Mientras Mauricio Macri cae en las encuestas y Cristina Fernández crece en intención de voto, el Gobierno salió a agitar fantasmas con una nueva “campaña del miedo”.
Mientras Mauricio Macri cae en las encuestas y Cristina Fernández crece en intención de voto, el Gobierno salió a agitar fantasmas con una nueva “campaña del miedo”.
LA COLUMNA DE LA SEMANA

Se agita la "campaña del miedo"

Una nueva "campaña del miedo" parece haberse desatado en la Argentina con vistas a las próximas elecciones presidenciales, estimulada tanto por sectores del oficialismo como de la oposición. Aunque especialmente por referentes de Cambiemos o vinculados con la Casa Rosada e incluso por aliados del Gobierno nacional en el exterior del país, como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
La crisis institucional por la que transita Venezuela y el crecimiento de la figura de la ex jefa de Estado Cristina Fernández de Kirchner en encuestas sobre intención de voto en la Argentina han servido de incentivo para dar definitivamente rienda suelta a la estrategia del temor.
Tristemente célebres en el país, las "campañas del miedo" no se tratan en absoluto de artimañas novedosas en la historia política reciente nacional que buscan torcer la voluntad popular hacia un lado u otro al momento de acudir a las urnas.
A lo largo de los años se han registrado incluso algunos casos emblemáticos, hasta de estudio, desde aquel "Braden o Perón" de 1946 -en un país claramente dividido también por la "grieta"- hasta el "voto cuota" que favoreció la reelección de Carlos Menem en 1995, entre otros tantos.
Transcurren los años, las décadas, y la clase política argentina en cada contienda electoral suele echar mano una y otra vez al recurso fácil de agitar fantasmas y augurar supuestas calamidades que atormentarían al país dependiendo del resultado de unas elecciones.
En esta ocasión, sectores del oficialismo y/o vinculados con la Casa Rosada salieron en los últimos días a advertir -con insistencia- sobre la posibilidad de que la Argentina se termine convirtiendo en la Venezuela actual si en los próximos comicios se impone el kirchnerismo y Cristina regresa al Poder.
La campaña tomó impulso especialmente después de la rebelión militar que volvió a ubicar al país caribeño bajo el candelero el pasado martes 30 de abril, jornada en la que aquí gremios "duros" de la CGT y las CTA llevaron adelante un paro nacional de dispar adhesión en contra de las políticas del Gobierno.
Ese día, el propio Macri durante un acto en el que volvió a mostrarse junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, enfatizó que "volver al pasado sería autodestruirnos, sería perder dos o tres generaciones más antes de volver a encontrar una oportunidad como la que el mundo nos está dando".
El jefe de Estado insistió en que "los argentinos aprendimos de lo que pasó. No queremos más mentiras, más ocultamiento" ni "volver atrás", en claro tono electoral.
En sintonía con la caótica situación que se registra en Venezuela, encuestas sobre intención de voto muestran aquí que la figura de Cristina ha comenzado a crecer en las últimas semanas, sobre todo entre marzo y abril.
En este sentido, un estudio de la Consultora Isonomía señaló que la ex Presidenta superaría por 9 puntos a Macri en una eventual segunda vuelta entre ambos este año (45 contra 36 por ciento), gracias al respaldo que obtendría de los "indecisos". De todos modos, Cristina continúa sin confirmar si efectivamente será candidata en 2019.

La oposición agita sus propios fantasmas
El trabajo de Isonomía también contribuyó para espolear la "campaña del miedo" de parte del oficialismo y a la que incluso se sumó Bolsonaro desde Brasil: "El posible voto a favor de Cristina Kirchner, que pido a Dios que no ocurra, convertirá nuestra querida Argentina en otra Venezuela y no queremos eso", subrayó el mandatario del vecino país.
La estrategia del temor, de todas maneras, no se ha convertido en los últimos días en un recurso empleado en forma exclusiva por sectores del oficialismo, sino que también la oposición, en especial el kirchnerismo, ha comenzado a "alertar" sobre las supuestas penurias adicionales que asolarían al país en el caso de que Cambiemos se mantenga en el Gobierno.
En este caso, se busca "advertir" a la población sobre un hipotético mayor ajuste, un agravamiento de la crisis y hasta la presunta intención del Gobierno de avanzar con paso firme, si llegara a revalidar su mandato en las urnas en octubre próximo, hacia una reforma laboral que afectaría aún más los derechos de los trabajadores en épocas de vacas flacas. El mensaje es claro: "Todo será peor si gana Macri".
Así está lanzada de un lado y del otro de la "grieta" una "campaña del miedo" que probablemente se extienda hasta la fecha misma de las elecciones, tomando en cuenta las dificultades por las que transita el Gobierno para domar los avatares de la economía y generar algo más de confianza en su gestión.
A propósito, la Casa Rosada convocó a sectores de la oposición, encabezados por el peronismo no kirchnerista, con el objetivo de sellar un acuerdo de "estabilidad" hasta los próximos comicios consistente en diez "puntos básicos" que alienten a los mercados a mantenerse estables, sobre todo, el dólar.
La decisión fue bien recibida en general, incluso por el mundo empresarial, aunque tanto Sergio Massa como Roberto Lavagna salieron a criticarla, de igual manera que referentes del kirchnerismo, un espacio que insiste en sumar al líder del Frente Renovador para conformar un frente opositor más amplio.
En ese grupo, uno de los principales adalides es Máximo Kirchner, a quien se lo vio ¿timbreando? en los últimos días y charlando con vecinos a quienes visitaba en sus casas, al estilo de lo que suele -o solía- realizar el oficialismo.
Mientras tanto, el gobernador de Mendoza y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Alfredo Cornejo, se despachó en las últimas horas al sugerir una ampliación de Cambiemos con la inclusión de dirigentes peronistas.
Cornejo se expresó en esos términos en momentos en los que el sector radical más distante de la Casa Rosada, con Ricardo Alfonsín como uno de los principales voceros, insiste en alentar una candidatura presidencial de Lavagna (y le baja el pulgar a Macri).
Desde el Gobierno rápidamente salieron a rechazar la propuesta de Cornejo, pero el alboroto interno muy probablemente continúe si la crisis no da tregua.

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