Ex intendentes, dirigentes conocidos y un metrodelegado, “víctimas” de la lapicera K
EL CIERRE DE LISTAS DEL FRENTE DE TODOS EN LA PROVINCIA

Ex intendentes, dirigentes conocidos y un metrodelegado, “víctimas” de la lapicera K

Máximo Kirchner bajó nóminas en los municipios para no incomodar a los intendentes. Quiénes son los que no podrán competir.

Tras la presentación de listas para competir en las Primarias del Frente de Todos bonaerense, llegó la depuración.
Con el argumento de que les faltaban avales, habían anotado candidatos menores de edad o no respetaban la ley de paridad de género, varias nóminas que pretendían competir en los municipios no pasaron por el tamiz kirchnerista.
La lapicera que monopolizó Máximo Kirchner fue, en algunos casos, impiadosa. Fue conducida, además, con algún sentido de la compensación. Como en general los intendentes quedaron relegados en las listas de diputados nacionales y legisladores provinciales donde apenas pudieron colar algunos nombres, el hijo de la ex presidenta se ocupó de barrerles competencias locales a muchos de ellos.
Ya había logrado que varios intendentes abrieran sus listas de concejales para militantes de La Cámpora. Encima obligarlos a participar de una interna, suponía demasiado desafío político a los caciques locales.
En Moreno surge un caso notorio. Allí gobierna Walter Festa, un dirigente que supo pertenecer a La Cámpora auspiciado por el todavía diputado provincial José Ottavis. El legislador dejó la agrupación de Máximo y se fue a trabajar con Sergio Massa. Acaso ese nuevo camino ensayado por su padrino político, conjugado con los propios problemas de gestión del jefe comunal, hicieron que a Festa le florecieran varias listas para desafiarlo.

Uno que se quedó de a pie
De hecho, algunas de ellas fueron habilitadas para darle batalla, pero una de las que quedó en el camino fue la que presentó un reconocido y mediático candidato K: Néstor Segovia.
Este dirigente es uno de los metrodelegados porteños y promotor de buena parte de las medidas de fuerza que se realizan en algunas líneas de subte. Es activo participante de programas de TV y un crítico sin vueltas del gobierno de Mauricio Macri. Su demostración de fe K, esta vez no le alcanzó.
Otro conocido que se quedó con las ganas fue Raúl Othacehé. El ex intendente de Merlo buscaba desafiar a su verdugo en las Primarias de 2015, el actual intendente Gustavo Menéndez. Pero su lista no pasó el filtro.
Un ex funcionario del gobierno nacional corrió la misma suerte en Lomas de Zamora. Se trata del ex coordinador de Fútbol para Todos, Pablo Paladino, que pretendía competir contra el intendente Martín Insaurralde. El jefe comunal, al parecer, hizo valer su buen diálogo con el kirchnerismo para que le cerraran la puerta a Paladino.
También en Moreno cayó en la volteada una militante K y ex diputada provincial, Sandra Cruz. Esta dirigente se puso a la cabeza de la resistencia oficialista en la pulseada contra el campo, al punto que, se dice, motorizó el campamento en defensa del gobierno de Cristina Kirchner que se instaló en Plaza de Mayo en 2008. Aquél gesto tampoco le alcanzó.
Otro que se quedó con las ganas fue Ariel Basteiro, un kirchnerista que fue diputado nacional y que siempre buscó, sin éxito, pisar fuerte en Ituzaingó. Basteiro buscaba desafiar al intendente Alberto Descalzo, que ya venía golpeado porque no logró encabezar la lista de diputados provinciales por la Primera sección electoral. El derrape de la lista de Basteiro podría ser una compensación por aquél frustrado salto legislativo que ensayó Descalzo y que bloqueó el kirchnerismo.
El moyanismo no pudo escapar al fibrón de Máximo Kirchner. En Tres de Febrero empujaba la lista del ex diputado provincial Octavio Argüello, que resultó prolijamente tachada.
Otros ex intendentes también debieron morder el polvo de la exclusión. Uno de ellos fue Osvaldo Goicoechea, que estaba embarcado en la idea de retornar a su pueblo, General Lavalle. Allí el kirchnerismo hizo valer un acuerdo con Sergio Massa para empujar a Marcela Passo, una diputada nacional del Frente Renovador que también supo ser intendenta en aquel distrito.
Otro que ensayó un retorno frustrado fue Juan Carlos Caló en General Las Heras. Su lista también fue bochada. En Florencio Varela también se desactivó una interna que amenazaba al intendente Andrés Watson, un hombre del histórico Julio Pereyra.
Allí estaba inscripto el dirigente ultra K de Nuevo Encuentro Héctor Salatino, pero finalmente su nómina fue bajada. Salatino era la amenaza que siempre rondaba en el escenario varelense, causa además de los chisporroteos que Pereyra supo mantener con el kirchnerismo.
En total, fueron 72 las listas locales que no fueron habilitadas por la Junta Electoral del Frente de Todos. Por ese filtro no pasaron dirigentes conocidos, muchos de ellos a pesar del apoyo que les quedó de su base territorial o de sectores con peso propio como el que representa Moyano.
La consigna fue tratar de no torear aún más a los intendentes del Conurbano, algunos de los cuales empezaron a mirar con más simpatía a Alberto Fernández que al kirchnerismo duro.

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