Mauricio Macri se reunió con Mike Pompeo para profundizar su alineamiento incondicional con Estados Unidos.
Mauricio Macri se reunió con Mike Pompeo para profundizar su alineamiento incondicional con Estados Unidos.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La elección presidencial pone en juego las alianzas internacionales

El Gobierno se alineó con el endurecimiento de Trump contra Irán, mientras el kirchnerismo paga el costo por el memorando de 2013.

Son cada vez menos los que dudan de la participación de Hezbollah en el atentado contra la AMIA. Macri resolvió la creación de un registro de organizaciones terroristas que merece tener como destinatario a esa organización. Si bien en el Ministerio de Relaciones Exteriores algunos diplomáticos de carrera no estarían de acuerdo con la medida, lo cierto es que en el Gobierno, además de la certeza sobre el origen de los ataques en suelo argentino, el cálculo se basó en la necesidad de actuar teniendo en cuenta las gestiones de Trump para que los organismos internacionales de crédito -no sólo el FMI- abrieran la canilla para que la Argentina y la opinión pública mayoritaria en la Argentina. Pero frente a la guerra económica de Estados Unidos con China, la Argentina mantiene su actitud neutral, a pesar de las gestiones del Departamento de Estado norteamericano.
Pero ante el nuevo aniversario del ataque a la AMIA, que consagró 25 años de impunidad, y de una visita programada del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, Macri tomó la decisión mencionada. En el Palacio San Martín, el canciller Jorge Faurie rápidamente se alineó con la decisión del Ejecutivo, que fue agradecida por el propio Pompeo en su paso por Buenos Aires y también vía telefónica por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en diálogo con el Presidente.
Macri jugó fuerte, como lo viene haciendo en el campo de las relaciones internacionales, y también consiguió la aprobación de las autoridades de la comunidad judía en el acto que se realizó sobre la calle Pasteur, a metros de la sede de la AMIA. Hasta allí llegaron varios funcionarios del Gabinete en representación del Gobierno, pero no hubo presencia de la dirigencia opositora. Es que el kirchnerismo todavía sigue en falta por el pacto que intentó un acercamiento con Irán.
La elección presidencial en ciernes también pone en juego las alianzas internacionales de la Argentina. Macri eligió un camino muy claro: el alineamiento con los Estados Unidos de Donald Trump, que no significa lo mismo que la buena sintonía que mantenía con su antecesor Barack Obama. De hecho, la Casa Blanca viene endureciendo ostensiblemente su postura sobre el régimen de Irán desde que Trump abandonó el acuerdo nuclear que había sellado Obama.

