Egoísmo sano
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Egoísmo sano

Merecemos amor

Nos inculcan desde niños la idea de que ser egoísta es “malo”, nos llenan de sentimientos de culpa y el peso de que hay que sacrificarse por el otro para ser buenas personas. Esa mala fama de lo que significa ser egoísta nos lleva a la infelicidad, porque sin darnos cuenta creemos que amarse a uno mismo estaría mal.
Un egoísmo sano no es ser egocéntrico e individualista, hay diferencia. Un egoísmo sano es ocuparnos de nosotros, de nutrirnos con aquello que nos hace bien, de protegernos de lo tóxico, de tomar decisiones aunque no le agraden a los demás porque somos responsables 100% de nuestra vida y de lo que sentimos en cada situación.
Esto tiene que ver con nuestra autoestima y ser uno mismo supone no gustar a todo el mundo, ni hacer cosas para complacer al otro y quedar bien, ni hacer cosas para no sentirnos mal después. Somos adultos con un niño empobrecido en nuestro interior castigado por no cumplir expectativas de nuestros padres, amigos y todo lo ajeno, sin haber aprendido a ocuparnos de nuestro “yo”.
Pensar en uno mismo es poder tener ideas, creencias y opiniones propias para diseñar nuestro camino de vida que queremos vivir, y para esto tenemos que conocernos, descubrirnos con “egoísmo” a nosotros mismos. Cuando logramos esto empezamos a relacionarnos con personas sanas, dejamos de traicionarnos por complacer al otro, empezamos a entender que significa el amor, porque lo estamos conociendo y nutriéndonos de él. Y ésta es la diferencia del egoísta que busca su conveniencia, al egoísta sano que entiende de amor propio y lo comparte con los demás. Practicar este egoísmo es avanzar en la vida, es transformar, porque una persona con autoestima sana, es una persona empoderada que busca la felicidad del otro y ayuda iluminando caminos para empoderarnos.
Para “ser vos” que tanto leo por ahí, hay que practicar el autoconocimiento, arrancando por los valores, alinearlos en coherencia, con la cuota de egoísmo sano para sernos fiel y sacarnos mochilas cargados de otros siendo asertivos. “Sé vos”, sin todo lo anterior es ir proyectando tu mierda en el otro y poco tiene que ver con crecer. No es lo mismo ser sincero, que se dice lo que se piensa destruyendo autoestima por ahí, que ser auténtico donde la persona dice, siente y hace lo que es, desde el amor para con uno y para con los demás.


(*) Coach educativo, Neurosicoeducadora, Coach Emocional
Instagram:

@danielatrechcoach .

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