La inflación, que golpea a los sectores de menores recursos e ingresos fijos, es uno de los flancos débiles del Gobierno.
La inflación, que golpea a los sectores de menores recursos e ingresos fijos, es uno de los flancos débiles del Gobierno.
LA COLUMNA DE LA SEMANA

Polarizar para (tratar de) ganar

Las PASO, primera escala de la rayuela electoral de 2019, se disputarán este domingo en la Argentina en medio de un escenario de polarización extrema, si es que se confirman los resultados de las últimas encuestas sobre intención de voto.
En este marco, apenas dos fuerzas políticas, Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, podrían absorber hasta el 80 por ciento de las preferencias o incluso más, relegando a un papel largamente secundario al eventual "tercero en discordia", que sería Consenso Federal 2030.
Un contexto de estas características permitiría concluir que sea cual fuera el desenlace que arroje esta convocatoria a las urnas, en cuanto a vencedores y vencidos, el "gurú" ecuatoriano Jaime Durán Barba, asesor electoral del macrismo, ya se anotó su primera victoria.
¿Por qué? Porque si este domingo queda ratificado el escenario que anticipan diversas encuestas, Durán Barba habrá alcanzado con éxito el primer objetivo que se propuso con vistas a las PASO: agigantar la "grieta" para librar un duelo prácticamente mano a mano con el kirchnerismo.
La estrategia del oficialismo de advertir sobre el peligro de que la Argentina regrese al pasado se combinó con la propia campaña de miedo que lanzó el Frente de Todos, alertando sobre el riesgo de que el presidente Mauricio Macri renueve su mandato y gobierne el país por cuatro años más.
Así las cosas, recientes mediciones señalan que la polarización se agudizó en las últimas semanas e incluso que el escenario es más extremo en la provincia de Buenos Aires, allí donde al parecer, la oficialista María Eugenia Vidal y el postulante kirchnerista Axel Kicillof se ubican cabeza a cabeza en la disputa por la Gobernación.
Estará por verse en estas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) si el Gobierno obtiene finalmente dividendos electorales del juego de la "grieta" que viene planteando desde hace meses, tras haberlos conseguido tanto en 2015 -cuando Macri llegó al Poder- como en 2017.

Capital político dilapidado
Claro que el contexto es bastante diferente ahora; en especial con respecto a la votación de medio término de hace dos años, luego de que el macrismo dilapidara un alto porcentaje del capital político que ostentaba casi inmediatamente después de aquella compulsa, sobre todo a partir de la traumática aprobación de la ley de reforma previsional.
Los jubilados efectivamente se han visto perjudicados tras la sanción de esa norma, pero claramente no fue lo único que sucedió en la Argentina desde entonces: también se devaluó el peso en forma significativa, aumentó la pobreza, el consumo se mantuvo en caída libre y la actividad económica no repunta, por lo que se incrementó el desempleo.
De todas maneras, el Gobierno confía en que se vea reflejada en los comicios de este domingo una mejora que -según dicen en Balcarce 50- viene experimentado Macri en mediciones de imagen y ponderación de gestión en los últimos tres meses, especialmente a partir de que el mercado de cambios comenzó a navegar por aguas ecuatoriales.
La absoluta paridad entre Macri y el precandidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, de la que hablan algunas encuestas que maneja la Casa Rosada permite incluso al oficialismo entusiasmarse con un posible triunfo en primera vuelta el próximo 27 de octubre, por más exagerado que parezca.
Claro está, el kirchnerismo tranquilamente podría aspirar a un objetivo similar tomando en cuenta que se necesita superar el 45 por ciento de los votos para ganar las elecciones generales y la principal fuerza de oposición podría cosechar más del 40% de las preferencias este domingo.
Para el Gobierno, una diferencia de dos o tres puntos, por detrás del Frente de Todos -la fuerza política con la que Cristina Fernández de Kirchner aspira a regresar al Poder-, sería "un tremendo triunfo". Así lo plantearon fuentes cercanas a la Casa Rosada y agregaron que incluso caer por menos de cinco puntos de distancia se consideraría como "un resultado favorable", suponiendo que el oficialismo podría revertir ese resultado en octubre.
"Estamos corriendo de atrás, pero cada vez más cerca", dijeron a esta agencia las fuentes consultadas. Después de estos comicios, el macrismo aún tendrá por delante un mes y medio para continuar mostrando gestión y eventualmente mejoras, frente a un oponente que parece haber echado toda la carne al asador ahora, en estas semanas previas a las PASO.