Axel Kicillof, del Frente de Todos, supera en la intención de voto -según los sondeos previos- a la gobernadora María Eugenia Vidal.
Axel Kicillof, del Frente de Todos, supera en la intención de voto -según los sondeos previos- a la gobernadora María Eugenia Vidal.
PANORAMA PROVINCIAL

Una foto para empezar a resolver los enigmas que plantea el escenario electoral

Llegó la hora de la verdad. Si las promesas del Gobierno nacional en torno de la velocidad del escrutinio se cumplen, hoy cerca de la medianoche estará prácticamente definido el resultado electoral de las Primarias. Los ciudadanos bonaerenses habrán expresado su voluntad en las urnas y dejarán dibujado el escenario al que los candidatos deberán amoldarse para los cruciales comicios de octubre.
Esa definición llega precedida de enigmas que, al menos en parte, comenzarán a develarse a partir de la sentencia ciudadana. Estas Paso -excepto por algunas disputas calientes a nivel municipal- carecen de sentido práctico porque no habrá pujas por las candidaturas a gobernador. Sin embargo, al menos esta vez esa practicidad es superada ampliamente por el impacto que podría tener el resultado. A la medianoche el foco de atención estará puesto no sólo en quién fue el candidato más votado, sino también en la diferencia que exista entre quienes emergen como principales contendientes: María Eugenia Vidal y Axel Kicillof.
Ese dato que arrojen las urnas puede resultar determinante. Una amplia ventaja para Kicillof, que arranca como favorito según todas las encuestas, podría acaso sentenciar el proceso de octubre. Si el margen es acotado, en el gobierno bonaerense se entusiasman con dar vuelta esa foto en poco más de dos meses.
Pero esa puja no es en soledad. No depende solamente del perfil de campaña y de la imagen de los contendientes por la Gobernación. Otros actores centrales de la política podrían tener una incidencia decisiva.
El arrastre de los candidatos presidenciales -por imperio de la cuestionada pero aún vigente boleta sábana- surge como un elemento importante en el tablero de los candidatos que podría oficiar como plataforma de lanzamiento o cadalso político.
El Frente de Todos se entusiasma con el empuje que sobre Kicillof podría ejercer con vigor el binomio Alberto Fernández-Cristina Kirchner. La ex presidenta recoge fuertes adhesiones en el Conurbano, que congrega cerca de los dos tercios del electorado bonaerense. El último tramo de la actividad proselitista del ex ministro de Economía buscó galvanizar esa expresión de apoyo a Cristina hacia su candidatura. De hecho, su cierre de campaña lo mostró junto a su compañera de fórmula, Verónica Magario, y la postulante a vicepresidenta. Los tres, casi sin interferencias.
Vidal observa esa geografía, a priori, con un espejo invertido. La imagen del presidente Mauricio Macri ha sido erosionada en sintonía con la crisis económica. Y si bien en las últimas semanas parece haber recuperado ponderación pública, el Gran Buenos Aires emerge como su talón de Aquiles.
La Gobernadora afronta el desafío de la reelección con ese reto extra y por duplicado: cómo contribuir a la recuperación de Macri y no quedar atrapada en el intento.
Surgen otros enigmas. El resultado electoral pondrá a prueba la estrategia de última hora del oficialismo tendiente a ampliar la participación ciudadana en estos comicios. En Juntos por el Cambio anida la esperanza de que cuanta más gente vaya a votar, más crecerán sus adhesiones bajo el criterio de que el votante oficialista “es un poco remolón”.
Hay otra lectura posible sobre aquella apelación de Macri y Vidal enlazada con la anterior: la ruta del denominado “voto vergüenza”. Ambos se abrazan a la esperanza del recuerdo de Carlos Menem y la elección de 1995, cuando en aquél entonces no hubo forma, hasta que se contaron los votos, de detectar una porción del electorado que recién se expresó en las urnas.
Entre la ilusión y la realidad oscila otro fenómeno con el que mucho se viene especulando en los últimos tiempos: el corte de boleta. ¿Habrá un voto selectivo similar al de las elecciones generales de 2015 cuando Vidal resultó electa que en aquél entonces fue de 6 puntos? ¿Tendrán los bonaerenses el suficiente incentivo para realizar ese ejercicio en una elección Primaria? ¿Conseguirá la mandataria cosechar el favor de parte de electores que votarán por ejemplo a Roberto Lavagna o José Luis Espert?
Son algunos de los interrogantes adicionales que emergen de unas elecciones Primarias en las que impactará fuerte la foto que refleje el escrutinio. Kicillof y Vidal tienen asegurado su pase a las generales de octubre. La duda es en qué condiciones transitará cada uno de ellos ese camino.