Mauricio Macri juega sus cartas a todo o nada y con ese objetivo intenta profundizar la polarización con Cristina.
Mauricio Macri juega sus cartas a todo o nada y con ese objetivo intenta profundizar la polarización con Cristina.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

El Gobierno puso en marcha su estrategia para el año electoral

Ante la Asamblea Legislativa, Macri dejó claro que propone un choque directo con Cristina, mientras que en el peronismo crecen las especulaciones sobre el futuro de la ex presidenta.

A todo o nada. Una estrategia simple, pero a la vez muy arriesgada, es la que propondrá Cambiemos para este año electoral, en el que se jugará su continuidad en el poder. La confirmación llegó por boca de Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa, un escenario institucional que suele marcar el termómetro político de la Argentina. Y en el que quedó claro que el liderazgo del Presidente está en directa relación con el de su antecesora Cristina Kirchner.
Esa necesidad que tiene Macri de referenciarse como la contrafigura de la ex presidenta – más que en buscar marcas de identidad en su propia gestión-, ofrece para el mandatario una ventaja de arranque: interpela a los ciudadanos inquietos por el eventual regreso de Cristina a la Casa Rosada y comunica que no hay plan B dentro de Cambiemos, por más que las encuestas sugieran otra cosa. En sentido contrario, refleja cierta dependencia de que la ex presidenta siga en cancha.
Por eso mismo, la ex presidenta se mantiene en silencio todo lo que puede, aunque su esencia es combativa como lo demostró días atrás en el Senado, donde retomó ese tono tan característico en su discurso que tuvo efectos electorales negativos para el kirchnerismo en 2009, 2013 y 2015. Y que la ex presidenta intentó corregir en 2017 con suerte dispar: le fue mejor en las PASO que en la elección general. Tampoco el silencio extendería al kirchnerismo un certificado de supervivencia.
De hecho, en la Asamblea Legislativa no estuvieron Cristina ni Máximo Kirchner, pese a que ambos son legisladores, y sin embargo Macri se las ingenió para reprochar graves errores del Gobierno anterior, como la condecoración con la Orden de San Martín al cuestionable presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el pacto con Irán que pasó por encima de la memoria del atentado contra la AMIA. Si Cristina no discute ahora, entonces Macri polemiza con su propio archivo.
En la mesa chica de Cambiemos consideran que, en ese territorio, el Presidente tiene todo para ganar. Invocan la ausencia de pronunciamiento de Cristina sobre la situación de Venezuela como una prueba de ello. Pero los estrategas de la alianza gubernamental estarían minimizando un sentimiento social de fastidio con la tendencia oficial a achacar todos los males al gobierno anterior. El episodio del obrero de la construcción que increpó al Presidente así lo evidenció.

El futuro de Cristina
En el peronismo tienen claro que Macri necesita a Cristina para obtener la reelección. A tal punto, que tres intendentes del Conurbano admitieron en una charla reservada que trabajan sobre la hipótesis de que la ex presidenta no será candidata este año.
Uno de ellos, incluso, hizo notar que la dama está cerrando acuerdos con los gobernadores del PJ para asegurarse la integración de una bancada de senadores más numerosa en 2020, para asentarse allá como un polo de poder.
En ese sentido, contabilizan los cierres de listas que ya se registraron en Entre Ríos y Neuquén, además del acuerdo con Juan Manzur en Tucumán, pese a que allá el gobernador mantiene una interna feroz con su antecesor José Alperovich. En Santa Fe, en tanto, Cristina dio la orden de alinearse con la candidatura del senador Omar Perotti. Esa repentina vocación por el diálogo y el entendimiento político indicaría, justamente, que la ex presidenta está meditando su futuro.
Por cierto que la senadora no maneja todas las variables: el avance de las causas judiciales en su contra es ostensible. Y encima, la vigencia de sus fueros parlamentarios depende de sectores del peronismo sobre los que siempre desconfía pero que, paradójicamente, son los que la mantienen en libertad ambulatoria. Esa es la cruz que carga Miguel Pichetto, quien la enfrenta en la interna del PJ pero se resiste a soltarle la mano, como lo hizo el kirchnerismo con De Vido en Diputados.
Pero esos viejos códigos de no judicialización de la política que caracterizan al peronismo podrían alterarse si consigue regresar a la cúspide del poder. “Nosotros nunca fuimos así”, asegura un intendente, mientras que otro acota: “Hasta ahora”. La explicación que sigue es la que ambos jefes comunales dieron a dúo: “Cambiemos nos ha perseguido tanto con denuncias y causas judiciales que va a ser muy difícil parar el desquite de los compañeros si nos toca volver”.
Ese clima de revancha no está impregnado solamente en el peronismo. También en Cambiemos hay dirigentes que, como Mariana Zuvich, colaboradora directa de Elisa Carrió, piensan que tendrán que irse del país en caso de que Cristina gane las elecciones este año. Por ahora se trata de meras especulaciones, pero en los hechos estas reflejan el nivel de incertidumbre que existe en la propia dirigencia sobre el resultado que tendrá el duelo que Macri propone contra Cristina.

La interna de Cambiemos
Hay otro efecto de la estrategia presidencial que no es menor en este tramo del año electoral: si la verdadera rival de Macri es Cristina, entonces el mandatario no debería afrontar una interna por la candidatura de Cambiemos. Así lo afirma la mesa chica del PRO y lo ratifica Carrió, que este fin de semana salió a cerrarle el paso a los radicales que amagan con presentarse a las PASO con Martín Lousteau a la cabeza.”Las internas no tienen sentido en un partido de gobierno”, advirtió.
Pese a los constantes chisporroteos, que tonifican su personalidad política, Carrió es en esta etapa la aliada más convencida de que Macri debe continuar en la Rosada. En la UCR, en tanto, hay más dudas que certezas: el presidente del partido, Alfredo Cornejo, convocó a una reunión cumbre para definir una estrategia electoral, que inquieta al macrismo tanto como modera los Ánimos de los radicales díscolos. Tal vez, sea una forma de evitar las rupturas que podrían sobrevenir.
Mientras tanto, el Gobierno encara una agenda de endurecimiento en la lucha contra la delincuencia, que entre otros objetivos procura evitar la pérdida de votos de Cambiemos por derecha. En ese punto, recibió como una buena noticia la retirada del salteño Olmedo como candidato presidencial y en esa franja solamente queda ahora el economista liberal José Luis Espert, con una actividad más intensiva en las redes sociales que en el plano territorial.
Al proyecto que envió al Congreso para bajar la edad de imputabilidad de los menores a los 15 años, deben sumarse las deportaciones de ciudadanos extranjeros que cometieron delitos en el país y la puesta en marcha de un régimen para evitar el ingreso de personas con antecedentes penales en sus lugares de origen. Esa agenda es capitaneada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su puntapié inicial se registró tras la victoria electoral de Jair Bolsonaro en Brasil.
Otro aspecto que no descuida el Gobierno es la situación social. El propio Macri acaba de anunciar un aumento del 46% en el monto de la Asignación Universal por Hijo (AUH), mientras aguarda el impacto definitivo de la mega-devaluación de 2018 en los índices de pobreza, que habrían alcanzado su pico en diciembre pasado y que se darán a conocer este mes. Sobre este escenario, acicateado por la inflación, es que Macri se encamina hacia una colisión de frente con Cristina.

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