Irán bajo la lupa
Horas antes de que Pompeo llegara a Buenos Aires, fuerzas estadounidenses habían derribado un dron iraní en el Estrecho de Ormuz, por donde se transporta una quinta parte del petróleo a escala global. A su vez, Teherán incautó un buque petrolero inglés, lo que llevó al Gobierno británico a reunir a su Gabinete “Cobra”, que sólo sesiona en situaciones de crisis. Desde la Argentina, Pompeo advirtió: “Trump va a tomar una decisión; las armas nucleares son un peligro”, refiriéndose a Irán.
El secretario de Estado norteamericano hizo esa declaración en el Palacio San Martín, con el canciller Faurie parado a su lado, al cierre de una cumbre de seguridad hemisférica contra el terrorismo. En ese contexto es que la Argentina volvió a poner en foco a Hezbollah por los atentados de los 90, mientras que la Casa Blanca fijó una recompensa de 7 millones de dólares por el terrorista Salman Raouf Salman, alias El Reda, un libanés que tiene nacionalidad colombiana. El Reda vivió en Buenos Aires hasta el atentado a la AMIA, se escapó el mismo día que explotó la bomba y desde ese entonces Interpol lo busca por el mundo sin resultado alguno. Los vínculos de este terrorista fantasma con Hezbollah fueron trazados por los organismos de inteligencia estadounidenses, que durante años colaboraron con la SIDE argentina en la investigación de los atentados. El fiscal Alberto Nisman siguió esa misma línea hasta su muerte en enero de 2015.
Aunque Cristina Kirchner se limitó a presentar el pacto con Irán como un acto de “ingenuidad” en materia de política exterior, en círculos diplomáticos afirman que estuvo influenciada por la Venezuela chavista –aliada de Teherán- para dar un vuelco de campana en la postura argentina que, con base en fallos judiciales, siempre apuntó contra Hezbollah como brazo armado de Irán y ejecutor de los atentados. El propio Alberto Fernández fue un duro crítico de esa decisión. Claro que el ahora precandidato a presidente, en fórmula con Cristina, ya no era parte del Gobierno cuando se avanzó con el pacto, que fue refrendado por el Congreso. Una mayoría parlamentaria lo validó en 2013, cuando Miguel Pichetto –ahora compañero de fórmula de Macri- era el jefe del bloque oficialista en el Senado. En su nuevo espacio político, Pichetto afirmó días atrás que estaba arrepentido de aquella decisión, pero negó que haya constituido un delito.
En la misma línea, el ministro de Justicia, Germán Gavarano, sorprendió a propios y extraños justo el día del acto en la AMIA, al afirmar que es necesario “bajar el nivel de cuestionamiento” al frustrado memorando, que no llegó a ponerse en práctica. Garavano, que ya fue apuntado en su momento por Elisa Carrió –que llegó a pedir su juicio político- lamentó luego que sus dichos se hayan prestado a “confusión”, pero en rigor no terminó de aclarar lo que había querido decir.
Más claro resultó el vínculo que el Gobierno de Estados Unidos hace entre Irán y Venezuela. En su paso por Buenos Aires, Pompeo anunció que el Departamento de Estado incluyó a la llamada Guardia Revolucionaria iraní en su listado de organizaciones terroristas. Los diplomáticos al servicio de Washington hicieron circular la versión de que varios miembros de esa guardia iraní conforman la escolta de Nicolás Maduro en Caracas. Incluso distribuyeron material fotográfico.

Buena letra con Estados Unidos
En el Grupo de Lima, que el martes se reunirá en la capital argentina, ya cuentan desde hace semanas con esa información. Pompeo destacó el “liderazgo” de Macri en ese foro que se convirtió en un respaldo vital para el presidente “encargado” Juan Guaidó y de constante denuncia sobre las acciones antidemocráticas de Maduro. Pero Estados Unidos no mira a Venezuela sólo como un país en crisis. También observa allí la influencia geopolítica de Rusia y de Cuba.
“Un solo punto débil va a permitir que entre el enemigo. Hay que proteger a toda la región”, advirtió Pompeo, que en su legajo tiene destacado haber sido director de la CIA. El secretario de Estado también puso la mirada sobre la Triple Frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay. En ese territorio, de acuerdo a la inteligencia norteamericana, se cometen ilícitos que funcionarían como fuente de recursos para organizaciones terroristas. Hezbollah es una de las apuntadas.
En ese marco acaba de conformarse un grupo denominado 3 + 1 (Argentina-Brasil-Paraguay + Estados Unidos) que permitirá el desembarco de agencias norteamericanas como la DEA, el FBI y la CIA con oficinas en esa región. El anuncio lo hizo el canciller Faurie junto a diplomáticos de los países vecinos delante del propio Pompeo. El alineamiento del Gobierno con la administración Trump es rotundo, lo cual le garantiza a Macri el respaldo norteamericano dentro del FMI y otros organismos como el Banco Mundial.
No obstante, existe una interferencia en la línea directa entre Buenos Aires y Washington: la cada vez más fuerte presencia de China en la región. Y los gestos de Macri hacia Beijing –recientemente envió allí a Marcos Peña- inquietan a la Embajada norteamericana. Así se lo hicieron notar a varios dirigentes que pasaron por la sede diplomática de Palermo. Detrás de esos resquemores, como telón de fondo, se encuentra la avanzada “guerra tecnológica” entre las potencias mundiales.
La opacidad con que se desarrolla la base espacial china en Neuquén, una herencia del Gobierno kirchnerista, tampoco contribuye a apaciguar las suspicacias. Aún menos, el hecho de que la multinacional Huawei pueda desembarcar en la región con una superadora red de 5G. Para Washington, según explicó Pompeo en Buenos Aires, eso sería equiparable a que “el Partido Comunista chino robe información a los ciudadanos de la Argentina y de América del Sur”.

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