De la conciencia ambiental a la acción
OPINIÓN

De la conciencia ambiental a la acción

Desde hace 24 años en Argentina, cada 27 de septiembre es el Día Nacional de la Conciencia Ambiental. Esta fecha recuerda un trágico suceso ocurrido dos años antes, en 1993, cuando un escape de gas cianhídrico ocasionó la muerte de siete personas en la Ciudad de Avellaneda, en la Provincia de Buenos Aires.
Pero, particularmente, en este año la fecha no podía resultar más propicia. En esta última semana se llevaron a cabo en más de 150 países del mundo, más de cinco mil eventos en el marco de la mayor movilización de la historia en contra de la crisis climática, a cargo del movimiento Fridays for future.
A solo un año del inicio de la protesta solitaria de la estudiante sueca Greta Thunberg, la movilización escaló el viernes pasado a cuatro millones de personas en todo el mundo, a horas de la celebración de la Cumbre de la Juventud sobre el Clima.
Y toda esta semana de eventos y movilizaciones ambientalistas se cerrará precisamente mañana viernes, con la realización de la Tercera Marcha Mundial por la crisis climática, coincidentemente en nuestro Día Nacional de la Conciencia Ambiental.
Con respecto al deterioro ambiental, resulta cada vez más claro que la crisis climática es consecuencia del crecimiento industrial en forma insustentable, que afecta la disponibilidad de agua, la salud de la población, la calidad del aire y los suelos, produce el incremento de las temperaturas, el aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos, el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de hielo en los casquetes polares y la desertificación y consecuente pérdida de tierras cultivables, especies animales y biodiversidad.
Los últimos cinco años fueron los más calurosos en los 169 años desde que se registra la temperatura en el planeta. Actualmente ya estamos en niveles de temperatura por arriba de un grado del promedio del período pre industrial, y se estima que el período que va desde 1983 hasta nuestros días ha sido el más caluroso de los últimos 1.400 años.
Incluso en 2016 la propia Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) señaló que la última vez que el planeta estuvo tan caliente como en estos años fue hace 125.000 años.
La comunidad científica ya advertía sobre los efectos nocivos de la actividad industrial sobre el clima hace más de cuarenta años. A pesar de eso, en los últimos 25 años se generó la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), cuando ya los gobiernos y empresas estaban al tanto de que las crecientes emisiones de gases por la quema de petróleo y carbón eran las responsables de una peligrosa crisis climática.
Pero este consenso absoluto en la comunidad científica alrededor de la tragedia climática y sus causas y consecuencias, se contrapone a la presión y el lobby que las grandes empresas siguen ejerciendo en la opinión pública para desacreditar la gravedad de la crisis.
Y es por ello que, por más que parezca insólito, ante la evidencia de los hechos, todavía sea necesario concientizar.
Lamentablemente aún en nuestros días, los discursos de los líderes políticos y los reportes de las empresas, dicen más de lo que hacen. Hoy necesitamos mucha más acción que palabras, y por ello en la reciente cumbre de Acción Climática de la ONU, acertadamente sólo se permitieron los discursos que tuvieran anuncios concretos para mitigar los efectos de la crisis climática.

(*) Coordinador Ejecutivo del Centro de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social (UBA). Autor del libro "Responsabilidad Social y Universidad. Agenda Latinoamericana".

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