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La protesta social es cada vez más contundente, porque la inflación ha generado un daño significativo en la sociedad, en especial, en los sectores medios y más postergados.
LA COLUMNA DE LA SEMANA

Los muchachos "peronistas" de Cambiemos

El Gobierno modificó por decreto las reglas electorales para vetar la posibilidad de que los partidos lleven listas colectoras en las elecciones de este año y se apresta a anunciar una serie de medidas tendientes a lograr que la gente, lisa y llanamente, tenga algo más de dinero en el bolsillo.
Se trata de dos decisiones -una con fines proselitistas y la otra relacionada con la economía popular- que a simple vista se asemejan con esos rebusques y triquiñuelas que Cambiemos solía atribuirle al peronismo algún tiempo atrás, cuando subrayaba la necesidad de promover en la Argentina una nueva forma de hacer política y de ejercer el Poder.
En especial, causó "ruido" la primera de las determinaciones que tomó en las últimas horas la Casa Rosada, en busca de proteger sobre todo a su dirigente estrella, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, en un distrito hoy por hoy sumamente complejo para las aspiraciones reeleccionistas del oficialismo.
El Gobierno salió así a bloquear la chance de que el Justicialismo recurra a la herramienta electoral de las listas colectoras en el marco de un eventual acuerdo político en la provincia de Buenos Aires, allí donde -como se suele decir- se libra en cada elección "la madre de todas las batallas".
El peronismo ya anticipó que apelará ante la Justicia en contra del decreto 259/2019 publicado en el Boletín Oficial y que lleva las firmas del presidente Mauricio Macri y de sus lugartenientes Marcos Peña y Rogelio Frigerio.
La decisión del macrismo fue interpretada por la oposición como una forma de evitar un posible pacto entre el PJ bonaerense -que impulsa una candidatura de la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner a la Jefatura de Estado en octubre próximo- y el Frente Renovador de Sergio Massa en el distrito de mayor peso electoral.
Modificar las reglas de juego, en pleno año electoral, ¡por decreto!, y en momentos en los que la caída de la imagen de Macri y la ponderación de su gestión en un variado número de encuestas arrastra consigo a la gobernadora Vidal recuerda indudablemente aquellas artimañas de la "vieja política" con la que Cambiemos solía apuntarle al peronismo.

Populismo económico
Presionado por el radicalismo y por una crisis económica que claramente podría traducirse en votos -en contra- en los comicios de este año, el Gobierno también adelantó que el miércoles que viene el presidente Macri lanzará una serie de medidas tendientes a mitigar el impacto de la inflación.
Así lo anticipó Peña en una rueda de prensa en la Casa Rosada, al término de una cumbre de integrantes de la "mesa chica" de la coalición de Gobierno con gobernadores radicales. En ese contexto, el jefe de Gabinete procuró dejar en claro que no se trataba de un "plan" sino de medidas paliativas.
Quizás al Gobierno la simple mención de la palabra "plan" le genere incomodidad; tal vez porque si la Casa Rosada tiene que anunciar un "nuevo plan" para suavizar las consecuencias del aumento del costo de vida en el poder adquisitivo de la gente significa que su "actual plan" fracasó.
Claramente la inflación ha generado un daño por demás significativo en la sociedad, en especial, en los sectores medios y más postergados, y como resulta evidente también, en la calidad de vida de los votantes de Cambiemos en las dos últimas elecciones, en 2015 y 2017.
En el Gobierno, y sobre todo Peña, no da la sensación de que lo vayan a admitir así, en estos términos: sería políticamente incorrecto. Pero de cualquier manera, las medidas económicas que la Casa Rosada se apresta a poner en marcha para tratar de reactivar el consumo permiten suponer que en Balcarce 50 son conscientes del estropicio producido.
Según trascendió, se anunciarían beneficios crediticios y también relacionados con los programas "Ahora 12" y "Precios Cuidados", es decir, de algún modo tendientes a subsidiar los salarios para lograr que la gente disponga de algo más de dinero en el bolsillo (para gastar, más que para ahorrar).
Un "plan" de estas características, que se conocerá un día después de que se difunda oficialmente el índice de inflación de marzo pasado -que sería similar al de febrero (3,8%)-, bien podría haberse ganado el mote de "populista" durante el Gobierno anterior, cuando subsidiar el salario de los trabajadores era una política de Estado, dicho sea de paso.

Efervescencia social
En la Casa Rosada deberían ser conscientes también de que existe por estos días una efervescencia social que alimenta la sensación de que el ciclo de la gestión macrista en el Poder está cumplido, cuando aún restan largos meses para las elecciones presidenciales del 27 de octubre.
Ese clima bullente envalentonó al movimiento obrero para llevar adelante hace unos días una masiva manifestación en contra de las políticas económicas del Gobierno y arengó incluso a los gremios más combativos de la CGT para que anuncien un paro nacional previsto para el martes 30 de abril próximo, con el respaldo de las CTA de Hugo Yasky y de Pablo Micheli.
De esta manera, los sindicatos más belicosos de la central obrera buscan presionar a la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) para que convoque también a una huelga, en el marco de una movida gremial que está encabezada por el líder de los camioneros, Hugo Moyano.
Un camaleónico Moyano que, así como rompió relaciones en su momento con Fernández de Kirchner y respaldó en 2015 la candidatura presidencial de Macri -a quien incluso llegó a nombrar como "el compañero Mauricio" en un acto-, ahora fustiga al Gobierno de Cambiemos, en especial al jefe de Estado, y milita por el regreso de Cristina al Poder.
En este sentido, la ex mandataria pidió en las últimas horas autorización a la Justicia para viajar a Cuba y estar cerca de su hija Florencia -que se somete allí a un tratamiento de salud-, en momentos en los que su silencio comienza a generar urticaria en algunos referentes de la oposición.
De acuerdo con el diputado peronista Felipe Solá, "sería bueno que Cristina defina cuanto antes si va a ser candidata" o no en los próximos comicios. Algunos otros piensan lo mismo.
La ex presidenta aún no se pronunció sobre su futuro. En el Gobierno dan casi por descontado que se presentará, mientras en el sector del radicalismo rebelde cruzan los dedos a la espera de que se baje y así complique de manera significativa la estrategia de la "grieta" a la que apuestan los arquitectos electorales del oficialismo.

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