al ruido económico que provoca la injerencia de Cristina Kirchner en el armado del Gabinete.
La ex presidenta tiene muchos frentes que atender. Este lunes se presentará en Comodoro Py para hacer un alegato en el juicio por la “Obra Pública”, que reclamó sin éxito que pudiera ser televisado. Cristina entiende que es el momento para avanzar a fondo para quitarse de encima el peso de las prisiones preventivas dictadas en su contra por el juez Claudio Bonadío. En la misma línea se inscriben las manifestaciones por la liberación de los “presos políticos” kirchneristas.
Alberto F. también abona la teoría del “lawfare”. Su reestablecida simbiosis con Cristina es notable, a tal punto que será la ex presidenta quien le tome juramento el 10 de diciembre. Toda una particularidad en una Argentina hiper-presidencialista, que no acostumbra a compartir el poder. Y menos, cuando éste es ejercido por el peronismo.

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