María Eugenia Vidal recorre territorio provincial, mientras evalúa quién será su compañero de fórmula.
María Eugenia Vidal recorre territorio provincial, mientras evalúa quién será su compañero de fórmula.
LA PROVINCIA

Rarezas y especulaciones detrás de un intento legislativo que va camino al naufragio

Cuando todavía se siguen analizando los posibles efectos de la decisión de María Eugenia Vidal de no adelantar las elecciones en la Provincia, en la escena política bonaerense alumbró una debate que estaba dormido pero que se despabiló súbitamente tras aquella definición de la gobernadora de atar su suerte y su destino a Mauricio Macri.
La nueva discusión que se abrió en la política provincial tiene que ver con la posibilidad de eliminar las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). La idea es fogoneada por un grupo de intendentes del PRO y su cabeza visible es Jorge Macri.
A diferencia del desdoblamiento que arrastró al debate a Cambiemos y a la oposición, la embestida contra las Primarias se ha transformado en una pulseada intestina del oficialismo y deja en superficie un conflicto de intereses que reverdece antiguos enconos.
El intendente de Vicente López es el abanderado de una cruzada que tiene señales de final cantado. Cuentan que Macri fue a ver a su primo el Presidente para comentarle su idea. Argumentó que se podrían ahorrar unos 5 mil millones de pesos y, entre otras cuestiones políticas, que podría terminar complicándole la vida al peronismo en sus distintas variantes al dejarlo sin una herramienta clave para dirimir diferencias.
El jefe de Estado siempre ha sido un enemigo declarado de las Paso. Juzga que son un incordio para la gente que deba ir a votar varias veces en cada turno electoral. En su cabeza de ingeniero también pesan los números, y el ahorro que supondría su eliminación es otro elemento tentador. Pero la política y las necesidades del oficialismo transitan por otro carril. Casualmente, el enfrentado a la idea del alcalde de Vicente López.
Los antecedentes cercanos indican, muy a pesar de los deseos del primo del Presidente, que las Paso han sido una tabla de salvación para Cambiemos. Vidal logró acceder a la Gobernación luego de perder las Primarias en 2015. Dos años después, Esteban Bullrich terminó derrotando a Cristina Kirchner tras salir derrotado de esa misma contienda. El propio Macri, en la Provincia, subió varios puntos desde las Primarias hasta el turno electoral de octubre hace casi cuatro años. En todos los casos, el oficialismo logró, luego del tamiz de las Paso, ser el mayor beneficiado del voto antikirchnerista.

A favor y en contra
Cerca de Vidal sacan cuentas y no descartan que la Gobernadora pueda perder por poco en la cita electoral de agosto. Hay quienes incluso arriesgan que podría quedar dos puntos abajo del candidato kirchnerista a la Gobernación. “Por eso las Paso son importantes, porque en el lapso que media entre esas elecciones y las generales de octubre nos va a permitir trabajar sobre aquellos bonaerenses que no quieren volver al pasado”, explican.
¿Por qué intendentes del PRO empujados por el primo Jorge insisten a pesar de que ni en la Nación ni en la Provincia hay intenciones de suprimir las Primarias, amén de que tampoco el oficialismo tiene los votos para hacer caer la ley en el Congreso? Hay quienes ven en esa movida un brote de aquél sueño largamente acunado por el hombre fuerte de Vicente López: ser compañero de fórmula de Vidal.
Cuentan que en la reunión de alcaldes del viernes en Olivos se habló de “dejarle las manos libres a María Eugenia” para que elija su compañero de fórmula. Pero tras concluir el cónclave, el juninense Pablo Petrecca salió a pedir la vicegobernación para Jorge Macri. El círculo cierra: Petrecca responde en la interna bonaerense del PRO al primo Jorge.
Los macristas aprovecharon además para mostrarles los dientes al radicalismo. Ese es otro de los asuntos en danza: sectores del PRO quieren la vice de Vidal y desplazar a Daniel Salvador. “En Mendoza los radicales no nos dieron lugar en la fórmula y tampoco en Jujuy. ¿Por qué deberíamos ceder el lugar en Buenos Aires?”, se preguntan.
Vidal dio a entender algo en ese sentido hacia fines del año pasado, pero ahora se llamó a silencio respecto de su sociedad con la UCR. En una de las últimas reuniones de gabinete pareció dar una señal, según cuentan algunos confidentes. “Hace cuatro años para entrar a la Provincia tenía que pedirle permiso a Jorge Macri. Y miren dónde estoy ahora”, habría indicado.
Algunos radicales respiraron aliviados al trascender esa definición. Acaso Salvador zafe de la embestida, pero pocos creen que la UCR, en su conjunto, salga indemne. El ajuste puede que venga por menos espacios de representación parlamentaria. Pero a ese debate le falta un largo tiempo de cocción.

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