María Eugenia Vidal sabe que hoy las encuestas la muestran entre 5 y 6 puntos por detrás del candidato del peronismo, Axel Kicillof.
María Eugenia Vidal sabe que hoy las encuestas la muestran entre 5 y 6 puntos por detrás del candidato del peronismo, Axel Kicillof.
LA PROVINCIA

Vidal se aferra a los antecedentes y Kicillof suma refuerzos a su campaña

María Eugenia Vidal estará hoy en el programa de televisión de Jorge Lanata. Será el estudio televisivo de Canal 13 el escenario del arranque fuerte de la campaña para la Gobernadora, en la que pondrá a consideración de los bonaerenses su proyecto de reelección.
Esa cita frente a las cámaras será la primera de un raid mediático que encuentra a un oficialismo en problemas en la Provincia. Pero, vaya paradoja, enmarcado en un escenario un tanto más amigable que hace apenas algunas semanas.
En el Gobierno perciben un mejor clima social que, aseguran, se refleja en el repunte que la imagen de Mauricio Macri registró en la mayoría de las encuestas. En la Provincia esa suba rondaría los 3 puntos, afirman dirigentes de Juntos por el Cambio, pero todavía insuficiente para ponerse a tiro de Alberto Fernández y Cristina Kirchner que lideran la intención de voto con una brecha que todavía sigue siendo amplia.
Ese repunte genera cierto optimismo, cauto en la Gobernación, donde admiten que “seguimos corriendo de atrás”. Cerca de Vidal sienten alguna sensación de comodidad viendo a sus adversarios arrancar con ventaja la carrera rumbo a las Primarias. “Estamos entre 5 y 6 puntos abajo”, admiten sin pudor en relación al postulante K, Axel Kicillof. Esa mirada se relaciona con lo que ocurrió en las elecciones de 2015 y 2017, cuando Cambiemos fue derrotado en las PASO pero logró reescribir una historia con final feliz en la elección general.
La esperanza oficial es que aquél escenario se repita, pero ese deseo reconoce de urgencias que están mucho más cerca que el lejano octubre.
Los esfuerzos oficiales apuntan a la cita del 11 de agosto y a la necesidad imperiosa de reducir a la mínima expresión ese plus que hoy favorece a la principal fuerza opositora. Es que la confianza que se respira cerca de Vidal también tiene sus límites: creen que la Gobernadora estaría en condiciones de revertir una eventual desventaja en las Primarias, siempre y cuando la cumbre que deba escalar hasta octubre no sea mayor a los 5 puntos.

Pelea a todo o nada
En los laboratorios oficiales mezclan la gestión y la buena imagen que ostenta la mandataria como antídotos para neutralizar esa diferencia. También, para seducir a sectores independientes que hoy están descantados con Cambiemos pero que podrían ser atraídos en la puja a todo nada que planteará el vidalismo: “Somos nosotros o es Kicillof y La Cámpora”.
En el oficialismo observan alguna ventaja adicional para sostener esa estrategia polarizadora. Describen “inconsistencias” en la campaña K entre los hechos que producen sus candidatos y la declamada intención de exhibir una posición más amigable hacia sectores moderados. Anotan, por caso, la visita de Alberto Fernández al detenido ex presidente brasileño Lula Da Silva. “Lo único que hicieron con ese gesto fue mandar un mensaje a los convencidos y espantar al resto”, analizan.
Cerca de Kicillof aparecen gestos tendientes a robustecer su campaña. Cierto es que el ex ministro de Economía se muestra receptivo de casi todo el voto de Cristina Kirchner al que retiene con amplitud. Pero puede que, con Vidal enfrente en una cruzada a suerte y verdad, no sea suficiente.
Algunas señales que generó el candidato en los últimos días estarían reconociendo que la elección bonaerense no es un mero trámite. Kicillof buscó con una foto suturar algunas heridas con los intendentes que se generaron no por su responsabilidad, sino por el método de selección de candidatos que operó Máximo Kirchner. El retrato mostró la unidad peronista que amalgamaron el kirchnerismo, el PJ y el massismo.
La otra decisión del candidato del Frente de Todos apunta a retomar la idea original que derivó en la nominación de Alberto Fernández: trabajar en un esquema más amplio que el abigarrado voto kirchnerista. En esa dirección habría que anotar la inclusión de Sergio Massa en la campaña bonaerense. El tigrense trabajará en procura de acercar sectores moderados a la candidatura de Kicillof en especial con desembarcos en comunas del interior.
De parte de esa estrategia se ocupará también Felipe Solá. El ex gobernador se quedó afuera de las listas, pero desde hace un tiempo viene asesorando al ex ministro de Economía en temas vinculados a la Provincia.

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