María Eugenia Vidal junto a Marcos Peña.
María Eugenia Vidal junto a Marcos Peña.
UN CIERRE CON FUERTE LECTURA POLÍTICA

Vidal respetó acuerdos con la UCR y Carrió pero barrió el ala peronista

Reconoció los lugares que habían pedido los socios de la coalición. Abrió espacios para jóvenes y le cerró la puerta a Monzó.

El ala política de Juntos por el Cambio tuvo un efímero momento de gloria. Fue cuando tras algunas horas de que se conociera que Miguel Ángel Pichetto fuera designado como compañero de fórmula de Mauricio Macri, distintos sectores peronistas que abrevan en el oficialismo se reunieron en un restaurante porteño para celebrar lo que creían sería una reivindicación largamente anhelada luego de numerosos sinsabores.
La llegada de Pichetto había animado a distintos sectores, uno de ellos encabezado por el diputado nacional Emilio Monzó. Convencido de que llegaban vientos favorables para la pregonada amplitud que venía reclamando, el legislador hasta animó a cantar la Marcha Peronista a los comensales.
La anécdota sirve para describir el entusiasmo que parecía embuir el nuevo tiempo político.
En la pulseada histórica con el sector liderado por Marcos Peña, el ala peronista en la que hay que incluir al ministro del Interior Rogelio Frigerio, creía percibir por fin una mueca favorable y las chances de ganar espacios.
Las necesidades de Mauricio Macri, embarcado en su proyecto reeleccionista, parecía por fin abrir esa puerta.
El vencimiento del plazo para la presentación de las candidaturas dio por tierra con esa aspiración. Si hay un grupo que quedó fuertemente marginado en el cierre de las listas ese fue, justamente, el monzonismo.
Tampoco recibió lo que pretendía el propio Pichetto, que llevó una lista de nombres para ocupar cargos de legisladores nacionales y bonaerenses y apenas tuvo premio con una senaduría provincial para Claudia Rucci.
Lo curioso del caso es que el desplume peronista del ex Cambiemos fue posible gracias a un acuerdo impensado hasta hace pocos días. María Eugenia Vidal y Peña unieron fuerzas y lapiceras para que esa marginación fuera posible.
El Jefe de Gabinete y la Gobernadora vienen de tensión en tensión. En la Provincia acusan a Peña de haber bloqueado el proyecto de adelantamiento de las elecciones que perseguía Vidal para garantizarse su reelección. También, de evitar que la mandataria pudiera contar con el respaldo de listas colectoras para sumar votos por otras canastas, además de la oficial. Pero sus necesidades políticas hicieron olvidar aquellas diferencias. También, el hecho de compartir “enemigos” comunes.
La primera de esas víctimas fue el propio Monzó. En la Legislatura vence el mandato de cinco de sus dirigentes. Por lo que trascendió, la Gobernadora sólo le ofreció al presidente de la Cámara de Diputados un lugar en La Plata que, excepto un milagro, podría coronar en banca. Monzó salió de esa reunión convencido no sólo de que no habría marcha atrás, sino también de que una oferta tan módica formaba parte de una decisión de sacarlo del juego en la Provincia.
De la tira de diputados nacionales se encargó Peña. El monzonismo apenas puede mostrar a Silvia Lospennato, aunque algunas versiones señalan que ya no estaría tan cercana a su jefe. El que amenazaba con estar bien arriba y terminó en un desabrido noveno lugar fue otro dirigente afín a Monzó: el viceministro del Interior, Sebastián García De Luca.
Vidal se encargó además de premiar lealtades. La UCR se llevará el cargo del vicegobernador Daniel Salvador y ocho legisladores provinciales más tres nacionales.
La Coalición Cívica de Elisa Carrió se quedará con 3 legisladores provinciales y dos nacionales.
Los intendentes propios tampoco se quedaron afuera: serán acreedores de nueve bancas a entrar en la Legislatura.
Otro de los rasgos distintivos del cierre de listas en el oficialismo es el “pago” de Vidal a su propio equipo. El vidalismo puro se apropió de 12 lugares en las listas con jóvenes, muchos de ellos funcionarios que reportan al jefe de Gabinete, Federico Salvai, y al secretario de Asuntos Municipales, Alex Campbel. Este último, además, será el futuro presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia si Vidal logra la reelección.
La decisión de la mandataria sorprendió en parte porque supone reconcentrarse en los propios para la campaña, en contraposición con la idea aperturista ensayada por la administración Macri con la llegada de Pichetto.
Vidal enfrentará acaso uno de los desafíos más grandes de su carrera con puros y aliados incondicionales. El vidalismo más genuino para batallar contra Axel Kicillof.

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