Romper los huevos
MARKETING APLICADO

Romper los huevos

Estrategia de valor agregado.

Seguramente todos aquellos que, en las pascuas pasadas, hemos padecido la experiencia de elegir un huevo para los más chicos vamos a coincidir en algunas experiencias. Pretendo en estos párrafos poner sobre relieve la teoría de que el producto extendido es más importante que el genérico.

¿Qué es el producto extendido?
Se trata de una motivación para elegir un producto más allá de sus cualidades intrínsecas, es decir lo que corresponde a su naturaleza y no a su relación con otros. En este caso podemos referir al sabor, consistencia, relleno y demás cualidades del huevo. Entonces, más allá de estas características se desprende lo que denominamos valor agregado.
Grandes cadenas de supermercados, el “chino” del barrio y locales especializados. En la recorrida encontré con una tremenda disparidad de precios que no necesariamente respondía al tipo de chocolate o al tamaño si no a otras cuestiones. Desde $80 hasta $1000 y una tremenda decisión en nuestras manos.

No es lo que nos ofrecen sino cómo lo ofrecen
Acaso ya no estamos regalando un alimento sino una experiencia lúdica que ellos esperan con ansias. Claramente los fabricantes toman nota y lanzan sus colecciones temáticas, packaging especiales, juegos y otros anexos que hacen que entre el huevo tradicional y los niños haya una distancia muy grande, casi insalvable.
Ninguno de nosotros queremos exponernos a la mirada triste o inquisidora de los infantes por tal motivo, en la medida de nuestras posibilidades, nos hemos inclinado por los huevos más “completos”.
El momento clave llega y la competencia familiar inconsciente surge cuando sobre la mesa se exponen los bienes y los pequeños jueces sentencian con una sonrisa. Padres, tíos y abuelos se miran de reojo tomando nota de pequeñas victorias o grandes derrotas.
Una vez más la competencia no la ganó el mejor chocolate sino todo lo que lo rodea. La experiencia que genera el producto en su totalidad construye un valor competitivo sobre el que debemos tomar nota, aún si no somos chocolateros. Dejemos de pensar en el genérico, promovamos, desarrollemos y protejamos el valor agregado de nuestros productos y servicios, es tiempo de romper los huevos.

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