Mauricio Macri, cuya imagen sufre una importante caída provocada por la crisis económica, logró que María Eugenia Vidal desistiera de desdoblar las elecciones bonaerenses.
Mauricio Macri, cuya imagen sufre una importante caída provocada por la crisis económica, logró que María Eugenia Vidal desistiera de desdoblar las elecciones bonaerenses.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri vuelve a elegir de rival a Cristina y aumenta el “riesgo político” bonaerense

El Presidente logró que Vidal no desdoble las elecciones y dispuso así que la pelea estelar será con su antecesora. La estrategia oficial despierta incertidumbre en los mercados.

“El riesgo político en más alto en Buenos Aires que en otras provincias”. Así de contundente es el subtítulo de un reciente informe de Barclays, la influyente compañía de servicios financieros con sede en Londres, que analiza la situación fiscal de las provincias argentinas, su relación deuda-PBI, a modo de pantallazo introductorio para que los inversores tengan claro dónde colocar sus capitales, si es que deciden hacerlo en la Argentina.
La advertencia sobre el “alto riesgo político” que se cierne sobre la Provincia debe ser entendida en este contexto: los analistas de Barclays hacen una clara diferencia entre Cambiemos y lo que definen como el “peronismo moderado” por un lado, y el kirchnerismo en la vereda opuesta. A tal punto, que el informe –denominado “Emerging markets research”- sostiene que el riesgo bonaerense es aún mayor que en otras provincias gobernadas por Cambiemos.
No es difícil comprender esa afirmación: tanto en la ciudad de Buenos Aires, como en Mendoza y Jujuy –los distritos administrados por el oficialismo junto a Corrientes, que este año no elegirá gobernador-, no parece existir ninguna chance de que el kirchnerismo se alce con la victoria electoral. Pero en la provincia de Buenos Aires no podría afirmarse lo mismo, sobre todo cuando se trata de dar consejos para preservar y aumentar el dinero de los clientes.
Con un agregado: el informe está fechado el 24 de enero pasado, por lo que es previo a la decisión de la gobernadora María Eugenia Vidal de no desdoblar las elecciones de la Provincia respecto de las nacionales. De acuerdo a la lógica de los operadores del mercado financiero, el riesgo político bonaerense es ahora aún mayor, ya que Vidal ató su futuro político al del presidente Mauricio Macri, en el distrito en el que peor mide el mandatario.
La Gobernadora tuvo sus razones para tomar esa decisión, que fue inducida por el Presidente en un almuerzo a solas en Olivos. Para Macri había razones de peso para no avalar el desdoblamiento: el menos comentado de ellos fue que cada voto que sacara Vidal y que luego no fuera a la fórmula nacional de Cambiemos, le quitaría al Presidente una oportunidad para imponer otro candidato a sucederlo en 2023.

“Pato rengo” y sucesión
Claro está que el peor escenario para Macri sería una derrota electoral que le bloqueara el paso a la reelección, pero aun en el caso de que obtenga una victoria este año, su eventual segundo mandato sería incómodo de arranque nomás si a la metáfora del “pato rengo” –el mandatario que tiene una fecha de vencimiento inamovible- se le agregara una esperable transferencia de poder hacia una figura de la dimensión de la gobernadora bonaerense.
Macri quedaría privado, así, de manipular los equilibrios internos en la alianza gobernante y en especial, dentro del PRO, cuya vocación por el poder ya nadie pone en duda. De hecho, hay otros dos anotados “sotto voce” para la sucesión presidencial: el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Que a esta lista selecta se sume algún dirigente de la UCR o incluso Elisa Carrió, depende de que Cambiemos evolucione hacia una coalición.
Por lo visto hasta el momento, esa transformación no estaría sucediendo. Para tomar el ejemplo de la Concertación chilena, los partidos políticos que la integran se alternaron la candidatura presidencial. Aquí, Carrió -que había competido contra Macri en 2015- ya anunció que no será candidata este año y el radicalismo aspira, a lo sumo, a colocar al compañero de fórmula del Presidente. Pero hay muchas más dudas que certezas de que lo conseguirá.
Por esa y otras razones, la UCR emite algunas señales para diferenciarse del PRO. Por caso, los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy) todavía no plegaron el calendario electoral de esas provincias al nacional, tal como lo hizo Vidal, pese a que el propio Macri se los pidió cuando los recibió en medio de sus vacaciones en Villa La Angostura. De aquel encuentro también participó Larreta, que acaba de nacionalizar la elección porteña.
En esa reunión, el Presidente pidió tiempo hasta marzo para aguardar los primeros indicios de la “recuperación económica”, pero dos semanas después decidió cortar las especulaciones de raíz y el caso testigo no fue otro que la provincia de Buenos Aires. Macri y su círculo más cercano -Peña, Durán Barba, Fernando de Andreis- vienen dando muestras de que cuando la economía no tracciona, no dudan en apelar a la política pese a que se presentan como anti-políticos.

La estrategia anti K
Esto es, contrarios al sentido tradicional de la “rosca” política. Prefieren, en cambio, interpelar a la sociedad sentando posturas respecto de las áreas sensibles de la gestión, como la de Seguridad. Por eso ganó terreno la figura de la ministra Patricia Bullrich, primero con el protocolo para las fuerzas federales y luego con las pistolas eléctricas taser. A esta línea se sumó Larreta al cuestionar a los jueces que liberan a los “motochorros”, mientras que Vidal se mantiene en silencio.
Hay otra estrategia que utiliza la mesa chica del Gobierno en términos político-electorales, para mostrarse en las antípodas del kirchnerismo: consiste en dar todas las señales necesarias para favorecer a la oposición venezolana en medio de la crisis más devastadora que atraviesa el país caribeño. Tanto es así, que el presidente encargado Juan Guaidó agradeció el “gran respaldo político y moral” de Macri a la que denominó como “la causa de la democracia”.
Con el guiño del oficialismo, ayer se registró una concentración en las escalinatas de la porteña Facultad de Derecho de la UBA, en el marco de una “manifestación mundial” para reclamar la convocatoria a elecciones libres en Venezuela. También en la controversia que surgió entre la AMIA y la DAIA por la querella contra Cristina Kirchner a raíz del memorando con Irán se manifestó, en el seno de la comunidad judía, la persistencia de la grieta política.
Más allá de algunas manifestaciones a través de las redes sociales, la ex presidenta no tuvo actividad política en las primeras semanas del año. Pero en medio de su estudiado silencio, hay una cosa que quedó en claro: mandó a las principales espadas de La Cámpora, incluido su hijo Máximo Kirchner, a hacer base en territorio bonaerense. Ya se sabe que su preferido para la Gobernación es Axel Kicillof; Wado de Pedro se acaba de mudar a Villa Elisa.
Mientras los camporistas le tiran centros a Sergio Massa, invitándolo a una interna tan improbable como imprecisa, Cristina confirma de ese modo que la base de su proyecto político está en la Provincia. Por eso mismo la gobernadora Vidal y sus colaboradores querían desdoblar la elección, pero Macri volvió a elegir a la ex presidenta como su rival preferida a nivel nacional. Así, se entiende que los operadores de mercado evalúen el “riesgo político” bonaerense.

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