Axel Kicillof sigue con su campaña tendiente a consolidar y si es posible ampliar la diferencia de votos con María Eugenia Vidal.
Axel Kicillof sigue con su campaña tendiente a consolidar y si es posible ampliar la diferencia de votos con María Eugenia Vidal.
LA PROVINCIA

Más movimientos subterráneos que anticipan el nuevo escenario político

Alberto Fernández y Axel Kicillof decidieron dosificar esfuerzos. Lo charlaron hace algunas horas en un encuentro en el que se habló de no superponerse en actividades de campaña en la Provincia. El candidato presidencial, que si bien ayer estuvo en Quilmes en reemplazo de Cristina Kirchner que viajó a Cuba a ver a su hija, se concentrará en otras provincias. El ex ministro de Economía, por su parte, seguirá con sus recorridas en esta etapa por distritos del interior bonaerense donde está convencido que puede mejorar su performance.
El acuerdo entre los dos principales postulantes del Frente de Todos tiene el objetivo común de consolidar el resultado de las Primarias de agosto y en lo posible, ampliarlo. Quienes conocen la entretela de aquel encuentro hablan de la buena sintonía entre ambos dirigentes.
Sin embargo, algunos movimientos del candidato presidencial comienzan a mostrar que el plan de sumar voluntades y volumen político a través de los gobernadores, tiene su terminal en la Provincia. Ciertas señales que alumbraron en los últimos días estarían anticipando la posible conformación de un espacio albertista en el peronismo bonaerense independiente de Kicillof y del kirchnerismo.
Los primeros indicios de ese armado habría que rastrearlos en el reciente viaje de Fernández a Bolivia. El candidato subió al avión a dos intendentes: Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham). Son dos viejos conocidos de Alberto Fernández, que los tuvo bajo su tutela en la campaña de 2017 cuando oficiaba de jefe de campaña de Florencio Randazzo. Katopodis es mencionado incluso como posible integrante del gabinete nacional.
En ese esquema de acumulación política habría que anotar el encuentro que el propio Fernández mantuvo con Randazzo. El hombre de Chivilcoy podría retornar a la función pública si Alberto F. asume la Presidencia.
Otro dirigente conocido con base en el interior bonaerense estaría cerca del albertismo: el ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez. Se trataría de las primeras piezas de un esquema territorial embrionario que habrá que ver cómo evoluciona.

Hermetismo de Axel
Cerca de Kicillof impera, en cambio, el hermetismo. Decidido a no adelantar los tiempos políticos, elude cualquier definición y resiste mensajes e insinuaciones sobre su eventual gabinete. Busca mostrarse inmune a la marea de versiones que lleva y trae nombres para ocupar peldaños de relevancia en un futuro equipo de gobierno.
Una de las que más ruido hizo fue la que habla de la supuesta intención del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, de desembarcar con un nombre propio en el Instituto de Lotería. Esa apetencia no sería casual: el alcalde tiene una histórica buena relación con sectores del juego en la Provincia.
También se habla del supuesto interés de Sergio Massa por quedarse con el control del ministerio de Seguridad, un área para la que se venía nombrando a Cecilia Rodríguez, ex funcionaria en esa área en el gobierno de Cristina Kirchner. Pero otro dirigente tallaría fuerte: el interventor de la Policía Aeronáutica Marcelo Saín, ahora cerca de Kicillof.
Esos movimientos que anticipan los posibles nuevos tiempos políticos también tienen lugar en la Justicia bonaerense. Una decisión de la Suprema Corte de los últimos días de suspender a un juez platense debería ser leída en esa sintonía. Impulsada por el su presidente Eduardo De Lázzari, la resolución no contó con el apoyo de Sergio Torres, el ministro del alto tribunal que propuso la gobernadora María Eugenia Vidal.
Desde que se hizo cargo de la presidencia de la Corte, De Lázzari viene marcando diferencias y críticas -algunas con tono de denuncia- contra el gobierno de Cambiemos. En medio de todos estos movimientos aparece la figura de Julio Conte Grand. El Procurador, que también llegó al cargo de la mano de Vidal, es una de las piezas clave de la Justicia en su rol de jefe de los fiscales, con quien el PJ no desearía compartir ruta si se ratifica el resultado de las Primarias.
Conte Grand ya avisó que no piensa renunciar. Vidal, embarcada en conseguir el milagro de dar vuelta la elección, le expresó su respaldo. La Gobernadora anticipó también que, cualquiera sea el resultado, seguirá haciendo política en la Provincia. Se prepara, además, para abroquelar a su tropa. Acaso mantenga la unidad del actual bloque oficialista en el Senado con un número suficiente como para que su figura tenga un peso institucional decisivo.

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