“La clase media hizo el mayor esfuerzo”, dijo el Presidente desde el techo de un motorhome, ante miles de seguidores.
“La clase media hizo el mayor esfuerzo”, dijo el Presidente desde el techo de un motorhome, ante miles de seguidores.
PANORAMA NACIONAL

Macri sale a la calle para recuperar su capital político y Alberto se pone más conservador

A un mes de la elecciones, se invirtieron los papeles entre el Presidente y el candidato del PJ.

Por la colectora de los hechos políticos más resonantes, como la marcha que ayer encabezó el presidente Mauricio Macri en Belgrano o las declaraciones del principal candidato opositor Alberto Fernández sobre el probable futuro económico de país, suceden otras cosas sobre las cuales se posa la mirada de la dirigencia argentina. Una de ellas es la elección para la Gobernación de Mendoza que tendrá lugar este domingo, cuyo resultado impactará también a nivel nacional.
Siempre haciendo la salvedad de que una elección provincial no puede ser interpretada sino dentro de las particularidades del distrito, el análisis que se hará esta noche cuando se conozcan los resultados del comicio no pasará inadvertido para el peronismo reunificado en el Frente de Todos, ni tampoco para el radicalismo. Mendoza está gobernada por el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, al tiempo que la principal candidata opositora es la camporista Anabel Fernández Sagasti.
Para Cornejo, dejar la Gobernación en manos de un correligionario como Rodolfo Suárez será fundamental para su futuro político. El mandatario mendocino será diputado nacional desde el 10 de diciembre y es uno de los nombres que se mencionan para sentarse a la mesa de decisiones nacionales del radicalismo. Desde la última Convención Nacional de la UCR viene marcando diferencias con Macri. A tal punto, que fue uno de los pocos que le sugirió que no se presentara a la reelección.
El posicionamiento de Cornejo, que sigue su delfín Suárez, obedece a un dato de la realidad: Alberto Fernández le sacó a Macri tres puntos porcentuales en las PASO del 11 de agosto en Mendoza, un distrito que venía siendo favorable a Cambiemos desde el 2015. Lo que hoy mismo se pone en la mira es si la kirchnerista Sagasti consigue reunir los votos de Alberto –y de su compañera de fórmula Cristina Kirchner- para disputarle seriamente la Gobernación a la UCR.
En ese punto, la lectura fluctúa hacia la interna del peronismo: ¿Los sectores más cercanos a la ex presidenta pueden representar la imagen superadora del kirchnerismo que encarnó con éxito Alberto Fernández o corren el riesgo de achicar la base de apoyos en sectores independientes de la sociedad? Es una duda que no se abre solamente para el caso de Mendoza sino que podría aplicarse a otros territorios, incluidos algunos puntos neurálgicos de la provincia de Buenos Aires.
El titular del Instituto Patria, Oscar Parrilli, se ocupa de llamar a personalidades destacadas de las ciudades donde Cristina presenta el libro Sinceramente para invitarlas al acto, aun a los que no tienen la línea política del kirchnerismo. En este intento por adaptarse a los nuevos tiempos que necesita la sociedad se abre, sin embargo, un interrogante de manual: ¿Se trata de una pose para la campaña electoral? ¿Mantendrán la moderación si recuperan el poder?
El futuro del propio Parrilli puede ser tomado como un indicador, si Cristina forzara su designación como presidente provisional del Senado, el ámbito en el que la ex presidenta tendrá un rol institucional pero que, en rigor, constituirá el enclave de su poder interno dentro del Frente de Todos. La otra opción es que Alberto coloque en ese cargo –de confirmar su victoria el 27 de octubre- a un representante del interior del país, para fortalecer su alianza con los gobernadores.
El candidato presidencial más votado viene de presentar una propuesta para descentralizar la gestión del Gobierno nacional en capitales alternas de las provincias, algo que cayó bien entre algunos gobernadores, pero fue tomado como una interferencia por otros.
No obstante, una de las principales preocupaciones de Alberto es la economía: ya dio señales al respecto ante la Fundación Mediterránea en Córdoba y lo hará en dos semanas en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata. La otra, es la de poner en caja a las voces “díscolas” que surgen desde su mismo espacio. Y en ese sentido habrá que apuntar el rechazo del candidato a la propuesta de crear una Conadep del periodismo.

La reactivación económica, recién en 2021
Las estimaciones internas del Frente de Todos parecen realistas: la reactivación de la economía recién llegaría en 2021, tras un año largo de correcciones en las que Alberto necesitaría de un apoyo firme de todos los sectores del peronismo que avalaron su candidatura. En la última semana cobró más fuerza el nombre de Matías Kulfas como el preferido de Alberto para hacerse cargo de la economía. Se trata de un profesional heterodoxo, con experiencia en el Banco Central.
En los planes de Alberto también figura la reunificación de la CGT, necesaria para que los gremios no fragmenten los debates del acuerdo económico y social que proyecta el candidato opositor. Por eso Hugo Moyano se reunió con la central de la calle Azopardo ni bien fue reelegido por enésima vez al frente de los Camioneros. La relación entre Moyano y los Gordos no es la mejor, pero los tiempos políticos son otros. Una prueba es que ninguno presionará por el bono de 5.000 pesos.
Ni siquiera levantaron la voz por el accidente que cobró la vida de un obrero en el aeropuerto de Ezeiza, pese a que se conocieron presiones oficiales para terminar la obra para que fuera inaugurada con los tiempos del calendario electoral.
La línea política que baja desde el bunker del Frente de Todos en la calle México porteña es la de no exaltar los ánimos antes de la elección presidencial. Es una postura diametralmente opuesta a la que emana desde la Casa Rosada: el ministro Dante Sica prepara una batería de anuncios –que incluirían beneficios impositivos a pymes y monotributistas- dirigidos a la clase media, en un intento de última hora por recuperar el favor de un sector del electorado que fue defraudado.
El propio Macri se dirigió ayer directamente a esos votantes en el primero de los actos bajo la consigna “Sí se puede” que encabezará de cara al 27 de octubre. “La clase media hizo el mayor esfuerzo”, dijo el Presidente desde el techo de un motorhome ante miles de seguidores.
El clima de aliento a Macri que se vivió en las Barrancas de Belgrano contrastará con el anuncio, que hará mañana el INDEC en forma oficial, de un nuevo aumento de la pobreza en la Argentina, fogoneado por la última devaluación que desbarajustó los números del primer semestre del año. El indicador, que se ubicaría en torno al 35% de la población, será difundido antes de que el Presidente se presente en Junín, esta vez sí en compañía de la gobernadora María Eugenia Vidal.
Macri hará el esfuerzo final, aunque se verifica en su entorno cierto vacío de poder: el jefe de Gabinete, Marcos Peña, convocó durante la semana a una reunión partidaria a la que faltaron los principales ministros del Gobierno. Ayer se percibió en Belgrano que el Presidente está dispuesto a jugar las últimas fichas para forzar un ballotage en noviembre. En la vereda opuesta, Alberto Fernández intenta no cometer errores.
Uno está obligado a arriesgar lo que le queda de su capital político; el otro apela a una estrategia conservadora en definiciones. A menos de un mes de las elecciones, para Macri y Alberto parece haberse dado vuelta la taba.

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